
Declaración de la Organización Comunista Internacionalista de Brasil fechada el 12 de octubre
La segunda vuelta de la elección presidencial tendrá lugar el 25 de octubre y enfrentará al presidente saliente, Lula, del Partido de los Trabajadores, con el candidato populista de extrema derecha apoyado por Trump, Flavio Bolsonaro. Contra la amenaza de victoria de éste y su programa antiobrero, cientos de miles de estudiantes y también de trabajadores han salido a las calles de las grandes ciudades. El 15 de octubre, el Parlamento aprobó una ley que garantiza dos días de descanso semanales y reduce la jornada de 44 a 40 horas, respondiendo en el último momento a una vieja reivindicación: poner fin a la semana laboral de «seis días de cada siete». La Tribune des travailleurs publica la declaración recibida el 12 de octubre de la Organización Comunista Internacionalista, OCI, de Brasil.
¡Fuera Bolsonaro y los bolsonaristas! ¡Por un gobierno de los trabajadores sin patrones! ¡Ninguna confianza en Lula y su política de conciliación con la burguesía!
El 5 de octubre, el país despertó conmocionado. ¡Flavio Bolsonaro derrotó a Lula! Los bolsonaristas duplicaron su grupo en el Senado y obtuvieron más escaños de diputados federales. Diputados bolsonaristas encabezaron la votación en los mayores estados de Brasil.
El estupor dejó paso a la indignación y la juventud salió a la calle para gritar «¡Fuera Bolsonaro!». Miles de jóvenes participaron en marchas y manifestaciones que comenzaron en Río de Janeiro y se extendieron a todo Brasil. Jóvenes, estudiantes y trabajadores salieron a la calle para decir: «¡Basta!». Estamos a su lado para luchar por expulsar a Bolsonaro y a los bolsonaristas, para combatir a la extrema derecha y la ofensiva del imperialismo.
¡La política del gobierno de Lula es responsable de la derrota!
Lula fue elegido en 2022 porque la mayoría ya no soportaba a Bolsonaro padre. Izquierda Marxista, predecesora de la OCI, había lanzado desde marzo de 2019 la consigna «¡Fuera Bolsonaro!», a contracorriente de casi todos los partidos y organizaciones de izquierda. Lula, el PT, el PSOL y el PCdoB canalizaron hacia las elecciones la indignación popular expresada en ese grito.
Y aunque Lula prometió picanha —carne de res— barata, entregó arroz, frijoles y huevos a precios exorbitantes. La mayoría de los trabajadores tiene dificultades para llegar a fin de mes con su salario actual. La economía va bien para la burguesía, los millonarios y los bancos se benefician de la deuda pública, mientras las universidades, escuelas, hospitales y centros de salud están abandonados. Los salarios no han seguido el aumento de los precios de los alimentos, la electricidad, los alquileres y el transporte.
Las «reformas» de las pensiones, que vulneraron derechos adquiridos, siguen plenamente vigentes. La ley de subcontratación y la reforma laboral de Temer —que incrementaron la transformación de asalariados en prestadores de servicios independientes, la «pejotización», equivalente a la «uberización», nota de la redacción, y generalizaron el régimen laboral de «seis días de cada siete»— no han sido derogadas. Los trabajadores de las plataformas digitales siguen privados de todo derecho, una situación que la burguesía llama «emprendimiento». La reforma del bachillerato, «Novo Ensino Médio», aprobada bajo Temer, se mantuvo, mientras se aceleraban las privatizaciones en forma de concesiones. Ante los aranceles impuestos por Trump, Lula ofreció un subsidio a los patrones brasileños sin tomar la menor medida antiimperialista para defender realmente a los trabajadores. Lula prometió continuar esta política y ahora propone apoyar al agronegocio mientras deja de lado la reforma agraria.
Esta política condujo a la derrota en la primera vuelta. Para la segunda, Lula no cambia de discurso, mientras Bolsonaro promete distribuir tierras, regularizar los títulos de propiedad y bajar el precio de los alimentos. ¿Demagogia? Sin duda. Pero un tercio de la población lo creyó, cansada de Lula; otro tercio se abstuvo o votó en blanco o nulo.
Y aunque los estudiantes salen a la calle para derrotar a la extrema derecha, para gritar «¡Fuera Bolsonaro!» e intentar sumar a los trabajadores con la consigna «Trabajador, mira hacia acá: estoy en la calle para que tu hijo pueda estudiar», las direcciones de las organizaciones intentan nuevamente limitar este movimiento al marco electoral: «¡Lula lá!», es decir, «¡Lula al poder!», nota de la redacción. Ciertamente, pero es con desconfianza como estos jóvenes votarán por Lula para derrotar a Flavio Bolsonaro.
Apoyamos a los jóvenes y trabajadores comprometidos en este movimiento. Afirmamos que se trata de un comienzo que debe continuar mediante una organización encaminada a combatir al imperialismo y sus lacayos. Sea cual sea el gobierno elegido, la lucha debe continuar contra los ataques venideros —por parte de Lula o de Bolsonaro— y por el futuro de nuestra clase.
¡No al pago de la deuda interna y externa!
¡No a las privatizaciones, las concesiones y la subcontratación!
¡Nacionalización, bajo control de los trabajadores, de los bancos, las multinacionales y las empresas mineras y petroleras!
¡Servicios públicos, incluidos salud y educación, gratuitos y accesibles para todos!
¡Reforma agraria inmediata!
¡Movilización en las calles para poner fin a la semana laboral de «seis días de cada siete»! ¡Reducción de la jornada a treinta horas semanales sin disminución salarial!
◆ ¡Fuera Bolsonaro y los bolsonaristas!
◆ ¡Por un verdadero gobierno de los trabajadores, sin patrones!
◆ ¡Abajo el imperialismo y sus guerras!
◆ ¡Contra la barbarie y el capitalismo, luchar por el socialismo!
El 8 de noviembre en París, con motivo del mitin internacional contra la guerra y la explotación, vengan a escuchar a un militante de la Organización Comunista Internacionalista, OCI, de Brasil.

