
El objetivo de la guerra es el saqueo de las riquezas minerales.
Apareció en la Lettre de liaison (número 5, de marzo) del Comité por un Partido democrático independiente de los trabajadores y campesinos (PDITP) Extractos.
“El análisis de la fase actual de los enfrentamientos en el este de la RDC no permite visualizar el fin de la guerra en nuestro país. Desde el fracaso de los procesos de Nairobi y de Luanda, el imperialismo americano decidió transportar las “negociaciones” a Doha, en Catar, y en Washington, bajo la batuta de Donald Trump.
Ello se ha vuelto habitual; cada vez que se firma un acuerdo o una tregua, los enfrentamientos recomienzan con más fuerza y, con ellos, el crecimiento del número de víctimas entre las poblaciones civiles, así como el de los desplazados y refugiados.
En estos momentos, más de 100,000 congoleses han huido del país y se encuentran en Burundi, en particular en los campos de Cishemere (Cibitoke) y de Busuma (Ruyigi), en condiciones deplorables: falta de asistencia alimentaria, de medicamentos, de agua potable y sobreviviendo al aire libre… Se cuentan ya cientos de muertos, en particular entre los niños y las personas mayores. Esta población tremendamente hambrienta se enfrenta además a la epidemia de cólera, una situación que empeora mientras que al mismo tiempo carece del derecho al “regreso voluntario”. Algunos de ellos declaran preferir “ir a morir a casa antes que morir en la enfermedad, el hambre y el frío en los campos”, a pesar de la reapertura, el 23 de febrero, de la frontera terrestre Gatumba-Kavimvira, puesto estratégico que une la ciudad de Uvura con Bujumbura, capital económica de Burundi.
El objetivo que está en el origen de esta guerra se confirma todos los días: el saqueo de las riquezas minerales de nuestro país por las multinacionales estadounidenses en su lucha encarnecida por excluir a otros imperialismos, y en particular a los grupos chinos. Ya hemos evocado la entrada en el sector minero congolés de la multinacional KoBold Metals de los millonarios Jeff Bezos y Bill Gates. Todavía hoy, el gobierno Tshisekedi está por entregarle a los estadounidenses la mina de Rubaya, muy rica en coltán.
El mismo gobierno se comprometió a exportar a los Estados Unidos 100,000 toneladas de cobre producido por la Tenke Fungurume Mining (TFM), un complejo minero de 1,500 km2 en la provincia de Lualaba. ¡Es la quinta más grande mina de cobre y la segunda más grande de cobalto en el mundo!
En tanto que Comité por el PDITP, estamos convencidos que no habrá paz en la RDC y en la región de los Grandes Lagos mientras las multinacionales y los diferentes grupos mafiosos estén instalados para saquear las gigantescas riquezas del pueblo congolés.
Es ya tiempo de que los trabajadores, los campesinos y los jóvenes, que solamente aspiran a la paz y enfrentan una pobreza extrema, tomen en sus manos su destino y echen para afuera del país a las multinacionales, las tropas y las milicias extranjeras, así como a los mercenarios de todo tipo que mantienen la guerra en RDC:”

