Estados Unidos. La “huelga en 57 idiomas” que desafía a Trump y a los patrones

El 15 de marzo, los 3,800 asalariados del rastro de Greeley, en Colorado, empleados por la multinacional brasileña JBS, llevaron a cabo una huelga de dos semanas con su sindicato United Food and Commercial Workers (UFCW).

   Es la huelga más importante que ha vivido la industria de la carne desde los años 1980. Una “huelga en 57 idiomas”, ya que la gran mayoría son trabajadores migrantes que llegaron de América Latina, de África y de Asia. Esta fracción de la clase obrera que Trump caza y reprime es la que alimenta a los estadounidenses. JBS concentra el 85% de la producción vacuna en los Estados Unidos, y es el principal productor del país. “Paso mi jornada cortando carne, pero no tengo los medios de tenerla en mi refrigerador”, explica Anthony Martínez, de 57 años. En este último año, el precio de la carne vacuna aumentó en un 20%. JBS continúa registrando ganancias récord, mientras propone a sus empleados un aumento del 2%, muy por debajo de la inflación. Y cuando los chalecos y los protectores de nuestros brazos se desgastan. ¡JBS los reemplaza únicamente después de haber descontado su monto (hasta 1,100 dólares) de los salarios! En el piquete de huelga, muchos muestran sus heridas: cortadas, callosidades y quemaduras químicas en las manos…

   JBS aumentó la velocidad de la producción al mismo tiempo que reducía la semana de 40 a 35 horas, exigiendo más resultados invirtiendo menos en los salarios. Las condiciones de trabajo se han vuelto muy peligrosas. La carne es cortada incluidas las osamentas sobre las bandas transportadoras cada vez más rápidas… multiplicando accidentes y heridas. “Nunca he hecho nada más peligroso. Solo hace falta una pequeña distracción para que ello te cueste la vida”, confiesa un huelguista.

   Además de las reivindicaciones salariales, los huelguistas quieren mejores condiciones de trabajo, estar protegidos contra las redadas contra los migrantes por parte de la policía de Trump y el fin de las intimidaciones de los patrones contra los miembros del sindicato. Decenas de secciones locales de la UFCW y de otros sindicatos vinieron a manifestar su solidaridad en el piquete de huelga. Algunos incluso hicieron el trayecto desde Iowa y desde Minnesota. La huelga inquieta a lo más alto de la burguesía. Muchos temen que la movilización traiga consigo una nueva alza en los precios de la carne cuando nos separan algunas semanas de las elecciones del medio término (noviembre), y mientras Trump es cada vez más rechazado a causa de la inflación. Esta inquietud “electoral” no es el problema de los empleados de Greeley: la mayoría no tiene de todas maneras el derecho al voto, y los que lo tienen dicen no haber votado desde hace años. Trabajadores con o sin papeles, es sobre el terreno directo de la lucha de clases que escogieron emprender el combate por mejores condiciones de trabajo y defender sus derechos.

Nelly Mary

A partir de reportajes publicados en Colorado Newsline el 16 de marzo, New york Times del 20 de marzo y Labour Notes del 22 de marzo.

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