Artículo extraído de Tribuna de Trabajadores #9 julio de 2026

Por Lily Roja
“¡Fíjate qué suave!”, diría con sarcasmo el viejo Manolín ante una tranza descarada. Y no hay mejor frase para describir lo que hoy se pretende imponer al magisterio: después de toda una vida de trabajo, de aulas saturadas, de salarios castigados y de años entregados a la educación pública, ahora resulta que para poder pensionarse habría que contratar una aseguradora.
Así se resume la nueva vuelta de tuerca contra las maestras y maestros. Después del paro nacional, de las movilizaciones de la CNTE y de la presión ejercida en vísperas del Mundial, el gobierno de Claudia Sheinbaum no responde con la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, como prometió en campaña. En lugar de restituir plenamente el sistema solidario de pensiones, ofrece una salida que mantiene intacto el negocio financiero: que los trabajadores se arreglen con una aseguradora.
¡Fíjate qué suave! Primero destruyeron el sistema solidario. Luego nos empujaron a las Afores. Después permitieron que los bancos especularan con nuestros ahorros. Y ahora, como las cuentas individuales no garantizan una pensión digna, nos dicen que hace falta otro intermediario: una aseguradora. Es decir, otro negocio montado sobre el derecho a la vejez.
La Ley del ISSSTE de 2007, impuesta por el PRI y el PAN, fue una reforma contra los trabajadores. Sustituyó la lógica solidaria —donde los trabajadores activos sostienen a los jubilados mediante un fondo común garantizado por el Estado— por el régimen individualista de las Afores. En el sistema solidario, la pensión es un derecho colectivo conquistado por la lucha obrera. En el sistema de cuentas individuales, cada trabajador queda abandonado a su “saldo acumulado”, a los vaivenes del mercado, a las comisiones bancarias y a la incertidumbre de si su ahorro alcanzará para sobrevivir.
La diferencia es brutal. En el sistema de reparto, el riesgo se socializa y el Estado garantiza una pensión vitalicia. En el sistema de Afores, el riesgo cae sobre el trabajador. Si tuvo bajos salarios, interrupciones laborales, periodos sin cotizar o si simplemente vive más años, su pensión será miserable o se agotará. La vejez deja de ser una etapa protegida por derechos sociales y se convierte en una mercancía administrada por bancos y aseguradoras.
Las más golpeadas son las mujeres trabajadoras. Las maestras cargan con una doble explotación: como educadoras y como mujeres. Muchas enfrentan salarios insuficientes, dobles jornadas, tareas de cuidado no remuneradas, interrupciones laborales por maternidad o responsabilidades familiares. En un sistema solidario, esas desigualdades pueden ser compensadas socialmente. En las Afores, se castigan. Menos años cotizados y menores ingresos significan pensiones más bajas. Así, el capitalismo convierte la desigualdad de género en negocio financiero.
Sheinbaum prometió derogar la Ley del ISSSTE de 2007 y volver a un sistema solidario. Pero hoy se pretende sustituir esa promesa con frases de resignación: “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Traducido al lenguaje de los trabajadores: acepten migajas, renuncien a sus derechos y paguen ustedes mismos el costo de su jubilación.
Desde Tribuna de los Trabajadores decimos claramente: no se trata de administrar mejor el robo, sino de acabar con él. No queremos Afores “más baratas”, ni aseguradoras públicas o privadas que cobren por manejar lo que debería ser un derecho. Queremos la abrogación total de la Ley del ISSSTE de 2007 y el restablecimiento pleno de un sistema solidario de pensiones.
La única salida está en la movilización independiente del magisterio y de todos los trabajadores. La CNTE ha demostrado que sólo la presión en las calles arranca respuestas al gobierno. Por eso, ni un paso atrás. ¡Abajo la Ley del ISSSTE de 2007! ¡Fuera las Afores y aseguradoras del sistema de pensiones! ¡Sistema solidario ya!
Porque después de una vida de trabajo, ningún maestro debe pedir permiso al banco para envejecer con dignidad.
¡Fíjate qué suave! Ahora quieren privatizar hasta nuestro descanso.

