Extraído de Black Republic (abril 2016), boletín de la sección azaniana de la IV Internacional
La construcción de un muro a lo largo de la carretera N2 tiene como propósito el de “proteger a los automovilistas contra la delincuencia”, explican las autoridades municipales*. Según ellas, el “problema” reside también en lo que ven los viajeros: los tugurios, los Townships (barrios negros pobres, ndlr) sobrepoblados, la pobreza que inunda a la clase obrera negra.

La ciudad fue construida a lo largo de los siglos por la desposesión y la explotación de la mayoría negra. Bajo el colonialismo, y luego bajo el apartheid, los Negros fueron sistemáticamente desposeídos de sus tierras y relegados en zonas aisladas para servir de mano de obra barata a la industria.
El apartheid terminó oficialmente hace más de treinta años, pero su estructura permanece en gran parte intacta. Por un lado, se tiene la imagen difundida de Ciudad del Cabo, destino turístico famoso por su belleza y sus edificios de lujo. Del otro, la realidad de los barrios obreros en los que se lucha para sobrevivir.
Cientos de miles de habitantes viven en los tugurios, en barracas sobrepobladas, sin sanitarios, agua corriente ni electricidad. En invierno, el mismo drama se repite: las lluvias inundan los tugurios, las casas se derrumban, y las familias lo pierden todo. Los niños crecen en condiciones que ninguna sociedad que se reclame de la dignidad humana debería tolerar.
Los habitantes reclaman sin cesar viviendas decentes, agua, electricidad y servicios públicos. Pero en el presupuesto municipal, sus demandas son sistemáticamente ignoradas. Y, sin embargo, se dispone de millones de rands (la moneda de África del Sur, ndlr) para la construcción de un muro.
Las ciudades son construidas por los trabajadores. Las carreteras, los edificios, los puertos, los aeropuertos y las industrias que hacen vivir Ciudad del Cabo fueron construidas por generaciones de obreros. Esos mismos trabajadores que limpian los hoteles, construyen casas, conducen los autobuses, trabajan en las fábricas… son los que viven en los tugurios. Su trabajo contribuye a la riqueza de la ciudad, pero sobreviven en la precariedad.
La clase obrera de Ciudad del Cabo no tiene necesidad de muros que la separen de la ciudad que han construido. Tiene necesidad de un vasto programa de construcción de viviendas sociales y de servicios públicos.
La historia enseña que los muros construidos para imponer la injusticia a los pueblos no son eternos. El futuro no se construirá con barreras de concreto, sino con la lucha por la tierra, la vivienda, la dignidad y la igualdad.
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*La municipalidad de Ciudad del Cabo está dirigida por el partido de la minoría blanca, Democratic Alliance, que participa en el gobierno con la ANC.

