Francia: trabajadores y jóvenes enfrentan el ajuste presupuestario y el deterioro de los servicios públicos

Francia atraviesa una nueva etapa de movilización social. Durante los últimos días de septiembre, trabajadores de los servicios públicos, bomberos, estudiantes de bachillerato, personal universitario y asalariados de distintos sectores salieron a las calles para plantear reivindicaciones que, aunque surgen de conflictos diferentes, comienzan a encontrarse alrededor de un mismo problema: salarios insuficientes, falta de personal, deterioro de los servicios públicos y un proyecto presupuestario que exige nuevos sacrificios.

El 29 de septiembre se produjo una jornada nacional de huelgas y manifestaciones. Reuters informó que trabajadores del sector público, profesores, bomberos y estudiantes participaron en las protestas contra el proyecto presupuestario del gobierno de Sébastien Lecornu. Más de 330 liceos registraron movilizaciones o interrupciones de actividades ese día.

El contexto inmediato es la preparación del presupuesto francés para 2027. El gobierno ha planteado un esfuerzo presupuestario de alrededor de 54 mil millones de euros, con el objetivo de reducir el déficit público, estimado en 5.4 % del PIB para 2026. Mientras una parte importante del gasto público deberá ser contenida, el presupuesto del Ministerio de las Fuerzas Armadas aumentaría en unos 6.4 mil millones de euros.

Esta situación aparece ampliamente reflejada en el número 559 de La Tribune des travailleurs. El periódico francés plantea que existe una contradicción entre los recursos destinados al pago de la deuda y al incremento del gasto militar, por una parte, y las necesidades de educación, salud y servicios públicos, por otra. Su editorial señala que la deuda pública francesa se aproxima a los 3.6 billones de euros y cuestiona que el peso de sus intereses sea utilizado como argumento para nuevas restricciones presupuestarias.

Los bomberos reclaman personal y recursos

Uno de los sectores que encabezó la movilización del 29 de septiembre fue el de los bomberos. Miles llegaron a París desde distintos departamentos para exigir más recursos para los servicios de emergencia.

Los testimonios recopilados por La Tribune des travailleurs describen una situación de falta de personal, vehículos y equipamiento. Algunos representantes sindicales estiman que serían necesarios aproximadamente 20 mil bomberos profesionales adicionales y alrededor de mil vehículos suplementarios para combatir incendios forestales.

Los propios trabajadores explican que el problema no se limita al número de efectivos. Aseguran que cada vez deben asumir más funciones debido al debilitamiento de otros servicios públicos, mientras aumentan los riesgos para su salud y las jornadas de trabajo se vuelven más exigentes.

La movilización de los bomberos terminó confluyendo en París con la manifestación de empleados públicos. Esa convergencia fue uno de los elementos más significativos de la jornada.

Los estudiantes también salen a las calles

La movilización ha adquirido además un fuerte componente juvenil.

En numerosos liceos franceses, estudiantes comenzaron a organizar bloqueos y protestas por la falta de profesores, la saturación de los grupos y el deterioro de las instalaciones. Reuters registró una extensión considerable de estas protestas durante los últimos días de septiembre.

Un ejemplo aparece en el liceo Saint-Exupéry de Créteil. Allí estudiantes, profesores y padres denunciaron la falta de auxiliares para estudiantes con discapacidad, profesores, enfermería, asistencia social y personal administrativo.

Los docentes señalaron que algunos grupos habían llegado a 40 estudiantes, mientras que los alumnos reclamaban simplemente condiciones adecuadas para estudiar.

Entre las expresiones recogidas durante la protesta apareció una frase sencilla que resume buena parte del conflicto: “Nuestra educación no es una opción, es un derecho, no un lujo”

Las protestas estudiantiles continuaron durante los días siguientes y se extendieron a cientos de establecimientos. El 2 de octubre Reuters informaba que alrededor de 400 escuelas habían cerrado en medio de nuevas movilizaciones y enfrentamientos con la policía.

La crisis también llega a las universidades

En las universidades francesas otro conflicto se ha desarrollado alrededor de los restaurantes administrados por los Crous. (Centros Regionales de Obras Universitarias y Escolares. Son organismos públicos que atienden servicios para estudiantes universitarios)

La generalización de la comida universitaria a un euro aumentó considerablemente la demanda, pero los trabajadores denuncian que la medida no fue acompañada inicialmente por suficiente personal, infraestructura y financiamiento.

Durante la huelga del 22 de septiembre, más de la mitad de los trabajadores de restauración de algunos Crous participaron en el paro. En París, según La Tribune des travailleurs, únicamente dos de doce restaurantes universitarios permanecieron abiertos.

Los trabajadores no rechazaban el principio de la comida a un euro. Su demanda era que existieran los medios humanos y financieros necesarios para garantizarla.

Esta situación también ha llevado a estudiantes a organizar peticiones, delegaciones y movilizaciones para exigir mejores condiciones de alimentación y vivienda universitaria.

Conflictos en las empresas

La movilización no se limita al sector público.

En Sodexo, cientos de trabajadores participaron en una concentración contra un proyecto de eliminación de 1,097 puestos de trabajo. La CGT sostuvo que la empresa había distribuido más de 4.5 mil millones de euros en dividendos durante los últimos doce años y cuestionó la coexistencia de ayudas públicas con despidos.

En una tienda Monoprix de París, trabajadores iniciaron una huelga reclamando 200 euros de aumento salarial y nuevas contrataciones. Una trabajadora con 34 años de antigüedad declaró que percibía alrededor de 1,500 euros netos mensuales y que la reducción de personal había incrementado considerablemente las cargas laborales.

También se registraron protestas entre trabajadores municipales, empleados del Museo Nacional de Historia Natural, trabajadores de Renault y personal sanitario.

Una cuestión que atraviesa todos los conflictos

Estos movimientos tienen reivindicaciones particulares, pero el debate presupuestario empieza a funcionar como un elemento común.

El gobierno sostiene que Francia necesita reducir su déficit y controlar el crecimiento de la deuda. El proyecto presentado el 1 de octubre incluye medidas sobre pensiones, salud, impuestos y cotizaciones empresariales que todavía deberán ser discutidas y modificadas en el Parlamento.

Por otro lado, sindicatos, trabajadores y estudiantes cuestionan que el ajuste recaiga sobre salarios, pensiones y servicios públicos mientras aumenta el gasto militar.

La Tribune des travailleurs interpreta esta contradicción desde una perspectiva de lucha de clases y plantea la necesidad de una acción común de trabajadores y jóvenes. Esa es la orientación política del periódico; los acontecimientos de finales de septiembre muestran, al menos, que conflictos que hasta hace poco aparecían separados están comenzando a coincidir en las mismas jornadas de movilización.

La importancia de lo ocurrido en Francia no reside únicamente en el número de manifestantes. Lo más relevante es la aparición simultánea de sectores diferentes: bomberos, empleados públicos, estudiantes, profesores y trabajadores de empresas privadas.

Francia entra así en los próximos meses con una discusión que rebasa el terreno estrictamente presupuestario: quién debe pagar el costo de la crisis fiscal y cuáles deben ser las prioridades del gasto público.

Las próximas movilizaciones permitirán observar si esta coincidencia de reivindicaciones se mantiene como una serie de luchas sectoriales o si avanza hacia una coordinación más amplia entre trabajadores y jóvenes.

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