Artículo extraído de Tribune des Travailleurs #533

Los hombres y mujeres conductores de autobuses, de los tranvías y del metro participaron en masa en las acciones de huelga en los transportes públicos de todos los Länder, con excepción de la Baja Sajonia, en donde los dirigentes sindicales habían firmado un “compromiso por la paz social” válido hasta finales de marzo. Las supresiones de empleo, el deterioro de las condiciones de trabajo y los salarios insuficientes alimentaron el enojo de los trabajadores y su voluntad para movilizarse, aunque por otro lado las sociedades de transporte privatizadas no van a la huelga y son utilizadas como esquiroles.
El sindicato Ver.di (servicios públicos) reivindica un aumento salarial de 669 euros y el aumento en las prestaciones (por ejemplo, por el trabajo en domingo), la reducción de las jornadas semanales de 39 a 37 horas sin descuentos en el salario, así como el alargamiento a 11 horas de descanso mínimo entre dos servicios.
Pero ¿a qué tipo de problemas están confrontados los trabajadores y los militantes sindicales? Su voluntad de arrancar las reivindicaciones se topa con la política de la dirección de Ver.di, quien organiza huelgas por repetición en las diferentes Länder, en días diferentes. En algunas empresas, ha habido cuatro o a veces hasta seis jornadas de acción. La dirección de Ver.di quiere a cualquier precio evitar la huelga en todos los sectores al mismo tiempo. Propone incluso fraccionar las huelgas de advertencia en el seno mismo de la empresa: ciertos servicios estarían llamados a la huelga y otros no, etc.
Además de esta fragmentación, y como resultado de la negociación entre Ver.di y las empresas de transporte en el Länd de Schleswig-Holstein, el acuerdo firmado tendrá una duración de cuatro años. Y de cinco años en el Länd de Hesse. Eso obliga a la organización sindical, por una duración que puede ir hasta los cinco años, a respetar “la obligación de paz social” durante la duración del acuerdo. Es la forma con la cual la dirección sindical participa en la unión sagrada por el respeto a los presupuestos de guerra. Pero los trabajadores, en cuanto a ellos, lo que quieren es arrancar sus reivindicaciones.
H.-W. Schuster

