Apagones en Mexicali: primero las necesidades de los trabajadores

Por la redacción de Tribuna de los Trabajadores

En Mexicali, un apagón durante el verano no es una simple molestia. Con temperaturas que superan regularmente los 45 grados y que este año han alcanzado niveles extremos, quedarse sin aire acondicionado, ventilación o refrigeración puede convertirse en un riesgo para la salud y la vida. Baja California acumula ya 34 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas durante esta temporada.

Sin embargo, las interrupciones y variaciones de voltaje continúan afectando a numerosas colonias de la ciudad. Hay familias que han permanecido durante 15, 20 horas o más sin electricidad mientras el termómetro ronda los 50 grados. En esas condiciones se pierden alimentos, se dañan refrigeradores y aparatos de aire acondicionado y se vuelve prácticamente imposible descansar dentro de las viviendas.

El hartazgo ha comenzado a trasladarse también a las calles.

En distintos momentos, vecinos de colonias populares han salido a manifestarse y han realizado bloqueos para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico. Habitantes de Jardines del Progreso llegaron a bloquear la carretera Mexicali-Tijuana después de permanecer más de 13 horas sin electricidad. En otra protesta, vecinos de Casa Digna, Ampliación Centinela, Jazmines y Ahumadita cerraron durante horas esa misma vía, denunciando que algunas familias habían tenido incluso que dormir fuera de sus casas para soportar el calor.

Estas movilizaciones expresan algo más profundo que el enojo por una falla momentánea: la electricidad se ha convertido en una necesidad vital para los trabajadores de Mexicali.

El problema tampoco puede reducirse simplemente a una falta de generación. En mayo entró en operación comercial la nueva Central de Ciclo Combinado González Ortega, ubicada en Mexicali, con una capacidad instalada de 745.4 megawatts.

Pero existe además una contradicción que merece discutirse. Baja California también exporta electricidad.

La planeación del Centro Nacional de Control de Energía contemplaba para 2024 una generación de 17 mil 634 GWh, importaciones por 208 GWh y exportaciones por mil 114 GWh para el sistema eléctrico de Baja California. Incluso para los meses de mayor demanda de verano se contemplaban exportaciones: 167 GWh en julio y 115 GWh en agosto.

Esto no significa que cada apagón en Mexicali sea provocado directamente porque la electricidad esté siendo enviada a Estados Unidos. Muchas fallas corresponden a problemas de distribución, transformadores, postes, circuitos y subestaciones. Sería incorrecto reducir un problema complejo a una sola causa.

Pero sí obliga a plantear una pregunta elemental:

¿Cómo puede una región capaz de producir y exportar electricidad permitir que miles de familias trabajadoras permanezcan horas sin energía bajo temperaturas extremas?

Desde Tribuna de los Trabajadores sostenemos un principio sencillo: primero deben satisfacerse las necesidades de los trabajadores y de la población; después, cualquier compromiso comercial de exportación.

La electricidad no puede tratarse únicamente como una mercancía. Antes de enviar energía fuera del país debe garantizarse plenamente el suministro para viviendas, hospitales, escuelas, centros de trabajo y pequeños comercios de Baja California.

Esto exige fortalecer a la CFE, no privatizarla: invertir de manera extraordinaria en subestaciones, transformadores, líneas y mantenimiento; contratar las cuadrillas necesarias y establecer mecanismos rápidos para indemnizar a quienes pierdan aparatos eléctricos por fallas atribuibles al suministro.

Durante los meses de calor extremo debe existir además una reserva energética suficiente para garantizar plenamente la demanda regional antes de autorizar exportaciones.

Las protestas y bloqueos que hemos visto son una advertencia. Los trabajadores no están dispuestos a aceptar como normal pasar horas a oscuras mientras las temperaturas ponen en riesgo a sus familias.

No es aceptable que una región exportadora de electricidad tenga colonias sin luz. La energía producida en Baja California debe servir, antes que nada, para satisfacer las necesidades de quienes viven y trabajan aquí.

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