Colombia: ante los escombros, primero la vida y la organización popular

Las primeras horas después de un terremoto son decisivas. Cada minuto puede significar la diferencia entre encontrar con vida a una persona bajo los escombros o recuperar su cuerpo días después. Por eso resulta inaceptable que el gobierno de Abelardo de la Espriella coloque sus prejuicios políticos por encima de las necesidades de las víctimas.

México ofreció una brigada de sus Fuerzas Armadas con experiencia en terremotos y operaciones internacionales. Sin embargo, Colombia condicionó su entrada a una certificación adicional. .

El gobierno colombiano niega cualquier discriminación política y asegura que actuó exclusivamente bajo criterios técnicos. Pero semejante selección inevitablemente genera dudas. Cuando hay seres humanos sepultados entre los escombros, la prioridad no puede ser determinar qué gobierno es amigo y cuál adversario

Mientras pone obstáculos a la llegada de equipos mexicanos especializados en búsqueda y rescate, su gobierno acepta el apoyo de Estados Unidos e Israel, gobiernos con los que mantiene afinidad política. En una catástrofe semejante, la prioridad debería ser una sola: rescatar vidas, atender a los heridos y garantizar agua, alimentos y refugio a los damnificados.

La solidaridad internacional no puede seleccionarse de acuerdo con las preferencias ideológicas del presidente de turno. Mucho menos cuando todavía existen personas atrapadas bajo los escombros.

Pero tampoco podemos dejar la respuesta a la tragedia exclusivamente en manos del gobierno.

La experiencia demuestra que, frente a las catástrofes, son los propios trabajadores y comunidades quienes muchas veces reaccionan primero: removiendo escombros, organizando alimentos, habilitando refugios y buscando desaparecidos.

Por eso es necesario impulsar comités democráticos de trabajadores, vecinos, sindicatos, estudiantes, campesinos y comunidades, capaces de organizar las necesidades urgentes y vigilar la distribución de toda la ayuda nacional e internacional.

La reconstrucción tampoco debe convertirse en negocio para constructoras y grandes empresas. Los recursos públicos y la ayuda deben estar bajo control de los trabajadores y las comunidades afectadas.

Ante los escombros no caben cálculos ideológicos.

¡Toda la ayuda necesaria para salvar vidas!
¡Organización popular para enfrentar la emergencia y controlar la reconstrucción!

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