Por La Tribune des travailleurs del 15 de abril

Sabemos que Attal, jefe del partido de Macron, lanzó una ofensiva contra el 1° de mayo, día feriado en Francia. Esta ofensiva fue “pospuesta sine die” el 13 de abril, en respuesta a las protestas de los sindicatos.
¿Pero sabían ustedes que en Alemania el 11 y 12 de abril, el partido de derecha CDU presentó, en la reunión a puertas cerradas de los grupos parlamentarios de la coalición gubernamental (CDU y el Partido socialdemócrata SPD) muchas propuestas, entre ellas, la supresión del 1° de mayo como día feriado legal? En Alemania, la última vez que el 1° de mayo fue suprimido, fue bajo el régimen nazi en 1933.
Esta jornada encuentra sus raíces en el congreso de fundación de la II Internacional, reunido en Paris en 1889 en ocasión del centenario de la toma de la Bastilla. Raymond Féliz Lavinge, un socialista francés, había promovido en el congreso la adopción de una resolución decidiendo “Organizar, en una fecha determinada, una gran manifestación internacional, de tal suerte que, simultáneamente, en todos los países y en todas las ciudades los trabajadores dirijan a los poderes públicos la reivindicación de fijar la jornada de trabajo de ocho horas”. Fue fijada el primer día de mayo, en relación con el movimiento sindical en los Estados Unidos.
Macron y Merz (jefe del gobierno alemán, ndlr) están pues determinados a atacar a la jornada internacional de lucha de la clase obrera. No es una coincidencia. El paso a la economía de guerra exige ataques virulentos contra todas las conquistas arrancadas por el movimiento obrero. Es la relación entre guerra al exterior y guerra social contra la clase obrera y la juventud al interior.
En Alemania como en Francia, la mejor manera de defender el 1° de mayo, es la de manifestarse en las calles con nuestras organizaciones, contra la guerra imperialista mundial y los ataques de los gobiernos contra nuestras conquistas.
H.-W. Schuster

