Guerra en Irán: “Un fracaso incontestable” para Estados Unidos

La guerra dura desde hace casi tres meses y Estados Unidos e Irán avanzan ahora hacia un acuerdo. Más que nunca, el imperialismo estadounidense aparece ante los ojos del mundo como el gran perdedor de esta aventura militar que él mismo lanzó… y busca ocultar esta derrota.

“Es posible que más tarde, hoy, mañana o dentro de algunos días, tengamos información que comunicar”, anunciaba Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, el 24 de mayo, respecto al probable acuerdo entre Estados Unidos e Irán que marcaría el final de la guerra.

Aunque las discusiones continúan, las grandes líneas del acuerdo ya fueron reveladas:

  • reapertura del estrecho de Ormuz;
  • levantamiento del bloqueo naval estadounidense alrededor de los puertos iraníes;
  • levantamiento de las sanciones contra Teherán.

La cuestión de las reservas de uranio enriquecido —sobre la que Trump se había mostrado inflexible— sería aplazada para futuras negociaciones.

A ojos de todos, Estados Unidos aparece ahora a la defensiva.

Como explicó el periodista geopolítico Pierre Haski en France Inter el 25 de mayo:

“Donald Trump quiere cerrar este capítulo doloroso de su presidencia: una guerra irresponsable que no se desarrolla como estaba previsto y que necesita dejar atrás por varias razones.

Primero, porque nuevos bombardeos tienen pocas posibilidades de cambiar significativamente la ecuación iraní (…); porque la guerra contra Irán es cada vez más impopular en Estados Unidos, tanto por razones económicas como por la ausencia de un objetivo claro y debido al papel de Israel en su desencadenamiento, convertido ahora en un factor agravante en una opinión pública que ha cambiado.

(…) Es incontestablemente un fracaso para el presidente estadounidense, aunque él se esfuerce por proclamar que se trata de una victoria histórica.

Estados Unidos y su aliado israelí demostraron una indiscutible superioridad militar que fueron incapaces de transformar en ventaja política.

Han permanecido ciegos frente al hecho de que se enfrentan a una guerra asimétrica, que no se resuelve únicamente en el campo de batalla.

(…) Este fracaso provoca un debilitamiento de la credibilidad estratégica de Estados Unidos:

  • incapaz de defender a sus aliados del Golfo, que sufrieron represalias iraníes;
  • incapaz de reabrir el estrecho de Ormuz sin negociar con un régimen iraní cuya caída deseaban inicialmente.

(…) El impacto es profundo y duradero.”

En el Congreso estadounidense, los debates son intensos.

Mientras los republicanos validan las grandes líneas del acuerdo —esperando que la guerra termine cuanto antes debido a su impopularidad entre su electorado—, los demócratas lo denuncian.

El otro gran partido de la burguesía estadounidense reprocha a Trump haber capitulado frente al régimen iraní, especialmente en la cuestión del uranio enriquecido.

Para el senador demócrata Cory Booker, Trump está siendo “engañado”:

“Nos colocó en una situación peor que antes, frente a un régimen todavía más extremista (…).

El estrecho de Ormuz se ha convertido ahora en una palanca para ellos.

Esta nación débil ha puesto a Estados Unidos en un callejón sin salida.”

A cinco meses de las elecciones de medio mandato, y mientras la credibilidad de Trump se debilita, el Partido Demócrata pretende presentarse, en nombre de la burguesía estadounidense, como una mejor opción para gestionar los intereses y las futuras guerras del imperialismo.

Camille Adoue

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