
Carta abierta de delegados de Mercedes-Benz a la dirección de su sindicato IG Metall
En un articulo anterior informamos sobre el plan de eliminar 100 mil puestos de trabajo en la industria automotriz alemana.
¿Cómo detener este desastre?
La discusión es intensa entre los trabajadores de la industria automotriz y dentro de las organizaciones sindicales.
«¡Ya basta: protesta, resistencia, huelga!», habían afirmado los delegados sindicales de Mercedes en Stuttgart-Untertürkheim en un llamado que tuvo repercusión nacional.
La dirección del sindicato IG Metall anunció entonces que organizaría la movilización contra los despidos. Pero, al mismo tiempo, la presidenta del sindicato publicó a finales de junio una declaración conjunta con la federación patronal BDI.
Esto provocó reacciones en numerosos sindicatos.
El 3 de agosto, los delegados sindicales y miembros del comité de empresa de IG Metall en Mercedes-Benz dirigieron, «en nombre de todos sus miembros», una carta abierta a la dirección de IG Metall.
Después de destacar que la declaración de sus compañeros de Stuttgart —«La patronal y el Estado nos han declarado la guerra a nosotros, los trabajadores asalariados»— expresó el sentimiento de muchos de ellos, la carta abierta insiste:
«Otros centros y fábricas siguieron su ejemplo publicando resoluciones similares».
Después expresa el «asombro y la indignación» de los delegados al conocer la declaración conjunta con la patronal:
«¿Cómo pueden conciliarse estas dos situaciones? Por un lado, nuestra presidenta firma una tribuna junto con un representante manifiesto del campo capitalista. Por otro, habla con entusiasmo de “ocupar las calles”.
Aliarse con el capital mediante una declaración conjunta y, al mismo tiempo, promover ante nuestros afiliados una actitud combativa carece de sinceridad. Nos preguntamos: ¿cuál de las dos posiciones es una actuación?
Mientras la resolución llama a una oposición decidida frente a los ataques del gobierno y los empresarios, la declaración conjunta con la patronal defiende públicamente un “programa” común entre las organizaciones patronales y los sindicatos obreros, un programa destinado a “reducir los costos […] y aumentar la productividad”».
La carta abierta recuerda:
«Por eso queremos decirlo claramente: las organizaciones patronales y el gobierno, por un lado, y nosotros, los trabajadores, por otro, tenemos intereses totalmente divergentes.
Ellos intentan superar su crisis a costa nuestra y garantizar o aumentar sus ganancias. Nosotros, en cambio, queremos preservar buenas condiciones de trabajo, la Seguridad Social, viviendas accesibles, una educación de calidad, la salud y la paz».
También señala que no se trata de «posiciones ideológicas»:
«Simplemente defendemos aquello que generaciones de sindicalistas anteriores a nosotros conquistaron mediante duras luchas».
La carta abierta concluye afirmando que las movilizaciones previstas para septiembre deben realizarse «sin el freno de mano puesto», para conseguir que «la patronal retire completamente sus exigencias (…) y que el gobierno federal ponga fin a sus drásticos recortes sociales».
Con nuestros corresponsales en Alemania

