Cuarto Encuentro Internacional de Jóvenes Revolucionarios:

28–31 de agosto de 2026 · Región parisina

DE TODOS LOS CONTINENTES, UNIDOS EN UNA MISMA LUCHA

«¿Qué podemos hacer y por dónde empezar?»

El Cuarto Encuentro Internacional de Jóvenes Revolucionarios, organizado por la sección francesa de la IV Internacional, reunió en la región parisina a 94 jóvenes procedentes de 11 países: Portugal, Filipinas, Islandia, Estados Unidos, México, Rusia, Ucrania, Brasil, Italia, Palestina y Francia. Un joven militante de Marruecos no pudo participar debido a que se le negó la visa.

Se reunieron para intercambiar opiniones sobre las consecuencias del capitalismo y de la guerra imperialista, así como sobre la necesidad de unirse para acabar con este sistema.

Militantes provenientes de horizontes muy diversos hablaron sobre las luchas que llevan adelante en sus escuelas, universidades o centros de trabajo.

Ser joven en 2026 significa constatar que los bombardeos continúan en Gaza, Líbano, Ucrania y Rusia, para enriquecer a quienes se benefician de la guerra. Significa temer que desaparezca tu programa de estudios y tener enormes dificultades para pagar el alquiler. Significa enfrentarse a olas de calor, sequías, incendios e inundaciones.

Y significa comprender que todos estos elementos tienen un mismo origen: la crisis del sistema capitalista, que conduce a la guerra y a la barbarie en todos los países.

Pero, incluso en estas condiciones, la preocupación central compartida por estos 94 jóvenes es: «¿Qué podemos hacer y por dónde empezar?»

No existe una respuesta prefabricada. Pero una cosa es segura: pasa por luchar por las reivindicaciones allí donde nos encontremos.

Incluso una lucha pequeña, una movilización por una reivindicación sencilla, constituye un primer paso hacia la construcción de un partido y también hacia el reagrupamiento de la juventud.

Por tanto, es ya un primer paso hacia la revolución socialista.

Zazoo

Frente a la guerra, la explotación y las opresiones, ¡hace falta la revolución socialista!

El encuentro se abrió con la pregunta: «¿Cómo combatir la guerra imperialista?». Uno de los organizadores expone su punto de vista: «El combate contra la guerra imperialista es inseparable del combate contra el capitalismo».

Las delegaciones internacionales aportan, a su vez, sus contribuciones. En Palestina, la «guerra en Gaza es apoyada por los principales países capitalistas para destruir a los palestinos», lo que constituye un «claro ejemplo de imperialismo».

Mientras un militante ucraniano relata la multiplicación de redadas de jóvenes en las calles para enviarlos al frente, los militantes rusos abordan el «número incalculable de leyes que obligan a la gente a ingresar en el ejército» introducidas por el Kremlin.

Otra guerra, la de los cárteles, devasta México, donde «el narcotráfico sirve como perro guardián del imperialismo».

En Italia, Brasil o Francia, esta política de guerra se traduce en la explosión de los presupuestos militares.

A propósito de Estados Unidos, se abre una discusión sobre lo que hace Mamdani: «Intenta apaciguar a los trabajadores con algunas medidas, pero hay representantes electos del Partido Demócrata que aprueban leyes antiobreras», relata un militante estadounidense.

La cuestión del ascenso de la extrema derecha también preocupa a los participantes. Una militante francesa subraya: «Muchas organizaciones políticas utilizan esto para no hablar de lo que hace el gobierno», pero «la mejor manera de combatir a la extrema derecha es ayudar a la organización de los trabajadores, contra Macron y su política, en torno a sus reivindicaciones», concluye.

En el combate contra la guerra también se discutió el papel de la «izquierda». La unión sagrada en la votación de los créditos de guerra en 1914 es lo que hoy volvemos a encontrar en las votaciones de los presupuestos militares.

Pero numerosos jóvenes y trabajadores, «decepcionados por dirigentes que traicionan, buscarán una organización que defienda sus reivindicaciones», afirma un participante, antiguo representante electo de La France insoumise.

Los jóvenes presentes también compartieron experiencias históricas, particularmente sobre la cuestión de los frentes populares en Francia, Islandia, Brasil o China.

Lo mismo ocurre con las mujeres trabajadoras que, enfrentadas a la explotación como mujeres y como trabajadoras, se sitúan a la vanguardia del combate contra la guerra.

Los participantes intercambiaron opiniones sobre las formas que adopta el patriarcado en los distintos países, pero también sobre las reivindicaciones específicas de los jóvenes discriminados, como las personas trans.

Todos compartieron una conclusión: no será dentro del marco del sistema capitalista como se podrá poner fin a las opresiones; este combate debe estar ligado al combate contra el capitalismo.

Ante la pregunta «¿Puede reformarse el capitalismo?», la conclusión es clara. Frente a las crisis, las guerras, la economía armamentista, el saqueo imperialista, la destrucción del medio ambiente y las transformaciones provocadas por la inteligencia artificial, se impone una conclusión: sí, ¡hace falta la revolución socialista!

■ Paul

Delegación de Palestina

«Hay que aislar a Israel»

La situación en Palestina es terrible. Nos expulsan de nuestras casas y sufrimos un genocidio.

El Estado de Israel hace todo lo posible para que los palestinos pierdan la esperanza, particularmente los jóvenes. Pero existe una resistencia.

Para ayudarnos, deben presionar a sus gobiernos para que dejen de apoyar al Estado de Israel. Para detener el genocidio, hay que aislar a Israel: el 68 % de sus armas provienen de Estados Unidos y, sin ellas, Israel habría sido incapaz de continuar el genocidio.

El apoyo financiero y militar proporcionado al Estado de Israel no hace más que aumentar el número de muertos en Palestina.

Para ayudarnos, hay que apoyarnos en nuestro derecho a la autodeterminación. Debemos tener derecho a decidir cómo queremos vivir, como cualquier otro pueblo del planeta.

Por ejemplo, solamente para atravesar los puentes que separan Palestina de Jordania, un trayecto de apenas 10 kilómetros, ¡se necesitan más de diez horas! Y eso con controles humillantes y tasas que hay que pagar.

No podemos salir de Palestina ni entrar en ella como quisiéramos.

Poder participar en un encuentro internacional como éste es para nosotros una oportunidad y una necesidad para expresarnos sobre la lucha del pueblo palestino.

Lawrence, militante de Filipinas

«Los capitalistas son los sepultureros»

Uno de los elementos principales de este encuentro es la posibilidad de dialogar. Aunque la situación en Filipinas sea particular, todos los jóvenes reunidos aquí comparten un mismo objetivo.

Estamos reunidos a partir de una determinación común: la lucha contra el imperialismo y por el socialismo.

El capitalismo en crisis es un problema mundial y debe ser tratado como tal. Ya hemos identificado a los sepultureros. Son los capitalistas. Ahora debemos organizarnos para combatirlos.

Veo que en todas partes se realizan esfuerzos contra la guerra. Filipinas sufre el imperialismo estadounidense, que impone su ley. Permite a las multinacionales instalar centros de datos que saquean el agua de la población.

Si Estados Unidos es el vientre de la bestia imperialista, nosotros somos aplastados por su pata.

Para los jóvenes filipinos, estudiar resulta caro debido a todos los gastos cotidianos: transporte, alimentación y vivienda. Si no apruebas tus exámenes, no puedes reinscribirte en la universidad. Cada vez hay más jóvenes sin cualificación.

Frente a ello, debemos organizarnos. Pertenezco a un partido que es un partido de los trabajadores. Nos dirigimos a los trabajadores y a los jóvenes, la única fuerza social capaz de acabar con el capitalismo.

Johan, estudiante camerunés en Francia

«¿A quién benefician estas guerras?»

Desde hace siglos, Camerún constituye un lugar estratégico para la explotación de minerales. Por eso este país está sometido constantemente a la presión del imperialismo, responsable de la división de los pueblos.

En la República Democrática del Congo, las fuerzas de la ONU están presentes desde la década de 1960 y, a pesar de ello, la guerra nunca se ha detenido.

En realidad, gracias a las intervenciones de la ONU continúa el saqueo de los recursos y se instalan en el poder dirigentes subordinados a los intereses del imperialismo.

De ahí surgen las preguntas: ¿a quién benefician estas guerras? ¿Cómo se constituyen y se arman los grupos terroristas?

Otro ejemplo: desde la intervención militar francesa en Malí, los conflictos y el terrorismo nunca han cesado.

Hay que señalar que fue François Hollande, presidente en aquel momento, quien decidió esa intervención, contraria a los principios de la izquierda.

Cuando los hombres no son independientes, no son libres.

Su partido es independiente y ése es uno de los argumentos que me convencieron para participar en el encuentro.

Éste es el tipo de partido que buscan los jóvenes: un partido cuya historia pueda rastrearse y verificarse, y que reivindique sin temor el combate contra los explotadores y los opresores.

Christian, militante en México

«Una misma lucha en todas partes contra el capitalismo»

Lo primero que me impresionó fue el carácter combativo de este encuentro. Y más aún porque nunca había visto a tantos jóvenes revolucionarios reunidos en un mismo lugar.

Las primeras intervenciones me hicieron comprender que tenemos una misma lucha en todas partes contra el capitalismo. Y al escuchar a todos, mis convicciones internacionalistas se han visto reforzadas.

Sí, la solución es el internacionalismo y la solidaridad.

Me alegra poder establecer contacto con camaradas de distintos países y poder continuar la discusión después del encuentro.

Además, me parece muy alentadora la seriedad con la que se organizó este encuentro. Necesitamos esa misma seriedad en la organización de los trabajadores de todo el mundo.

Por último, para mí, que vivo en la frontera con Estados Unidos, esto me da especialmente ganas de preparar artículos y volantes tanto en inglés como en español, para forjar la unidad de los trabajadores a ambos lados de la frontera.

Cristoforo, militante italiano de Sicilia

«¡Lo único que hay que hacer es actuar!»

Estoy muy contento de haber venido aquí. Sin embargo, hay un aspecto casi triste, porque escucho testimonios muy difíciles.

Escuchar a estos camaradas hace que las cosas se vuelvan reales; ya no son simplemente informaciones que vemos en el teléfono.

Pero también resulta verdaderamente reconfortante, porque veo una sala llena de jóvenes que se enfrentan a problemas similares a los míos y que buscan soluciones.

Podré volver a casa y militar con mayor conciencia y motivación, particularmente sobre la cuestión de la guerra.

Llevaré las discusiones de este encuentro, en particular, al periódico que publicamos con los camaradas: Tribuna Libera.

La construcción de la Internacional será difícil, es un camino largo, pero constituye una perspectiva clara y mil veces necesaria.

Y, de manera inmediata, habrá que iniciar el diálogo con los jóvenes italianos en las páginas juveniles de Tribuna Libera.

Finalmente, comparto lo dicho por una camarada: lo único que hay que hacer es actuar, y hacerlo todos juntos. Para mí, ése es el sentido de este encuentro.

Lucy, militante de Brasil

«Todo esto da esperanza»

Me impresionó la concentración ante la tumba de León Sedov. Da mucha esperanza ver a varias generaciones cantar canciones revolucionarias históricas.

Aunque acabemos de conocernos, saber que en otros lugares del mundo hay personas que luchan por la misma causa que uno da mucha esperanza.

En Brasil, la represión es muy fuerte. Se destina más dinero a la seguridad pública y a la vigilancia que a la educación y a la salud.

Tenemos cada vez más tecnologías procedentes de Israel, con cámaras de 360 grados para controlarlo todo permanentemente.

El gobierno de Lula intenta negociar con las grandes potencias al mismo tiempo que aumenta drásticamente el presupuesto militar y de defensa.

Por ahora, la mayoría de los movimientos juveniles contra la guerra se concentran en torno a la causa palestina.

Lo que está claro es que nuestras organizaciones deben partir de las luchas, de las reivindicaciones que compartimos en todos los rincones del mundo.

Debemos identificar aquello que tenemos en común, en particular la lucha contra la guerra imperialista, para combatir juntos la explotación capitalista.

Delegación rusa

«Las mujeres se movilizan contra el reclutamiento forzoso»

En Rusia, las mujeres son reducidas a su función reproductiva: los representantes oficiales del partido de Putin declaran que no hay que endurecer demasiado las leyes contra la violencia conyugal, porque eso podría disuadir a los hombres de casarse.

El aborto está prohibido en algunas regiones de Rusia: hay que tener hijos para que después vayan al ejército. ¡Ahora el gobierno también quiere reclutar a mujeres en el ejército!

Las mujeres que van al frente y combaten sólo son iguales a los hombres en su derecho a morir.

Recibí una llamada de una inteligencia artificial que me decía: «¿Eres tú quien quería alistarse?» Si uno responde que sí, queda reclutado directamente.

Pero las mujeres se movilizan contra el reclutamiento forzoso; ya luchan por el regreso de los soldados, de sus hermanos, sus hijos y sus maridos.

Las mujeres y los trabajadores de Rusia no quieren la guerra. No queremos combatir para defender los intereses de los gobiernos.

Sólo la solidaridad internacional permitirá a los trabajadores liberarse del capitalismo. ¡Abajo la guerra, abajo la explotación!

Delegación portuguesa

Onesio, Maricel, Sara y Bernardo

«Todos estamos en el mismo barco…»

Lo que nos marcó durante este encuentro fue comprobar, en las discusiones con las distintas delegaciones, hasta qué punto las formas de actuar de los gobiernos, las formas de opresión y los problemas a los que se enfrentan los trabajadores —en suma, hasta qué punto el sistema capitalista y su funcionamiento— son semejantes, incluso en países que aparentemente se encuentran en situaciones muy diferentes.

En realidad, las lógicas de explotación convergen y, al mismo tiempo, también convergen las formas de luchar y los medios de los que disponemos, lo que hace que este encuentro sea sumamente útil para aprender de las formas de actuar de cada uno.

Esto permite darse cuenta de que todos estamos en el mismo barco, lo que plantea la necesidad de organizarnos juntos y hacer un frente común contra este sistema, que no tiene otra cosa que ofrecer que guerra, miseria y explotación.

Una vez que regresemos a casa, informaremos a nuestros camaradas en Portugal sobre todas estas discusiones e intentaremos trasladar los intercambios que hemos tenido aquí a nuestro trabajo militante.

Amadi, militante del Ujima People’s Progress Party

Partido obrero negro estadounidense

«Los representantes electos del Partido Demócrata defienden los intereses de los capitalistas»

Hace algunos meses, la Corte Suprema de Estados Unidos decidió poner en cuestión una parte de la Voting Rights Act.* Esta decisión es muy preocupante.

Anteriormente, la redistribución de los distritos electorales debía garantizar que las zonas habitadas mayoritariamente por personas negras no quedaran diluidas dentro de circunscripciones de mayoría blanca, con el fin de permitirles una representación electoral.

El Partido Demócrata se opuso a esa redistribución, porque depende del voto de la población negra para ser elegido en varios estados.

Esto plantea, por tanto, una cuestión más general: ¿desde 1965, la representación de la población negra por el Partido Demócrata ha mejorado nuestras condiciones de vida?

Seguimos siendo pobres; nuestros servicios públicos y nuestras escuelas están insuficientemente financiados.

Los representantes electos del Partido Demócrata, incluso cuando son negros, defienden ante todo los intereses de los capitalistas.

Hay que luchar en el terreno de la lucha de clases, no en el de la pertenencia a una comunidad o del color de la piel.

Es más eficaz luchar con nuestras organizaciones y nuestros sindicatos que votar por un presidente que no cambiará nada.

Debemos decir claramente que este sistema no funciona y que hay que acabar con él.

* Adoptada en 1965 para garantizar a los estadounidenses negros, descendientes de esclavos, el derecho al voto y una representación política.

Conclusiones del encuentro

¡No queremos la guerra, no queremos un futuro de miseria!

Al término de tres días de discusión, un camarada de la delegación francesa señaló:

Para los comunistas revolucionarios que somos, hace falta un partido revolucionario independiente en este combate por la revolución.

Un partido revolucionario que construimos con la IV Internacional, con un periódico semanal, con células; un partido internacionalista, porque la cuestión de la revolución no es una cuestión nacional.

Todas las formas de explotación y todas las maneras de luchar contra este sistema convergen en los diferentes países. Y ahí reside toda la importancia de este encuentro.

Estamos convencidos de que esta forma de combate es correcta: apoyarse en las luchas cotidianas de los trabajadores.

Al inicio del nuevo curso estaremos en las universidades luchando por nuestras reivindicaciones.

Podremos discutir sobre lo que ocurrió aquí, con todas estas delegaciones reunidas en el combate por la revolución.

Invitamos a todos los camaradas a incorporarse a los GER* y a las células en sus ciudades para combatir, cada vez más numerosos, contra el sistema capitalista.

Un camarada de Estados Unidos añadió:

Hay que ver cómo actuamos junto a los trabajadores y los jóvenes, partiendo de los problemas concretos que se plantean. Hay que hacerlo así hasta la revolución.

A continuación, se decidió organizar un Quinto Encuentro Internacional de Jóvenes Revolucionarios, designar delegaciones para la conferencia internacional de los días 6 y 7 de noviembre y, de aquí a entonces, publicar un boletín mensual sobre las luchas de la juventud en Francia y a escala internacional.

Hermance

* GER: Grupo de Estudios Revolucionarios.

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