Los intereses económicos y financieros detrás del conflicto en Ucrania  

En la noche del 21 de febrero, el presidente ruso Vladimir Putin reconoció oficialmente las «repúblicas» separatistas del Este de Ucrania. Horas más tarde, los tanques rusos hacían su entrada. Se trata del último episodio de una escalada militar entre los Estados Unidos y Rusia que se prolonga desde hace meses. ¿Quién es el responsable de la marcha hacia la guerra? ¿Por qué razones? Frente a la maquinaria propagandística, a veces puede parecer difícil encontrar el sentido a la situación. En nuestro editorial se podrá leer (páginas 1 y 2) y en esta página una explicación sobre los acontecimientos, exclusivamente desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores.

¿Qué son las regiones de Donetsk y Lugansk anexionadas por Putin?

Las poblaciones de las regiones orientales de Ucrania están estrechamente entrelazadas (ver antecedentes históricos). Los ucranianos ruso parlantes y los rusos son mayoría entre los 4 millones de habitantes de las regiones industriales del Este (Donbass). En febrero de 2014, el régimen prorruso de Ucrania fue sustituido por un nuevo régimen que reclama la adhesión a la Unión Europea y a la OTAN y que amenaza con cuestionar el estatus del ruso como lengua oficial. Como reacción, Rusia anexó la península de Crimea. En el Este de Ucrania, las fuerzas vinculadas a Rusia declararon la «secesión» de las regiones de Donetsk y Lugansk, que Rusia acaba de reconocer oficialmente. A pesar del alto el fuego de los «acuerdos» de Minsk (2014-2015) firmados por todos los protagonistas, la guerra nunca cesó entre el ejército ucraniano equipado por los Estados Unidos y las milicias separatistas armadas por Rusia: más de 13 000 muertos, 30 000 heridos y 500 000 refugiados.

¿Por qué el ingreso de Ucrania en la OTAN provocó el conflicto?

En 1997, Zbigniew Brzezinski, antiguo asesor del presidente estadounidense Carter, describió a Ucrania como un «pivote geopolítico», necesario para abrirse el camino hacia Rusia. En Ucrania, en 2005 y 2014, los regímenes pro Estados Unidos reivindicaron el ingreso de Ucrania en la OTAN. El 4 de junio de 2019, Zelensky, el nuevo presidente de Ucrania, declaró que la adhesión «sigue siendo un objetivo inquebrantable”. A principios de noviembre de 2021, el Secretario de Estado estadounidense Blinken dio un paso más al firmar una carta de asociación estratégica con Ucrania, en la que se reconoce el objetivo de «integración plena en las instituciones europeas y euroatlánticas». La administración estadounidense es muy consciente de que el ingreso en la OTAN es una «línea roja» insuperable para Rusia.

¿Cuáles son los intereses económicos y financieros del conflicto?

El primero es un nuevo auge de la industria de armamento. En diciembre de 2021, Biden hizo votar el mayor presupuesto militar de la historia de los Estados Unidos: 778 mil millones de dólares. Los Estados Unidos había exigido, y obtenido, que todos los países miembros de la OTAN aumentaran su gasto militar por encima del 2% de su producto interior bruto. ¿Quién se beneficia de todo esto? En 2020, según la revista estadounidense Defense News, 51 de las 100 principales empresas del mercado mundial de armas eran norteamericanas, incluidas las cinco primeras.

La segunda cuestión es el gas. Los gobiernos estadounidenses impugnan el gasoducto Nord Stream 2, que va a suministrar gas ruso barato a Alemania, un proyecto en el que los capitalistas han realizado grandes inversiones. Pero Biden lo dijo: una invasión rusa de Ucrania sería la sentencia de muerte de Nord Stream 2. Radio France Internationale (del 22 de febrero) comenta: «Un país también pretende aprovecharse de ello. Se trata de los Estados Unidos, el mayor productor de gas del mundo. Frente a las amenazas del grifo del gas ruso, se habla menos en Europa de los daños medioambientales causados por el método de producción estadounidense, la fracturación hidráulica («gas de esquisto» -ndlr). La cantidad de gas natural licuado estadounidense en las importaciones europeas, desde hace varios meses aumentando de forma constante y es poco probable que la tendencia se invierta si el arma del gas se utiliza en el conflicto ruso-ucraniano. Detrás de la guerra están, como siempre, los intereses capitalistas… y especialmente los de los capitalistas de los Estados Unidos.

Contra la guerra y la explotación

Por lo tanto, la lucha contra la guerra es inseparable de la lucha contra la explotación capitalista. Así lo afirma el llamamiento lanzado por 601 militantes obreros de 57 países que preparan la Conferencia Mundial contra la guerra y la explotación por la Internacional Obrera (París, 29 y 30 de octubre de 2022): «Después de devastar Afganistán, y tras la debacle de su evacuación, el imperialismo estadounidense reorganiza sus fuerzas para preparar nuevas guerras. Los conflictos mortales se multiplican en África. Irán está amenazado. El cerco militar a China, la formación de la nueva alianza militar Estados Unidos-Australia-Gran Bretaña (Aukus) es una amenaza para la paz. (…) Todas las intervenciones militares del imperialismo, llevadas a cabo en nombre de la «democracia», han dado lugar a un caos sangriento, a la dislocación de naciones enteras. Los pueblos del mundo quieren la paz. La lucha internacional por la paz y el combate para impedir la guerra estarán en el orden del día de nuestra Conferencia Mundial”.

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