📢 ¡Ya está disponible el nuevo número de Tribuna de los Trabajadores 9!

En esta edición encontrarás análisis sobre la subordinación de México ante el T-MEC, la defensa de Cuba frente al bloqueo imperialista, la lucha del magisterio por salario y pensiones dignas, la resistencia del pueblo maya de Ixil, la narcopolítica y las tareas internacionalistas de trabajadores y jóvenes.

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A CONTINUACIÓN TE PRESENTAMOS EL ARTICULO EDITORIAL DE ESTA EDICIÓN.

Editorial: Frente a la guerra, el despojo y la subordinación, organizar la fuerza independiente de los trabajadores

Vivimos una época en la que todas las contradicciones del capitalismo se concentran con una violencia cada vez mayor. La guerra, la subordinación nacional, el saqueo de los territorios, la precarización salarial, la destrucción de las pensiones, la narcopolítica y la mercantilización de la vida no son hechos aislados. Son expresiones de un mismo sistema en descomposición: el capitalismo en su fase imperialista senil, incapaz de ofrecer bienestar, soberanía o futuro a los pueblos.

En México, la próxima renegociación del T-MEC vuelve a demostrar el lugar subordinado que nuestro país ocupa frente al imperialismo estadounidense. Durante más de treinta años se prometió que la integración económica traería desarrollo, empleo digno y prosperidad. La realidad ha sido otra: dependencia industrial, destrucción del campo, migración forzada, subordinación tecnológica y una economía atada a las exportaciones, las remesas y las decisiones de Washington. México produce, ensambla y exporta, pero las ganancias, las patentes y las decisiones estratégicas permanecen en manos del capital imperialista. Por eso no podemos tener ninguna ilusión en la renegociación del T-MEC. La tarea sigue siendo luchar por su abrogación y por una reorganización de la economía al servicio de las necesidades populares.

Esta subordinación también se expresa en la llamada “guerra contra el narcotráfico”, en la presión militar, en las investigaciones desde Estados Unidos contra políticos mexicanos y en la intromisión permanente de sus agencias. Pero tampoco aceptamos que, en nombre de la soberanía, el gobierno mexicano encubra a los suyos. El caso Rocha Moya y la narcopolítica revelan una verdad profunda: el crimen organizado no es un cuerpo extraño al Estado mexicano. Es parte de un engranaje de acumulación capitalista que disciplina territorios, desplaza comunidades, elimina opositores, controla rutas y se fusiona con policías, campañas electorales, empresarios y funcionarios. Ni impunidad nacional ni intervención imperialista: la justicia será real cuando el pueblo trabajador imponga la verdad y desmantele las redes estatales y empresariales que protegen al crimen organizado.

La misma lógica de saqueo se ve en Ixil, Yucatán, donde el pueblo maya enfrenta a los buitres del dinero que buscan convertir la tierra, la selva y el agua en mercancía inmobiliaria. También se expresa en cada comunidad desplazada, en cada territorio entregado al capital turístico, minero, industrial o financiero. Frente a ello, la defensa de la tierra y de los bienes comunes debe unirse a la lucha general contra el sistema que convierte todo en mercancía.

En el terreno laboral, el magisterio vuelve a mostrar el camino. El aumento salarial anunciado por el gobierno no representa una recuperación real del poder adquisitivo. Es una migaja frente a años de carestía, endeudamiento y precarización. Peor aún, el gobierno mantiene intacto el corazón del problema: la Ley del ISSSTE de 2007, las Afores y la entrega de los ahorros de los trabajadores al capital financiero. Después de toda una vida de trabajo, ahora pretenden que maestras y maestros dependan de aseguradoras para pensionarse. ¡Fíjate qué suave! Primero destruyen el sistema solidario, luego entregan los fondos a los bancos y finalmente convierten la vejez en otro negocio. La exigencia debe ser clara: abrogación total de la Ley del ISSSTE de 2007, eliminación de las Afores y restitución plena de un sistema solidario de pensiones.

A escala internacional, Cuba enfrenta una ofensiva criminal del imperialismo estadounidense mediante bloqueo, sanciones y asfixia energética. Defendemos incondicionalmente las conquistas de la Revolución Cubana frente al imperialismo. Pero defender Cuba no significa justificar las reformas que abren paso al mercado, la propiedad privada y el capital extranjero. La salida no está en la restauración capitalista ni en la burocracia, sino en la defensa revolucionaria de Cuba, el levantamiento inmediato del bloqueo, el envío de petróleo mexicano y la democracia obrera.

Todo este panorama plantea una conclusión: no basta denunciar. Hay que organizar. Por eso, para los militantes de la LCI, las tareas de los próximos meses se concentran en tres ejes políticos inseparables.

El primero es la preparación de la Conferencia Mundial de secciones del CORCI, a realizarse a inicios de noviembre. Esta conferencia no será una reunión administrativa. Será un momento de balance, discusión y orientación para las secciones que luchan por la reconstitución de la Cuarta Internacional. Frente a la guerra, la crisis económica, el ascenso de la derecha, la subordinación de los gobiernos al imperialismo y la traición de las direcciones tradicionales, la clase trabajadora necesita una dirección revolucionaria internacional. La conferencia debe servir para precisar una política común, fortalecer la construcción de las secciones y avanzar en la tarea histórica del partido mundial de la revolución socialista.

El segundo eje es el Cuarto Encuentro Internacional de Jóvenes Revolucionarios, que se realizará del 28 al 31 de agosto en la región parisina, con jóvenes de once países, entre ellos México, Palestina, Estados Unidos, Alemania, Italia, Marruecos y Francia. El propio llamado plantea que, frente a la guerra, el nacionalismo y la destrucción capitalista, la juventud no puede aceptar que la dividan por fronteras ni que la coloquen detrás de su propia burguesía. El enemigo no son los trabajadores y jóvenes de otros pueblos, sino el sistema capitalista que condena a la explotación, la guerra y la miseria.

El tercer eje es el Mitin internacionalista contra la guerra y la explotación, por la Internacional Obrera, convocado para el 8 de noviembre en París por el Comité Obrero Internacional contra la guerra y la explotación, con militantes y organizaciones de 48 países. La convocatoria retoma la continuidad de la reunión internacional de emergencia realizada hace un año en Francia, donde se afirmó el rechazo a la marcha hacia la barbarie imperialista. Preparar el 8N significa discutir el llamado, reunir firmas, organizar comités, aportar al autofinanciamiento y llevar esta campaña a sindicatos, escuelas, colonias y centros de trabajo.

Los militantes de la LCI trabajamos para preparar estas tres actividades porque no las vemos como eventos separados. El encuentro de jóvenes, la conferencia mundial del CORCI y el mitin del 8 de noviembre forman parte de una misma orientación: reagrupar a trabajadores, jóvenes y militantes internacionalistas contra la guerra, contra la explotación y por la construcción de una dirección revolucionaria mundial.

Esa es la tarea de Tribuna de Trabajadores: ser prensa obrera, herramienta de combate y organizador colectivo. Porque la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos.

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