Revista La Internacional # 7

Ya esta a la venta el numero 7 de la Revista La internacional

portadaY CONTRAPORTADAEste número tiene por articulo central el tema de el combate contra el gobierno de Donald Trump y el papel de los trotskistas en los Estados Unidos. Además contiene los siguientes artículos:
  • Francia: a propósito de La France Insoumise y de su política
  • Centenario de la Revolución rusa: algunos documentos de los Cuadernos del movimiento obrero
  • Nuestra historia 1947: La IV Internacional contra la división de Palestina
  • Contribución: ¿cuál es el significado de caída de la URSS y del “auge” de China en el contexto de la época imperialista?
  • Contribuciones de las secciones del CORCI 
Adquiere la revista con los Militantes del CORCI.

 A continuación dejamos para su lectura las Notas Editoriales de este número 

Notas editoriales

 El 1, 2 y 3 de noviembre de 2017 tendrá lugar la Conferencia internacional del Comité de Organización por la Reconstitución de la IV Internacional (CORCI).

Recordemos que el CORCI fue constituido el 5 y 6 de febrero en Turín (Italia) por 46 delegados provenientes de 17 países de África, América, Asia y Europa, para responder a “la necesidad de organizarse para asumir la continuidad política de la IV Internacional fundada por León Trotsky en 1938 y reproclamada con el compañero Pierre Lambert en 1993, actualmente sometida a una ofensiva revisionista y liquidadora que amenaza su existencia”.

Una ofensiva que estalló a la luz del día a finales de junio de 2015, en lo que en ese entonces era la sección francesa de la IV Internacional. Porque solamente la libre discusión permitirá establecer lo que corresponde al revisionismo liquidador y lo que corresponde al trotskismo, el comité de animación del CORCI sometió a la discusión  algunas “Notas respecto de la crisis de la IV Internacional, de sus raíces y de su significado” publicadas en nuestro número 6. Notas que son sometidas a la reflexión no solamente de los militantes, grupos y organizaciones que forman parte del CORCI, sino también a la reflexión de militantes del movimiento obrero, más allá de los matices y desacuerdos que puedan existir.

Evidentemente, se tratará en esta Conferencia de continuar la discusión sobre las raíces de la crisis de la IV Internacional. Pero también se tratará de discutir de los problemas a los cuales estamos confrontados, a escala internacional y en cada país: ¿Qué orientación? ¿Qué consignas? ¿Qué iniciativas? ¿Cuál estrategia de construcción del partido revolucionario implantado en el movimiento obrero a escala internacional y en cada uno de nuestros países?

Elaborar sobre estos problemas presume responder a otros.

¿Continúa siendo justo afirmar que el imperialismo -fase superior del capitalismo- conduce a la humanidad a la barbarie a través de la destrucción de las fuerzas productivas y por lo tanto que el único medio existente para salvar a la humanidad es la expropiación del capital? ¿Y sigue siendo justo afirmar que la crisis de la humanidad se reduce a la crisis de l dirección revolucionaria del proletariado?

La Conferencia internacional del CORCI tendrá lugar casi cien años, día por día, después de la revolución de Octubre de 1917. La actualidad de Octubre 1917, desde nuestro punto de vista, es ante todo la actualidad de la toma del poder político por el proletariado “derrocar al capital y no reformarlo”, como dice el Programa de la IV Internacional. Si esta perspectiva fue desde hace mucho tiempo abandonada por las viejas direcciones del movimiento obrero (así como fue abandonada por esos que han renunciado a la   independencia política    de     la     IV Internacional, tratando de “acomodarse en un lugarcito bajo el sol”, del lado de los aparatos), sin embargo ella sigue estando en el corazón de toda la situación mundial.

Este número de La Internacional dedica un lugar importante a la actividad de los militantes trotskistas en los Estados Unidos. La situación objetiva en el país imperialista más poderoso del planeta indica a qué punto el mantenimiento en el poder de la burguesía (en cada país del mundo,

empezando por los Estados Unidos, en el momento de la descomposición del régimen de la propiedad privada hunde a la humanidad en la barbarie. La decisión –hecha pública el 19 de julio por la prensa norteamericana- tomada por Trump y el director de la CIA de poner un alto al programa de financiamiento de los grupos armados en Siria, luego de haber ampliamente contribuido a reducir ese país en cenizas, provocando la matanza de 350 000 sirios y echar de sus casas a millones de otros es una confesión de lo que es la política del imperialismo impuesta en Oriente Medio, en Asia Central y en la mayor parte del continente africano. En primer lugar porque el valor del mercado del armamento supone que deben ser consumidas las mercancías destructoras que son producidas (consultar al respecto el artículo publicado ene el número 5 de nuestra revista, lo que condujo al imperialismo a reducir a la desolación de los países de continentes completos, reconociendo, no obstante, a posteriori, que el pretexto invocado para hacerlo (en el caso preciso en Siria, “echar a Assad”) era sólo, justamente, un pretexto. Enseguida, porque el mantenimiento del orden mundial exige del imperialismo que él trate continuamente de dividir, dislocar las naciones y los pueblos, tratando de confrontarlos unos contra otros para tratar de impedir la unidad de los trabajadores y de los pueblos en el combate común contra la barbarie capitalista. Es por esto que la administración norteamericana emprende los mismos procesos de escalada militar contra Irán o Corea. No menos de 2 000 miles de millones de dólares han sido dedicados a las intervenciones militares norteamericanas en Afganistán, en Iraq, en siria, en Libia, desde el 11 de septiembre de 2001.

La agresión imperialista se desarrolla en todos los continentes. En el momento de cerrar la edición de este número la ingerencia imperialista amenaza a Venezuela del mismo caos que el provocado en Oriente Medio. Violentas manifestaciones de “ala oposición”, pretendida “huelga general” para impedir las elecciones convocadas por el gobierno Maduro… Es indiscutible que la situación de las masas populares en Venezuela es extremadamente difícil (a pesar de un cierto número de medidas reales a favor de los más pobres, tomadas en la época por Chávez. Igualmente es indiscutible que las instituciones del viejo Estado oligárquico y corrupto nunca fueron barriadas por la “revolución bolivariana” de Chávez. Pero es la ingerencia norteamericana que tiene la responsabilidad del caos. Y que en el marco de una ofensiva en todo el continente: en Brasil, es el gobierno del ex informador de la CIA, Temer, establecido a través del golpe de Estado del verano de 2016, que está a la ofensiva. En Argentina, el pro imperialista Macri multiplica las medidas antiobreras y las provocaciones dirigidas a exonerar de sus crímenes a los responsables de la dictadura militar (30 000 militantes secuestrados y asesinados).

Sin embargo la burguesía norteamericana está como nunca socavada por la división, pues nada de todo esto puede permitir superar las raíces de la crisis: la agonía del régimen de la propiedad privada de los medios de producción. La telenovela de la presidencia de Trump al cabo de seis meses está repleta episodios en los que se saldan de cuentas en la cumbre del aparato del Estado, de guerra larvada entre diferentes Secretarias, instituciones –incluyendo al FBI y a la CIA- y el presidente. Todos saben que será más necesario que nunca aplastar a la clase obrera y a los pueblos del mundo para salvar a Wall Street… pero ¿cómo hacerlo, cómo enfrentarlo sin encender la mecha de los procesos revolucionarios? Esta es el problema a propósito del cual la clase capitalista se desgarra.

La situación en el continente europeo no es más estable. Washington ha claramente indicado que los imperialismos de segundo orden del Viejo Continente deberán poner manos a la obra y al monedero. Para lograrlo, las instituciones de la Unión Europea deberán jugar hasta las últimas consecuencias el papel de estado mayor de la reacción en el continente. Pero, en cada una de las principales potencias, ningún gobierno –a pesar de todas las tentativas, cada vez más acentuadas para imponer un orden corporativista reglamentando al movimiento obrero- puede imponer una derrota importante a su propia clase obrera. Es cierto que han sido dados terribles golpes y el nivel de vida de las amplias masas se ha derrumbado. Pero la capacidad de las masas a cambiar el curso de las cosas está presente. Ella se levanta ante las tentativas de imponer la continuidad de la política de la Agenda de la Gran Coalición (con el aparto socialdemócrata en primer fila) en Alemania frente a la tentativa de imponer un marco corporativista de “co- construcción” de las contrarreformas por el gobierno Macron en Francia. ¿Cuánto tiempo resistirá, este último – apoyándose ene una “mayoría” elegida por menos del 15% de los electores?

En todos los continentes, lo que efectivamente está planteado es el problema de la independencia de la clase obrera y de sus organizaciones, es decir la cuestión de la capacidad de la clase obrera –con la ayuda de la vanguardia- para resolver sus tareas históricas.

Desde este punto de vista, las organizaciones del CORCI prestan atención a los procesos que van en el sentido de la recomposición del movimiento obrero sobre un nuevo eje. En África del Sur / Azania, el mes de abril de 2017 tuvo lugar un acontecimiento cuya importancia supera las fronteras de Azania y del continente africano. Una nueva central sindical, agrupando a organizaciones formadas por 700 000 trabajadores organizados fue constituida en ruptura explícita con la política de la alianza tripartita en el poder desde los acuerdos sellados con el régimen del apartheid. Acuerdos que, si debieron conceder a la mayoría negra la igualdad política, mantuvieron el conjunto de privilegios económicos de la minoría blanca y subordinando al país al imperialismo a través del pago contante y sonante, desde 1994 de la deuda que el régimen racista había contraído para reprimir mejor a las masas negras. La constitución de esta nueva central sindical, la South African Federation of Trade Unions (SAFTU) es el producto de un largo proceso que surgió de la huelga masiva de los mineros negros de Marikana en agosto de 2012, cuestionando el monopolio

político-sindical de la alianza tripartita. Le choque tuvo lugar cuando la policía del gobierno tripartita y Ramaphosa (hoy en competición por la dirección de la ANC) hicieron disparar sobre los mineros (1). Hubo rupturas y la ley del silencio que el aparato estalinista del Partido Comunista (SACP)y de la ANC habían logrado imponer al movimiento obrero fue dislocada. A la inversa, al reafirmar su compromiso indefectible con la alianza tripartita que desde 1994, conduce a las masas de Azania a una pauperización sin límites, el congreso del SACP que acaba de tener lugar verificó nuevamente lo que León Trotsky señalaba: “Más las masas van hacia la izquierda, más los aparatos van hacia la derecha”. La constitución de la SAFTU, los procesos de al lucha de clases y de la juventud que hacen que provocan grietas en las instituciones putrefactas de 1994 ponen más que nunca a la orden del día la perspectiva de un auténtico Partido de los Trabajadores de Azania combatiendo por el poder de la mayoría negra, la República negra.

Porque más que nunca la crisis de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección revolucionaria del proletariado, las organizaciones, grupos y militantes que preparan la Conferencia mundial del CORCI del mes de noviembre deberán reflexionar a la manera de cómo traducir en las condiciones de la crisis que conoce el movimiento obrero mundial en 2017, toda al elaboración que fue realizada desde hace décadas –en el marco, en la época, del combate por la reconstrucción de la IV Internacional, con el compañero Lambert- sobre la transición en la construcción del partido revolucionario y de la IV Internacional. Es decir en la ayuda a la reagrupamiento de las fuerzas que sinceramente quieren situarse en el terreno de la independencia de clase del movimiento obrero, del combate por la Internacional obrera y de auténticos partidos obreros sin que estos militantes compartan necesariamente el programa de la IV Internacional. La crisis del movimiento obrero producto de los elementos de descomposición, pero también de recomposición. Es por esto que en Turín, nosotros llamamos “en la línea de la Conferencia de Barcelona de 1991 que había constituido el Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos, por la Internacional Obrera y en el respeto de la iniciativa tomada por sus organizadores, contribuir en todas partes al éxito de la Conferencia Mundial de Mumbai contra la guerra, la explotación y el trabajo precario”. Esta Conferencia mundial tuvo lugar. Su Manifiesto, sus campañas ya han encontrado un eco favorable entre militantes obreros, organizaciones, en más de cincuenta países del mundo. Las organizaciones, militantes y grupos del CORCI forman parte de la construcción y de la ampliación del Comité Obrero Internacional contra la guerra y la explotación, por la Internacional Obrera (COI), que fue constituido como un polo de agrupamiento independiente a través de sus iniciativas (como esa por la liberación de los 13 obreros de India, de la empresa Maruti, condenados a cadena perpetua.

La redacción.

Nota

(1) el 16 de agosto de 2012 en Marikana, la policía surafricana abrió fuego contra varias centenas de trabajadores en huelga en una mina de platino: 34 obreros resultaron muertos.

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