
Preguntas y respuestas
El grupo Volkswagen ha puesto en marcha un plan para suprimir 50 000 empleos en Alemania de aquí a 2030 y cerrar varias fábricas. Esta oleada de despidos se suma a la de 2024, cuando ya se había acordado la eliminación de otros 50 000 puestos de trabajo.
En aquel momento se alcanzó un acuerdo entre la dirección y el sindicato IG Metall: la empresa debía garantizar el mantenimiento de determinadas fábricas hasta 2030… Son precisamente esas plantas las que ahora deben cerrar.
¿Cuáles son las razones de este plan de despidos?
En 2025, las ganancias del grupo Volkswagen cayeron de 12 400 millones a 6 900 millones de euros. Alrededor de 3 000 millones de euros de pérdida de beneficios son resultado de la política arancelaria estadounidense de Trump, a lo que se suman «caídas masivas de las ganancias» en la división de vehículos pesados.
Algo intolerable para los capitalistas, que buscan obtener nuevos beneficios atacando directamente a los trabajadores y sus conquistas… ¡aunque para ello sea necesario destruir sectores enteros de la industria automotriz!
Hay que señalar, sin embargo, que otras divisiones del grupo mostraron una «buena» evolución de sus beneficios. ¡Los «accionistas» deberían recibir alrededor de 2 600 millones de euros!
Además, este plan de despidos representa un paso más en el cuestionamiento de las conquistas de los trabajadores de la empresa y una apertura hacia la privatización.
El gobierno de Baja Sajonia es uno de los principales accionistas de la empresa y los representantes de los trabajadores conservan poder de decisión (véase Referencias). Este funcionamiento es cuestionado por los accionistas de la empresa, quienes exigen la «reestructuración del grupo» y que sean apartados de las decisiones tanto el estado federado de Baja Sajonia como el «bando de los trabajadores»… ¡para tener las manos libres y avanzar todavía más en el ataque contra las conquistas obreras!
¿Qué relación existe con la marcha hacia la militarización?
Según informaciones de la revista Capital del 13 de julio de 2026, el gobierno de Baja Sajonia —dirigido por el SPD, Partido Socialdemócrata Alemán, y Los Verdes— quiere reconvertir la planta de Osnabrück, que debía cerrar sus puertas el próximo año, en una fábrica de producción de armamento.
«Dentro del gobierno regional, una configuración de este tipo también es considerada como un modelo para otras fábricas de Volkswagen cuyo futuro se encuentra actualmente en discusión.»
Esto es lo que quiere decir el presidente-director general del grupo Volkswagen, Blume, cuando declara:
«Existen soluciones más inteligentes que cerrar fábricas» (Bild am Sonntag, 12 de julio de 2026).
¡La transición hacia la producción de guerra parece acelerarse claramente!
¿Cuál es la reacción de los trabajadores y de sus sindicatos?
Durante la reunión del consejo de supervisión del 9 de julio, el estado de Baja Sajonia y los representantes de los trabajadores respondieron al plan de despidos con un no categórico.
El director jurídico de Volkswagen preguntó a «estos señores» si eran conscientes de las consecuencias jurídicas de su voto. Los sindicalistas consideran que se trata de una amenaza apenas disimulada de posibles demandas por daños y perjuicios.
El 9 de julio, los trabajadores de Volkswagen suspendieron sus labores y se concentraron frente a las puertas de las fábricas.
Esta primera acción fue organizada por el sindicato IG Metall, que, sin embargo, había aceptado la primera fase del plan de despidos en 2024.
El sindicato anunció que organizará la movilización por todos los medios contra los despidos.
El estado de ánimo de los trabajadores apunta hacia la huelga.
Con nuestros corresponsales.
Referencias
¿Qué es la «Ley VW»?
Volkswagen fue creada en mayo de 1937, bajo el régimen nazi.
La empresa fue financiada con dinero de la clase trabajadora: el gobierno tomó recursos de los fondos de cotización y de huelga que habían sido expoliados, así como del producto de la venta de los locales y las sedes de los sindicatos destruidos en 1933.
Después de la guerra, la fábrica Volkswagen pasó a estar bajo el control del Estado federal alemán y del estado federado de Baja Sajonia.
En 1960 fue aprobada la llamada Ley VW. Este «compromiso» pretendía indemnizar a los sindicatos y a los trabajadores, que se consideraban los verdaderos propietarios de la empresa.
Aunque permitía la privatización mediante la constitución de una sociedad por acciones, la ley garantizaba una protección frente a la existencia de un único accionista mayoritario que poseyera más de cuatro quintas partes del capital.
Por ejemplo, ningún accionista puede ejercer más del 20 % de los derechos de voto en la empresa, aunque posea una cantidad mayor de acciones.
Esto permite bloquear adquisiciones, deslocalizaciones y, por consiguiente, cierres de fábricas.
La empresa queda así, bajo determinadas condiciones, protegida de la especulación cuando el estado de Baja Sajonia hace uso de este derecho de bloqueo.
Desde hace varias décadas, la Comisión Europea y los sucesivos gobiernos alemanes han intentado cuestionar el contenido de la «Ley VW», porque contradice las reglas de libre comercio y libre circulación de capitales garantizadas por la Unión Europea.
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