
El siguiente artículo, publicado originalmente en Tribuna de los Trabajadores de Francia, muestra las consecuencias concretas de años de recortes y abandono de los servicios públicos. Frente a una temporada de incendios agravada por temperaturas extremas, los bomberos franceses denuncian falta de personal, equipos insuficientes y una flota aérea incapaz de responder adecuadamente a la emergencia.
Mientras los trabajadores de los servicios de emergencia arriesgan su vida durante jornadas que pueden prolongarse hasta 96 horas, el gobierno mantiene una política presupuestaria que reduce recursos para la Seguridad Civil y, al mismo tiempo, destina cientos de miles de millones de euros al gasto militar. La pregunta es inevitable: ¿cuáles son las verdaderas prioridades del gobierno: proteger a la población o financiar la militarización?
Extracto de la declaración conjunta de las organizaciones sindicales de bomberos (3 de agosto)
Una política deliberada de destrucción de los servicios públicos
Desde el 22 de julio, 45 000 hectáreas han sido arrasadas por el fuego, especialmente en Gironda y Las Landas —más de 117 000 hectáreas en todo el país—. Cientos de viviendas han ardido y algunos pueblos prácticamente han desaparecido del mapa.
Cuatro bomberos han muerto y 330 han resultado heridos.
Este balance extremadamente grave tiene una causa: la política deliberada de destrucción de los servicios públicos, impuesta desde hace años por el gobierno y denunciada por las organizaciones sindicales.
Una flota aérea insuficiente
Grégory Prats, comandante de un avión Canadair, lamentó ante la prensa que, «de los doce Canadair, solamente tenemos cinco disponibles», mientras los demás permanecen en tierra por tareas de mantenimiento:
«¡Es sencillamente escandaloso!»
En cuanto al avión de transporte militar A400M enviado a Gironda, considera que no es más que «un parche sobre una pierna de madera».
Porque, explica, hay que calcular la capacidad de intervención en función del número de toneladas de agua lanzadas por hora.
El A400M puede lanzar 20 toneladas cada hora u hora y media, mientras que una flota de cuatro Canadair puede descargar alrededor de 120 toneladas por hora. Según Prats, cuatro Canadair serían el mínimo necesario, pero solamente dos fueron enviados a Gironda.
Éric Durand, representante del Sindicato del Personal de Vuelo de la Aeronáutica Civil, comparte este diagnóstico:
«Habrían hecho falta cuatro [Canadair] inmediatamente para lanzar veinticuatro toneladas sobre el mismo lugar. […] Se habría podido limitar [el] avance [del incendio] y las cosas habrían sido diferentes.»
Macron se había comprometido en 2022 a sustituir los doce Canadair existentes y aumentar la flota hasta dieciséis aparatos en 2027.
Sin embargo, en febrero de 2024, Gabriel Attal evitó confirmar la compra de dos aviones y posteriormente fueron recortados 52,76 millones de euros destinados a los medios aéreos de la Seguridad Civil, mediante un decreto firmado por Cazenave, actual alcalde de Burdeos.
Bomberos mal equipados y puestos en peligro
Para Hyacinthe Vanni, presidente del Servicio de Incendios y Salvamento de Alta Córcega, la falta de medios aéreos pone directamente «en peligro» al personal que combate los incendios desde tierra.
Denuncia:
«Pedíamos retardante y no nos lo daban. Después llegó demasiado tarde y, posteriormente, ¡volvimos a quedarnos sin él!»
El sargento jefe Laurent Breuneval también describe la precariedad de los medios disponibles:
«Tenemos muros de fuego que alcanzan los 15 e incluso los 20 metros de altura. Cuando tienes una manguera con un caudal de 500 litros por minuto, […] tienes la impresión de estar sosteniendo un simple chorro de agua entre las manos.»
«Estamos a las puertas de un desastre sanitario», alerta Rémy Chabbouh, secretario nacional de SUD SDMIS, quien señala especialmente la falta de capuchas filtrantes:
«Intervenimos con simples pedazos de tela cubriéndonos la boca y la nariz.»
Bruno Ménard, secretario nacional del Sindicato de Bomberos Voluntarios de Francia, añade:
«Tenemos capuchas que ni siquiera alcanzan el nivel de protección de una mascarilla FFP1.»
Falta de personal y agotamiento
La falta de efectivos también es señalada por los sindicatos.
«Las misiones pueden durar 24, 48 e incluso 96 horas, en ocasiones», explica Laurent Guilloteau, representante de la CGT de los bomberos de Bocas del Ródano.
Y agrega:
«Las tres olas de calor han agotado fisiológicamente los cuerpos. Si a ello añadimos una temporada de incendios forestales que comenzó muy temprano, nuestros organismos están sometidos a una presión enorme.»
Pero para el gobierno, la prioridad no está ahí, sino en el presupuesto de guerra, que absorbe ahora 449 000 millones de euros para el periodo 2024-2030.
Florian Vaneste

