Palestina: «Terrorismo judío» y «limpieza étnica» en Cisjordania

18 de octubre, 20 horas: desde el pueblo de Taybeh, al noreste de Ramala, un corresponsal nos informa: «Desde mi balcón veo a colonos israelíes que vienen de la carretera de Jericó. Ahora están en las afueras del pueblo. Nuestros vecinos beduinos, que ya habían sido desplazados aquí hace tres años, se han visto obligados a huir ante su avance. Acaba de llegar el ejército israelí. El ejército por un lado, los colonos por el otro: nuestros vecinos no han tenido otra opción que huir, y esto no ha terminado…».

No pasa un día en Cisjordania sin nuevas agresiones contra los habitantes de los pueblos palestinos. Agresiones supervisadas por el ejército y la policía israelíes. El propio Estado de Israel arma fuertemente a los colonos: miles de armas, drones y vehículos, importados de Estados Unidos y Europa, les han sido distribuidos por el Ministerio de Seguridad Nacional, dirigido por el fascista Ben Gvir. Las escasas investigaciones de la «justicia» israelí sobre los abusos terminan, en el 94 % de los casos, en el archivo de la causa en favor de los colonos.

Hasta los medios y las ONG más institucionales hacen ahora este diagnóstico inapelable: un artículo de Le Monde titula el 18 de octubre «Un tsunami de terrorismo judío» y describe «en Cisjordania ocupada, detrás de la violencia de los colonos durante la cosecha de aceitunas, una operación de limpieza étnica a gran escala». Impedir la recolección de aceitunas, robar las cosechas, destruir los olivos, es preparar la expulsión forzosa de miles de familias privadas de medios de subsistencia.

El pasado junio, Amnistía Internacional denunciaba: «La violencia documentada en Cisjordania no es obra de unas cuantas “ovejas negras” o de colonos aislados. Se trata de una campaña deliberada, orquestada por el Estado de Israel. Una limpieza étnica. El objetivo está claramente explicitado por el gobierno israelí: vaciar Cisjordania de su población palestina para que el territorio sea anexionado a Israel». Como en Gaza, Israel quiere hacer desaparecer al pueblo palestino como pueblo.

Amparados por una impunidad total, los colonos ya no tienen límites. Heidi Levine, periodista de The Washington Post que realizaba un reportaje en pueblos donde la cosecha de aceitunas se hace bajo la protección de algunos voluntarios internacionales y judíos israelíes, fue agredida y golpeada por cincuenta colonos desatados el 16 de octubre. Al día siguiente, colonos atacaron un convoy diplomático y golpearon, entre otros, al alcalde del PCF de Aulnoye-Aymeries, Nord, Bernard Baudoux, y a representantes electos belgas y polacos.

La respuesta del ministro de Asuntos Exteriores de Macron es lamentable: suplica a Israel que «detenga imperativamente a los responsables de estos actos», aunque sabe que no ocurrirá. La única acción que toda organización democrática debe exigir al gobierno de Macron es la ruptura inmediata de todas las relaciones diplomáticas, económicas, militares, culturales y deportivas con el Estado sionista.

Dominique Ferré

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