
De “¡Maldito seas, Estado de Israel!” a la normalización de relaciones
El gobierno de Delcy Rodríguez acaba de dar un grave paso atrás en una de las posiciones internacionales más importantes asociadas a la Revolución Bolivariana: la solidaridad con el pueblo palestino.
El 11 de agosto, Venezuela e Israel anunciaron un acuerdo para mantener la “cooperación técnica bilateral” y establecer un mecanismo de servicios consulares. Todavía no significa el restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas, pero constituye el avance más importante hacia su normalización desde que fueron rotas hace 17 años. El gobierno venezolano lo justifica por la ayuda israelí después de los terremotos de junio y por las necesidades consulares de sus ciudadanos.
La contradicción histórica es enorme.
En enero de 2009, Hugo Chávez rompió relaciones diplomáticas con Israel en protesta por los bombardeos contra Gaza. Un año después, tras el ataque israelí contra la Flotilla de la Libertad que transportaba ayuda humanitaria a los palestinos, Chávez pronunció palabras que dieron la vuelta al mundo:
“¡Maldito seas, Estado de Israel, maldito seas!”
No se trataba simplemente de una frase. Expresaba una política de enfrentamiento con uno de los principales aliados estratégicos del imperialismo estadounidense en Medio Oriente y una identificación abierta con la causa palestina.
Hoy, cuando Israel enfrenta ante la Corte Internacional de Justicia un proceso iniciado bajo la Convención contra el Genocidio por sus acciones en Gaza, resulta todavía más contradictorio que un gobierno que continúa reivindicando la Revolución Bolivariana avance hacia su normalización.
La solidaridad humanitaria después de un terremoto no obliga a rehabilitar políticamente al Estado israelí. Tampoco los derechos de la comunidad judía venezolana —que deben ser plenamente defendidos— requieren abandonar la solidaridad histórica con Palestina.
Desde Tribuna de los Trabajadores defendemos otra orientación: aislar internacionalmente al Estado de Israel hasta poner fin a la ocupación y a la opresión del pueblo palestino.
Esta discusión también concierne directamente a México. Nuestra campaña exige al gobierno de Claudia Sheinbaum romper relaciones diplomáticas y económicas con Israel, suspender la cooperación militar y tecnológica y utilizar el peso internacional de México para defender los derechos nacionales del pueblo palestino. Es el planteamiento de la carta pública dirigida a la presidenta.
Firma y difunde la carta:
https://c.org/RzF4DTPsbH
La tradición antiimperialista que Chávez expresó frente a Palestina no debe ser enterrada. Frente a la normalización, aislamiento; frente al genocidio y la ocupación, solidaridad internacional con el pueblo palestino.

