
Andreas Buderus Tomará la palabra el 8 de noviembre en el Mitin del Comité Internacional contra la Guerra y la Explotación, convocado por militantes de 48 países

Andreas Buderus es uno de los impulsores de Sagt Nein! («¡Digan no!» – Sindicalistas contra la guerra, el militarismo y la unión sagrada). Esta iniciativa sindical de base, que cuenta con alrededor de 30 000 simpatizantes —adheridos a través de un sitio de Internet—, ha lanzado un llamado de apoyo a la Conferencia Internacional contra la Guerra Imperialista y al mitin del 8 de noviembre en París.
Nuestra agrupación es una respuesta desde la lucha de clases a la integración de los sindicatos de la DGB en la política de guerra.* Bajo el pretexto de la «responsabilidad nacional» y de nuestra «capacidad para hacer la guerra», se sacrifican los salarios, se desmantelan los servicios sociales… todo ello con el apoyo de los aparatos sindicales.
Nuestra línea es: ¡No a la guerra imperialista! ¡No a la unión sagrada! ¡No a la subordinación a la lógica del gobierno, del capital y de la competitividad económica!
Por eso apoyamos el llamado al mitin del 8 de noviembre. Este señala cuestiones esenciales: la dinámica de la guerra, el papel de los gobiernos, el fracaso de las direcciones sindicales y la necesidad de romper con el socialchovinismo.
Mi perspectiva es internacionalista, dentro de la tradición del comunismo. Tengo divergencias respecto de algunas formulaciones, particularmente sobre las «cuestiones nacionales», porque el Estado-nación es un órgano de la burguesía… Pero la confrontación mundial se intensifica y no podemos esperar a estar todos completamente de acuerdo.
El enemigo principal está en nuestro propio país, y la lucha debe coordinarse a escala internacional.
Quien no califica como «unión sagrada» la política mediante la cual los sindicatos acompañan la política del gobierno, en los hechos la acepta.
El punto de partida común es el rechazo a la guerra; sin embargo, sin una definición clara de la naturaleza de esa guerra, la resistencia sigue siendo limitada.
La guerra imperialista es inherente al sistema capitalista. Lo decisivo es el contrapoder de la clase trabajadora organizada a escala internacional. Son necesarias las luchas contra el rearme, el desmantelamiento social y la política de guerra.
Pero una paz duradera es imposible bajo el capitalismo. Quien combate la guerra debe combatir este sistema.
Lo que se necesita no es indignación moral, sino la lucha de clases organizada. No se trata de reformar el sistema de guerra, sino de desmantelarlo.
¡Por una sociedad en la que el libre desarrollo de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos!
* DGB: Confederación Alemana de Sindicatos, principal confederación sindical de Alemania

