Las AFORE: nuestro retiro financia sus negocios

Por un sistema público, solidario y digno de pensiones

Durante décadas nos dijeron que las AFORE resolverían el “problema” de las pensiones. Cada trabajador tendría su propia cuenta, su ahorro crecería gracias al mercado y al llegar la jubilación podría disfrutar tranquilamente de los frutos de toda una vida de trabajo.

La realidad ha sido muy distinta.

Las reformas del IMSS de 1997 y del ISSSTE de 2007 sustituyeron progresivamente el principio de solidaridad entre generaciones por cuentas individuales. La pensión dejó de concebirse fundamentalmente como un derecho colectivo garantizado y pasó a depender del dinero acumulado por cada trabajador, sus semanas cotizadas, los rendimientos financieros y las condiciones del mercado.

Esto significó una enorme transferencia de poder hacia el capital financiero.

Casi nueve billones administrados bajo la lógica del mercado

Al cierre de junio de 2026, las AFORE administraban aproximadamente 8.95 billones de pesos. El conjunto de recursos registrados en el Sistema de Ahorro para el Retiro alcanzaba 11.78 billones de pesos.

Estamos hablando del ahorro producido con décadas de trabajo de millones de obreros, maestros, empleados públicos y trabajadores de servicios.

¿Dónde está ese dinero?

Invertido.

En deuda gubernamental, acciones, deuda privada, infraestructura, instrumentos financieros y también en FIBRAs, los Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces.

CONSAR reconoce que aproximadamente 3.04% de las inversiones de las AFORE estaban colocadas en FIBRAs en junio de 2026. Una estimación difundida en agosto por especialistas del propio sector inmobiliario sitúa en alrededor de 270 mil millones de pesos los recursos pensionarios invertidos actualmente en estos vehículos.

La Bolsa Mexicana de Valores explica claramente su funcionamiento: las FIBRAs financian la adquisición y construcción de inmuebles destinados al arrendamiento y ofrecen beneficios mediante rentas, rendimientos bursátiles y plusvalía inmobiliaria.

Es decir: una parte del dinero que debería garantizar nuestra vejez alimenta un mercado inmobiliario cuya rentabilidad depende también del incremento del valor de la propiedad.

Mientras millones de trabajadores enfrentan rentas cada vez más elevadas, encarecimiento de la vivienda y dificultades para acceder a una casa, nuestros propios ahorros pueden terminar participando en mecanismos financieros ligados a esa valorización inmobiliaria.

Esta es una de las contradicciones esenciales del sistema.

Pensiones de cinco mil pesos

El negocio financiero contrasta brutalmente con los resultados para los trabajadores.

Según el Primer Informe de Gobierno, para junio de 2025 se habían pensionado 102 mil 928 personas bajo el sistema de AFORE y recibían en promedio 5 mil 216 pesos mensuales.

Cinco mil pesos después de décadas de trabajo.

Las reformas realizadas desde 2020 y la creación del Fondo de Pensiones para el Bienestar han mejorado las condiciones para determinados trabajadores y buscan elevar las tasas de reemplazo. Incluso las proyecciones de la OCDE muestran mejoras importantes para trabajadores formales de bajos ingresos gracias precisamente al complemento público.

Pero aquí está precisamente la contradicción: el Estado tiene que introducir recursos públicos para corregir las insuficiencias de un sistema privatizado que continúa intacto en sus fundamentos.

Las AFORE permanecen. Las cuentas individuales permanecen. La gigantesca masa de ahorro obrero continúa siendo administrada e invertida bajo la lógica del mercado financiero.

La CNTE abrió una lucha que pertenece a todos

Por eso las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación tienen una importancia que rebasa ampliamente al magisterio.

En junio de 2026, miles de maestros realizaron un paro nacional, instalaron un plantón en Ciudad de México y desarrollaron movilizaciones en numerosos estados. En el centro de sus reivindicaciones estaba la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y el regreso a un sistema solidario de pensiones.

El gobierno respondió proponiendo fortalecer PENSIONISSSTE y crear una aseguradora pública. Pero una aseguradora pública no elimina las cuentas individuales. Administrar de otra manera el mismo sistema no equivale a sustituirlo.

La exigencia debe ser más profunda:

¡Abajo la Ley del ISSSTE de 2007!
¡Fuera las AFORE!
¡Por un sistema público, solidario e intergeneracional de pensiones!

La juventud debe entrar en esta lucha

Algunos jóvenes pueden pensar: “me faltan treinta o cuarenta años para jubilarme”.

Precisamente por eso esta lucha les pertenece más que a nadie.

Quienes hoy tienen veinte, treinta o cuarenta años serán quienes padezcan plenamente un sistema construido sobre cuentas individuales, empleos discontinuos, bajos salarios, informalidad y periodos sin cotización.

Defender las pensiones no significa defender únicamente a quienes están próximos a jubilarse. Significa decidir qué sociedad queremos construir para las próximas generaciones.

Los recursos existen. Son producto de nuestro trabajo.

La cuestión es quién los controla y para qué se utilizan.

Desde la Liga Comunista Internacionalista llamamos a trabajadores, maestros, jóvenes y estudiantes a organizarse para recuperar nuestros derechos. Necesitamos unir las luchas contra las AFORE, por salarios dignos, vivienda, servicios públicos y contra la privatización.

Las pensiones fueron conquistadas mediante la lucha de la clase trabajadora. Sólo mediante la organización y la movilización podremos recuperarlas.

Organízate. Afíliate a la LCI. Ayúdanos a construir una fuerza política independiente de la clase trabajadora capaz de luchar por un sistema público y solidario de pensiones y por una sociedad donde nuestras vidas no estén subordinadas a las ganancias del capital.

Deja un comentario