Artículo extraído de La Tribuna de Trabajadores #7 marzo de 2026

Por Juan Carlos Vargas
La suspensión de los envíos energéticos a la isla cede ante el chantaje de Trump y fortalece la ofensiva imperialista contra Cuba y Venezuela.
México tiene derecho soberano a comerciar con quien decida. Negar petróleo a Cuba no castiga a un gobierno: golpea al pueblo trabajador, agrava la crisis energética y legitima la política de asfixia de Washington. Desde Tribuna de los Trabajadores llamamos a levantar una campaña nacional de solidaridad activa.
La suspensión de los envíos de petróleo mexicano a Cuba no puede maquillarse como una simple medida administrativa. Es una decisión política. Y, en los hechos, expresa una concesión ante las presiones del gobierno de Donald Trump, que ha amenazado con represalias contra los países que abastezcan energéticamente a la isla. La Agencia Reuters reportó tanto la evaluación del gobierno mexicano para frenar esos suministros por temor a represalias, como la presión directa de Washington mediante tarifas y castigos comerciales.
No estamos ante un episodio aislado. La presión contra Cuba y Venezuela forma parte de una política más amplia de agresión imperialista, sanciones, bloqueo y guerra económica. Detrás del discurso hipócrita sobre la “democracia” y los “derechos humanos” se esconde una estrategia de dominación regional: quebrar a los gobiernos que no se alinean por completo con Washington y enviar una señal de advertencia al resto de América Latina. Lo que está en juego no es solo el destino de Cuba; es el derecho de los pueblos a existir sin obedecer órdenes dictadas desde la Casa Blanca.
Las consecuencias de esta política las paga el pueblo cubano. La reducción de combustible ha agravado apagones, problemas de transporte y el deterioro de las condiciones de vida en la isla. El endurecimiento del cerco petrolero ha empeorado la crisis energética y que incluso organismos internacionales han advertido sobre el riesgo de una situación humanitaria más grave si Cuba no recibe el combustible necesario. Cuando se bloquea el petróleo, no se castiga a una élite: se castiga a trabajadores, enfermos, ancianos, mujeres, estudiantes y niños.
Por eso la exigencia de petróleo mexicano para Cuba no es solo una posición diplomática: es una causa de solidaridad concreta. Se trata de impedir que el bloqueo siga descargando su peso sobre millones de seres humanos. Se trata, también, de defender un principio elemental: México tiene el derecho soberano de comerciar con la nación que decida. Ningún gobierno extranjero, por poderoso que sea, tiene autoridad para dictar nuestra política exterior, energética o comercial.
Y aquí aparece una contradicción que no puede ocultarse. El pueblo de México ha mantenido históricamente una relación de solidaridad con Cuba. Tras la Revolución de 1959, México fue el único país latinoamericano que no rompió relaciones diplomáticas con la isla bajo la presión de Estados Unidos. Incluso bajo gobiernos del PRI y del PAN, se preservó una relación económica y política que desafiaba, al menos parcialmente, el cerco imperialista.
Entonces, ¿por qué hoy, bajo un gobierno de MORENA que se presenta como nacionalista y heredero de una política exterior independiente, debemos aceptar la subordinación a las amenazas de Trump? ¿Por qué tendría México que retroceder justo cuando más se necesita una posición firme? Ceder ante Washington no evita nuevas agresiones; al contrario, las alienta. Cada concesión confirma al imperialismo que su chantaje funciona.
Desde Tribuna de los Trabajadores y desde la Liga Comunista Internacionalista (LCI) afirmamos con toda claridad: estamos en defensa de las conquistas de la Revolución cubana, en defensa de la soberanía de Cuba, Venezuela y todos los pueblos agredidos. Defender el envío de petróleo a Cuba es defender también la soberanía de México.
Llamamos a impulsar esta campaña en sindicatos, escuelas, centros de trabajo, colonias y organizaciones populares. Hay que reunir firmas, aprobar pronunciamientos, organizar brigadas y llevar esta exigencia a las calles: ¡Petróleo mexicano para Cuba! ¡Abajo el bloqueo! ¡Fuera las manos de Trump de América Latina! ¡Por la soberanía de los pueblos y la solidaridad obrera internacional!


