Los patrones habían apostado por Bardella

«Le Pen candidata: un balde de agua fría para los círculos económicos». Así se expresa Les Échos el lunes 13 de julio, en un titular que ocupa toda la primera plana.
Según Les Échos, «las propuestas del partido son consideradas catastróficas por una mayoría» de los empresarios. Si se trata de las «propuestas del partido» —la Agrupación Nacional, RN—, podría suponerse que serían igualmente «catastróficas» tanto si las defendiera la señora Le Pen como el señor Bardella.
Pero no es así. «La fotografía del cartel electoral cambiará profundamente la naturaleza del programa económico de la Agrupación Nacional», se inquieta Les Échos, al referirse a la edad de jubilación, el presupuesto, la deuda, entre otros asuntos.
En un artículo titulado «La candidatura de Marine Le Pen desconcierta a los círculos empresariales», Les Échos afirma que «los grandes empresarios se habían convencido de que la “candidata natural” del RN sería impedida» y subraya que Bardella se reunía con los jefes empresariales mucho más frecuentemente que Le Pen.
Ese mismo día, Le Figaro publicó una entrevista de una página con Bardella. En ella anuncia que desea continuar «el trabajo de fondo y de influencia que he emprendido […], especialmente en las cuestiones económicas», mostrando claramente su apoyo a algunas propuestas de la patronal Medef, como las pensiones mediante capitalización.
¿Cuál es su «primera ambición»? «Constituir un gobierno de unidad nacional que no estará integrado exclusivamente por dirigentes o parlamentarios procedentes del RN».
Se trata de un paso hacia la «unidad de las derechas», que puede presentarse ante los capitalistas como garantía de cierta estabilidad política.
Podemos estar seguros de que la clase capitalista sabrá adaptarse al candidato que resulte elegido el próximo mes de mayo, sea quien sea. De hecho, Les Échos ya señala que «la preocupación de los dirigentes empresariales ante la posibilidad de que el RN llegue al Palacio del Elíseo […] no impedirá que las principales organizaciones patronales inviten, llegado el momento, a Marine Le Pen para escuchar sus propuestas».
La burguesía sabe acomodarse, cuando es necesario, a un Bonaparte situado un poco más a la derecha de lo que desearía, siempre que se defiendan los intereses de la clase capitalista.
En cambio, para la clase obrera y la juventud, está claro que la victoria de Le Pen o de Bardella significaría necesariamente la voluntad de enfrentarse duramente a los trabajadores y a sus conquistas, organizar la persecución de los inmigrantes y destruir los servicios públicos, así como muchas de las conquistas obreras y democráticas arrancadas en este país durante décadas.
Sin embargo, combatir la llegada de la señora Le Pen al poder no puede hacerse buscando una alianza ilusoria con una supuesta burguesía «antifascista».
Solo puede hacerse desde el terreno de clase, mediante el frente único obrero de los trabajadores y sus organizaciones, junto con la juventud, para cerrar el paso no solamente a la extrema derecha, sino también a todos los representantes de la clase capitalista. ■
Georges Anselme

