Terror en los barrios populares de Haití: detrás de las masacres, los negocios

Kenscoff, Haití. Foto: Ketounette / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0. Imagen de archivo.

«¿A quién benefician estas masacres?»

«¿A quién benefician estas masacres?»: esta es la pregunta que plantea en su portada el semanario Haïti Liberté del 26 de agosto.

Durante la noche del 23 al 24 de agosto, una masacre perpetrada por bandas armadas en Kenscoff, un suburbio popular de Puerto Príncipe, dejó al menos 61 muertos, entre ellos 14 niños.

Desgraciadamente, no es la primera vez que los barrios populares son escenario de semejantes baños de sangre.

Para Haïti Liberté:

«Esta banalización transforma la cuestión de las masacres en un juego. El Estado ha llegado a perpetrar sus propias masacres; la policía mata a personas sin motivo válido. El Estado ha alcanzado tal grado de degradación que crea grupos de autodefensa y distribuye armas pesadas en los barrios populares; estos grupos cometen después sus propias masacres. El Estado contrata también a mercenarios extranjeros para atacar determinados barrios populares mediante drones.»

Entonces, ¿a quién beneficia el crimen?

Para Haïti Liberté:

«Una lógica mafiosa está operando en Haití. Los mercenarios de Prince —un antiguo oficial de las fuerzas especiales cercano a Donald Trump— y de Fils-Aimé —primer ministro haitiano— no tienen ningún interés en que se celebren elecciones, porque ello perjudicaría los intereses de sus empresas criminales. Por tanto, es necesario que la criminalidad y las masacres continúen (…). Lo esencial para ellos es que las empresas presentes en Haití sigan funcionando y que sus contratos no se vean amenazados. Lo que les preocupa ante todo son las modalidades y los plazos de renovación de esos contratos.»

El semanario tampoco olvida señalar a quien considera el verdadero promotor de estas operaciones:

«La administración Trump, que procura que el poder no caiga en manos de actores a los que no podría controlar.»

Evidentemente, el imperialismo estadounidense y sus representantes títeres necesitan el terror en los barrios populares para que las multinacionales impongan sus condiciones de sobreexplotación, contra las cuales la clase obrera haitiana no ha dejado de levantarse.

Con nuestros corresponsales

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