Trump, salvado por los demócratas.

Articulo extraído de La Tribune Des Travaillieurs #516 19 de noviembre de 2025

Mientras hace frente a una crisis en su propio partido y a un descontento generalizado de su base electoral, el presidente pudo contar con el Partido demócrata y con la inacción de las direcciones sindicales para hacer votar su presupuesto anti obrero.

   “Retiro mi respaldo a la electa Marjorie Taylor Greene”, anunciaba Trump el 14 de noviembre, rompiendo con la aliada de hace mucho tiempo y figura central de su movimiento “Make America Great Again” (MAGA). ¿Un arreglo de cuentas entre dos viejos asociados? Más que eso: esta ruptura es reveladora de fracturas mucho más importantes, en el seno mismo del Partido republicano y de la sociedad estadounidense.

  En apariencia, las causas de la ruptura son las críticas de Greene contra Trump en el asunto Epstein. Cada día que pasa aporta su carga de revelaciones sobre el vínculo entre Trump y el difunto millonario y criminal sexual. Pero el conflicto Greene/Trump había comenzado mucho antes, cuando Trump recibió con gran pompa al dirigente sirio y ex djidaísta al-Charaa. Greene declaró que el presidente debería mejor concentrarse en los problemas de los estadounidenses: el costo de la vida y la seguridad médica. Una crítica retomada cada vez más recurrentemente entre los republicanos… en donde hay que buscar la raíz en la exasperación cada vez más profunda que se expresa en el electorado popular de Trump. Hace un año, Trump le prometía salvaguardar sus empleos y aumentar su poder de compra. Un año más tarde, las cuentas no cuadran y el descontento de expresa hasta en los encuentros de futbol americano, como en Maryland, donde el presidente en persona fue abucheado por el estadio completo.

   Abandonado por su propio partido, Trump acaba de ser salvado… por los demócratas. Estos últimos votaron para salvarlo poniendo fin al shoutdown: las agencias gubernamentales estaban detenidas en relación con los desacuerdos sobre el presupuesto en el Congreso. Los demócratas rechazaban votar el presupuesto y exigían prolongar las subvenciones que le permitiría a un gran número de estadounidenses poder pagar su seguro médico. Una situación que desestabiliza a la Casa Blanca, juzgada responsable de las consecuencias del shoutdawn (funcionarios no pagados o colocados en desempleo forzado, bonos alimentarios que benefician a los más pobres reducidos a la mitad…). Finalmente, siete senadores demócratas votaron el presupuesto, sin que los republicanos hayan tenido que ceder a buena sea la cosa: “Es una gran victoria. No cederemos jamás al chantaje”, celebraba Trump.

   Que el Partido demócrata – uno de los dos partidos de la burguesía – haya salvado a Trump, está dentro del orden de las cosas. Otra, es el papel jugado por los dirigentes de algunos sindicatos de las agencias federales, como el AFGE. Rechazando organizar la menor movilización en el terreno sindical contra las consecuencias del shotdawn, los dirigentes redujeron el papel de los sindicatos que dirigen a ejercer presión sobre los representantes demócratas para que le pongan un fin al shutdawn votando el presupuesto de Trump… incluyendo las medidas que van directamente contra los intereses de los trabajadores. Como se ve, la subordinación de las direcciones sindicales al Partido demócrata es un obstáculo incluso a la acción sindical más elemental.

   A menos de un año de su elección, la política de Trump provoca un rechazo creciente incluso entre aquellos que votaron por él. Esto plantea la cuestión de la necesidad de la acción política independiente de la clase obrera.

Nelly Mary.

Deja un comentario