Artículo extraído de La Tribuna de Trabajadores #7 marzo de 2026

La reciente confirmación del acuerdo “Shield of America” impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump y respaldado por 12 gobiernos – entre ellos los del El Salvador y Argentina- constituye una señal alarmante del rumbo que está tomando la política imperialista de Estados Unidos. Presentado oficialmente como un sistema destinado a “proteger la seguridad nacional y regional” , este proyecto representa en realidad un nuevo paso en la escalada militar y tecnológica del imperialismo norteamericano en un contexto mundial marcado por la guerra.
El llamado Shield of America se presenta como un dispositivo estratégico que combina sistemas avanzados de vigilancia, tecnologías de interceptación de misiles y capacidades militares integradas en múltiples dimensiones: terrestre, naval, aérea, cibernética e incluso espacial. Bajo el argumento de enfrentar al crimen organizado, a los narcotraficantes y las amenazas externas —principalmente de potencias como China o Rusia— Washington pretende reforzar su supremacía militar global y regional.
Sin embargo, para los trabajadores y los pueblos del mundo el significado de este proyecto es muy distinto. Lejos de ser un instrumento defensivo, el Shield of America se inscribe en la larga tradición de intervenciones y militarización que ha caracterizado al imperialismo estadounidense. Desde las guerras en Medio Oriente hasta la expansión de bases militares en diferentes regiones del planeta, la política exterior de Washington ha buscado garantizar el dominio de sus corporaciones, el control de recursos estratégicos y la preservación de su hegemonía geopolítica.
La confirmación de este acuerdo se produce además en un momento particularmente peligroso de la situación internacional. Las tensiones militares en Europa del Este, el Medio Oriente y el Indo-Pacífico evidencian que el sistema capitalista mundial atraviesa una fase de profunda inestabilidad. Las potencias imperialistas compiten cada vez con mayor agresividad por mercados, rutas comerciales y recursos naturales. En este contexto, la carrera armamentista vuelve a ocupar un lugar central.
Para los pueblos de América Latina, esta política representa también una amenaza directa. Cada incremento del aparato militar estadounidense suele ir acompañado de nuevas presiones políticas y económicas sobre los países de la región. Las sanciones, los bloqueos y las amenazas de intervención forman parte de un mismo esquema de dominación imperial. La historia reciente demuestra que Washington no duda en intervenir cuando considera que sus intereses estratégicos están en juego.
Mientras tanto, dentro de los propios Estados Unidos, el costo de esta política lo pagan los trabajadores. Miles de millones de dólares son destinados al complejo militar-industrial mientras millones de personas enfrentan precariedad laboral, crisis de vivienda y sistemas de salud y educación profundamente deteriorados. El Shield of America no es una inversión en seguridad para el pueblo estadounidense; es, sobre todo, un gigantesco subsidio para las corporaciones armamentistas que se benefician de la expansión militar.
Desde la perspectiva de los trabajadores del mundo, esta escalada militar solo puede conducir a mayores tensiones y al peligro real de nuevos conflictos de gran escala. Las guerras contemporáneas no responden a los intereses de los pueblos, sino a la competencia entre grandes potencias y a la defensa de los intereses del capital.
Frente a esta situación, es urgente levantar una respuesta internacionalista de los trabajadores y de los pueblos. Debemos rechazar la militarización imperialista, defender la soberanía de las naciones y oponernos a las políticas de guerra que amenazan con arrastrar a la humanidad a nuevas catástrofes.
Por ello, desde Tribuna de los Trabajadores llamamos a impulsar en cada centro de trabajo, escuela y comunidad la conformación de comités de lucha antiimperialista. Comités que organicen la denuncia contra la guerra, promuevan la solidaridad entre los pueblos y preparen movilizaciones contra la política agresiva del imperialismo.
Solo la organización consciente de los trabajadores podrá detener la marcha hacia la guerra y abrir el camino hacia un mundo basado en la cooperación entre los pueblos y no en la dominación de las potencias.

