Artículo extraído de La Tribuna de Trabajadores # 7 marzo de 2026

La nueva ley laboral de Sheinbaum: más horas extras y más explotación para las mujeres
Por Lily Roja.
El pasado miércoles 25 de febrero, el Congreso aprobó la reforma laboral de la presidenta Claudia Sheinbaum, vendida como una reducción histórica de la jornada a 40 horas. Sin embargo, desde Tribuna de los Trabajadores debemos poner la lupa de clase y de género para ver la realidad: esto no es un avance, es una contrarreforma que legaliza mayor explotación.
Sí, se reduce la jornada, pero de forma gradual hasta 2030 y sin garantizar los dos días de descanso que exigía el movimiento obrero. La trampa mortal para nosotras, las mujeres, viene en las letras pequeñas: el aumento de las horas extras permitidas de 9 a 12 horas por semana.
Las mujeres trabajadoras sufrimos una doble explotación: en el trabajo y luego en el hogar con el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Según el INEGI, nosotras aportamos 2.6 veces más que los hombres en trabajo no remunerado. Somos nosotras quienes tras cumplir con nuestra jornada para el patrón, corremos para llegar a casa a cumplir la «segunda jornada».
¿Qué significa entonces aumentar el límite de horas extras de 9 a 12 por semana? Que la patronal ahora tendrá la libertad legal de exigirnos hasta 12 horas extra a la semana con pago doble e inclusive aceptar más con la promesa de que la 13va se paga triple.
Para una compañera que ya llega agotada a su casa a cuidar hijos (as), hacer de comer y limpiar, una hora extra no es un «ingreso adicional»: es la profundización de su triple jornada; es la prolongación de su estancia en un centro laboral donde, por el hecho de ser mujer, ya enfrenta salarios más bajos —percibimos solo 84 pesos por cada 100 de un hombre— sin contar el hostigamiento.
Esta reforma no nos devuelve tiempo, nos lo roba. Mientras el capital y los diputados y senadores festejan la «flexibilidad», las mujeres de la clase trabajadora vemos cómo se alarga nuestra cadena de opresión. No caigamos en el discurso oficial: esta no es una conquista. Es un retroceso que nos obliga a seguir en pie de lucha. ¡Ni una hora más de explotación! ¡40 horas ya, con dos días de descanso!

