MANIFIESTO DE LA SEGUNDA CONFERENCIA INTERNACIONAL DEL CORCI

1, 2 y 3 de Noviembre 2017, Saulx les Chartreux (Francia)

1.- Trabajadores, militantes, jóvenes de todo el mundo, la 2ª Conferencia Internacional del Comité de Organización por la Reconstitución de la IV Internacional (CORCI) ha tenido lugar del 1 al 3 de noviembre de 2017 en París (Francia), en presencia de delegados y observadores fraternales provenientes de 30 países (1). Como lo sabéis: la IV Internacional nació en 1938 directamente impulsada por León Trotsky. Nació como consecuencia de las crisis del movimiento obrero. Nació en continuidad con la I Internacional de Marx y de Engels y con la II Internacional que la sucedió, y con los que se negaron en su seno a seguir a los jefes de la social democracia que capitularon ante la guerra imperialista de 1914. Nació como la continuidad de aquellos que, con Lenin y Trotsky, actuaron para permitir a la clase obrera que se apropiara del poder en 1917 y fundaron posteriormente la III Internacional. Nació del combate de aquellos que, con León Trotsky, se negaron a seguir a Stalin en su política de estrangulamiento de la revolución mundial en nombre de la falaz teoría del socialismo en un solo país, cuyo corolario fue la instauración del terror contra la clase obrera en la URSS y la transformación de los partidos comunistas en instrumentos de dominación de la burocracia sobre el movimiento obrero mundial. Nació del combate de aquellos que, con León Trotsky rechazaron las asfixiantes prácticas estalinistas contra la democracia obrera y de liquidación de la propiedad social, que condujeron, a finales del siglo pasado, a precipitar la caída de la URSS librada al pillaje y a las destrucciones por parte de mafias de todo tipo, ligadas a los especuladores y a las multinacionales.

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2.- Las organizaciones, grupos y militantes que constituyen el CORCI se inscriben en esta continuidad. Más cerca de nosotros, hunden sus raíces en el combate de la mayoría de la sección francesa que, en 1950/1953, se levantó con Pierre Lambert contra la dislocación de la IV Internacional, consecuencia de la ligación de facto de un amplio sector de su dirección internacional a la burocracia estalinista, justo cuando estallaba la rebelión obrera de Berlín Este, y luego la revolución húngara de los consejos obreros. Contra el pablismo liquidador, con Pierre Lambert, fue cuando afirmamos que la lucha de clases sigue siendo el motor de la historia, que la clase obrera tiene necesidad de organizaciones independientes (partidos y sindicatos) más que nunca, y que la tarea central sigue siendo la de construir el partido revolucionario para ayudar a la clase obrera a abrirse el camino de la victoria. En los años que siguieron, nos negamos a seguir a los que pretendían que se había dado vuelta a la página de Octubre 1917, que ya no había necesidad de construir organizaciones obreras independientes, que al contrario era necesario disolver las que fueron constituidas por los trabajadores en su lucha de clase, disolverlas en el movimiento de los Indignados, en Podemos, en La Francia Insumisa o también en Occupy Wall Street.

3.- El Comité de Organización por la Reconstitución de la IV Internacional nació en 2016 del combate de resistencia realizado desde hacía varios años, en el seno de la dirección de la IV Internacional reproclamada en 1993, contra un sector que había renunciado a la perspectiva de la revolución mundial, alineándose cada vez más a los aparatos contrarrevolucionarios, yendo hasta a apoyar a los gobiernos de colaboración de clase como en África del Sur, y hasta a apoyar a los que pretenden que la lucha de clases ya no está al orden del día ni en Francia ni en otras partes (2). Renunciando a las tareas de la revolución mundial, introduciendo en el seno de la IV Internacional las presiones ejercidas sobre el movimiento obrero mundial tras la caída de la URSS para conducirlo a acompañar la supervivencia del capitalismo en lugar de combatirlo; esos dirigentes en quiebra se enfrentaron con la resistencia de los militantes y de las organizaciones que han permanecido fieles al programa, a todos los niveles de la IV Internacional y de sus secciones. Fue entonces cuando pretendieron prohibir la libre discusión en el seno de la propia IV Internacional. Son estas las condiciones en las que hemos constituido este Comité de Organización por la Reconstitución de la IV Internacional, cuya primera Conferencia tuvo lugar en Turín (Italia), en febrero de 2016 y cuya segunda Conferencia tiene lugar en París en noviembre de 2017. Porque para nosotros, más que nunca, el Programa de la IV Internacional es vigente.

23365134_1370758026385185_214002177_n4.- Nuestra Conferencia Internacional se celebró en el contexto de la guerra que tiende a generalizarse en todos los continentes. Afganistán, Iraq, Siria, Centro África, Malí, etc. Cuando no es la guerra, son las amenazas de guerra contra Venezuela, Corea o Irán. En todo el mundo, en todos los continentes, los pueblos están sumergidos en los horrores de guerras desencadenadas por las grandes potencias capitalistas con el objeto de apropiarse sus riquezas naturales, petróleo, gas, uranio, diamantes. En todas partes, las guerras descuartizan a las naciones y las desgarran, enfrentando a los pueblos unos contra otros. Provocan el éxodo de decenas de millones de hombres, de mujeres, de niños, condenados a la peor indigencia, cuando no a ser violados o esclavizados, e incluso a menudo a morir en el camino del exilio. Nunca había llegado el mundo hasta tal punto de barbarie, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Este desencadenamiento de barbarie tiene un significado de clase. Los trabajadores, los jóvenes, los pueblos, los obreros, los campesinos, no tienen ningún interés en la guerra. La guerra es el hijo natural de un sistema capitalista fundado en la explotación sin límites de la fuerza de trabajo. Es por eso por lo que la IV Internacional llama a los trabajadores y a los pueblos a que se levanten contra la guerra y a unirse para decir “¡Abajo la guerra! ¡Abajo la explotación!” En este terreno combaten los partidarios de la IV Internacional.

5.- La generalización de las guerras que amenaza la supervivencia de la humanidad no cae del cielo: es producto del callejón sin salida del sistema capitalista fundado sobre la base de la propiedad privada de los medios de producción. Este sistema alcanzó su punto más elevado hace más de un siglo, su estadio imperialista que Lenin definió entonces como aquel en el que el capitalismo había entrado definitivamente en la vía de la putrefacción. ¿Quién puede tener la osadía de pretender que no es eso lo que ocurre en este principio de siglo XXI? Nuestra Conferencia se realiza en 2017, es decir diez años después del estallido de la gran crisis de 2007, conocida como crisis de las hipotecas subprime. Sin embargo, de nuevo hoy, Wall Street y los principales mercados bursátiles del mundo baten récords uno detrás del otro. ¿A qué precio? Al precio de la destrucción de millones de empleos en la industria y en los servicios. Al precio del cuestionamiento, en todos los continentes, de los derechos y garantías de la clase obrera, al precio de la pauperización creciente de poblaciones enteras, privadas de todo recurso y de servicios públicos, frecuentemente reducidas a la mendicidad.

La clase dirigente alza su aparato represivo contra la movilización de la clase obrera. No solamente a través de la militarización de las fuerzas de policía, sino también poniendo en cuestión derechos democráticos fundamentales como el derecho de reunión, de manifestación y de libertad de expresión. A este precio, la clase capitalista ha logrado restablecer -e incluso incrementar- en diez años, sus márgenes de beneficio. Pero los medios con los cuales trata de superar su crisis, son los mismos que preparan una nueva crisis.

6.- Diez años después de la crisis de 2007 madura una nueva crisis, aun más grave y devastadora que la precedente. Los torrentes de capitales liberados por los Bancos centrales so pretexto de reactivar la economía (“quantitative easing”, es decir la creación monetaria artificial) lo único que hacen es reactivar… la especulación. ¡En solo una semana, a principios del mes de octubre de 2017, el valor de las acciones cotizadas en los mercados bursátiles del planeta, ha aumentado de 800 mil millones de dólares, alcanzando una capitalización bursátil mundial de 88 000 mil millones de dólares, más que el PIB mundial! Ese sistema en putrefacción se mantiene solamente gracias a una montaña de deudas que no cesa de inflarse. La deuda total -la acumulada por los Estados, las empresas y los hogares- representa hoy más de dos veces el valor de la producción mundial de bienes y servicios. En los Estados Unidos, la deuda total de los hogares es superior a la que tenían en 2008, cuando se derrumbó el sistema bancario. En China, el capital financiero internacional ha incitado al gobierno de la burocracia a crear una reactivación, financiada únicamente por la deuda, para compensar la baja de actividad mundial: el endeudamiento de las empresas se ha duplicado en diez años, mientras que la deuda total del país ha aumentado en un 70%. El endeudamiento de las empresas en Europa se ha incrementado en un 40% en diez años. A esta gigantesca masa de deudas se añade la deuda contratada con el “Shadow Banking”, ese sector financiero no reglamentado que representa, a él solo, más de la producción mundial en un año. Una vez más, los medios utilizados para superar los efectos de una crisis preparan las condiciones del estallido de la crisis siguiente, cada vez a una escala superior. Este ya fue el caso en la crisis de 2007, producto diferido de la política de bajos tipos de interés creada para yugular la crisis de 2001 (la burbuja Internet). Es así como cada crisis del sistema capitalista se traduce en una destrucción en masa de las fuerzas productivas existentes, y no hace sino preparar, a una escala todavía más grande, la siguiente crisis.

7.- La serie de crisis económicas, financieras y monetarias cada vez más cercanas unas de otras, es el resultado de la propia naturaleza del estadio imperialista del capitalismo, estadio a partir del cual ya no es capaz de asegurar el crecimiento de las fuerzas productivas de la humanidad. A la inversa, la supervivencia de este sistema requiere, a un nivel nunca alcanzado hasta ahora, la utilización de las fuerzas de destrucción que son en particular la industria de armamento y de guerra, la economía Internet, la especulación y el recurso creciente a la deuda, para destruir las fuerzas productivas. Es la propia naturaleza del imperialismo la que hace imposible toda reactivación de la economía mundial. Las pausas temporales se realizan en el marco de lo que los propios dirigentes capitalistas denominan “un estancamiento secular”. Pero en realidad no hay estancamiento secular. Porque lo propio del capital, tal como lo escribió Marx es de ser “siempre dinero floreciente, creciente y (transformándose –ndlr.), como tal en capital”. A la hora del imperialismo putrefacto -donde la posibilidad de un desarrollo ilimitado (socializado) de la producción de mercancías para responder a las necesidades vitales de la humanidad se enfrenta con las relaciones capitalistas (privadas) de distribución- “el florecimiento siempre creciente del capital” se nutre de la destrucción de la principal fuerza productiva: la fuerza de trabajo del productor, y su valor cristalizado en el salario, las garantías colectivas, los sistemas de protección social, las calificaciones, y todas las conquistas obreras. Pero como la destrucción de la principal fuerza productiva es también la destrucción de la principal fuerza de consumo, esta contradicción no puede ser resuelta, salvo por medio de la socialización de los principales medios de producción y de intercambio, permitiendo a la clase de los productores regular la producción de bienes de consumo en función de las necesidades sociales y no de la ganancia. Esto tiene un nombre: el socialismo.

8.- Iniciado por Octubre de 1917, el Siglo XX estuvo marcado por las numerosas tentativas de acabar con este sistema fracasado que arrastra a la humanidad a la ruina. En todos los continentes, la clase obrera a través de su lucha de clase se ha lanzado en muchas oportunidades en la vía del derrocamiento del capitalismo, la vía de la toma del poder por parte de los órganos de representación de las masas explotadas y oprimidas, órganos designados, mandatados y controlados por ellas. Al hacer este movimiento, la clase obrera se ha encontrado y se encuentra confrontada a los obstáculos creados por aquellos cuya función es preservar, a toda costa, el orden social existente -las direcciones tradicionales del movimiento obrero que tienen su origen en la II y la III Internacional, o movimientos que se definen como “societales” o “populistas”, rechazando toda referencia de clase y prosperando sobre las ruinas de las precedentes-. Por nuestra parte afirmamos, basándonos en los hechos, que los desarrollos de la situación mundial en este principio del siglo XXI, verifican plenamente el programa sobre el que se constituyó la IV Internacional, el Programa de Transición. De acuerdo con este programa queremos contribuir a resolver la crisis de la dirección revolucionaria de la clase obrera, de la que depende la solución a la crisis de la humanidad.

9.- No es posible ninguna reactivación del sistema capitalista fundado en la propiedad privada de los medios de producción. Las presuntas tentativas de reformas están condenadas, en el mejor de los casos, al fracaso, y a preparar las derrotas ulteriores de la clase obrera; en el peor de los casos -y ocurre a menudo- son la envoltura de los planes de “dislocación” y otras “mesas redondas” a las que son invitados los dirigentes de las organizaciones obreras para participar en los planes de destrucción dictados por la clase capitalista. La independencia de la clase obrera reclama en todas partes la ruptura con el imperialismo y sus instituciones: la ruptura con el FMI, el Banco Mundial, y la ONU, la ruptura con las instituciones regionales tales como la Unión Europea, los Tratados de Libre Comercio de América del Norte o de América – Asia y con todos los tratados de “libre comercio”. En todas partes, la clase obrera debe, en toda independencia, combatir todas las formas de subordinación al imperialismo empezando por el rechazo del pago de una deuda pública que no es la de los pueblos, y que de África a América Latina, hasta los Estados Unidos, de Europa a Asia, no es sino el instrumento para saquear a los pueblos.

10.- La alternativa dibujada hace años por Rosa Luxemburgo “socialismo o barbarie” es de ardiente actualidad. La barbarie ya está en marcha. Solo la clase obrera, reuniendo en torno a ella a todas las capas oprimidas, tiene la capacidad de dirigir el combate para impedir la barbarie. Sólo puede hacerlo si la perspectiva trazada es la de la socialización de los medios de producción, la de la puesta en común de todos los medios de producción y de las riquezas producidas al servicio de la humanidad en su totalidad. En esta perspectiva puede y debe ser ordenado el combate para preservar la independencia de la clase obrera. Esta es la perspectiva sobre la que combaten las organizaciones y secciones de la IV Internacional que obran por su reconstitución en el marco del CORCI.

11.- ¿Porqué las organizaciones adherentes al CORCI han organizado u organizan iniciativas destinadas a abrir la discusión sobre la actualidad de Octubre 1917 en todo el mundo, en este centenario de 1917? Para nosotros, la actualidad de Octubre 1917, es la actualidad del análisis de Lenin sobre el imperialismo que ha entrado en la vía de la descomposición del régimen capitalista; es la actualidad del combate por la ruptura con la burguesía; es la comprensión de que, en la época del imperialismo, en los países dominados las reivindicaciones democráticas no serán realizadas por las burguesías nacionales definitivamente sometidas al imperialismo mundial, sino por la clase obrera realizando en torno a ella el más amplio frente unido antiimperialista (incluyendo a eventuales sectores de la burguesía y de la pequeña burguesía deseosos de luchar puntualmente por la soberanía de la nación, a condición de que este frente unido antiimperialista sea colocado bajo la dirección del movimiento obrero), lo cual implica en toda circunstancia la independencia del partido obrero. Es decir, el rechazo a participar en toda coalición de tipo frente popular que encadene a las organizaciones obreras a la carreta de la burguesía. Es afirmar que solamente la clase obrera, construyendo sus propios órganos de poder -soviets, consejos obreros- tiene la capacidad de establecer la República obrera y la unión libre de Repúblicas obreras a la escala de continentes enteros, y más allá, la República universal de consejos obreros. La actualidad de Octubre 1917, es la actualidad del combate por la emancipación obrera en continuidad con la I, la II, la III, y la IV Internacional. Es por ende la actualidad del combate por la IV Internacional y su reconstitución, que procede de la comprensión del carácter internacional de la lucha de clases, del que solo la forma es nacional. Bajo la bandera de la Internacional obrera, nos corresponde obrar, bajo formas apropiadas a cada situación nacional, a la construcción de auténticos partidos obreros, partidos de clase independientes de la burguesía y de sus instituciones.

12.- Organizándose por sí misma y para ella misma, la clase productora de riquezas tiene la clave de la emancipación de la humanidad en su conjunto, abriendo una perspectiva para la emancipación de todas las capas oprimidas y explotadas. Es el combate de la clase obrera el que permitirá aportar una respuesta positiva a la legítima reivindicación a la libertad, a la emancipación, a la soberanía, de las naciones oprimidas por el imperialismo. Es en el combate y con el combate de la clase obrera con el que la movilización de las mujeres y de las mujeres trabajadores en todo el mundo por la igualdad de derechos encontrará su pleno éxito. Es en el combate y con el combate de la clase obrera con el que las legítimas aspiraciones de la juventud a un futuro, a la libertad, a un trabajo, a la instrucción, podrán encontrar una respuesta a la altura de sus necesidades. Es a través y con el movimiento de la clase obrera que los problemas planteados hoy sobre la supervivencia de su medio ambiente, encontrarán respuesta y solución. Ante la destrucción en curso a causa del imperialismo en putrefacción, la humanidad sólo encontrará una solución comprometiéndose en la vía de la socialización de los medios de producción que permite la organización de la producción en función de las necesidades de la humanidad y no de la ganancia, acompañándola con medidas de protección del género humano que van de la mano con el incremento de las fuerzas productivas, lo contrario de las teorías de la disminución que promueven la destrucción de las fuerzas productivas bajo la cobertura de la defensa del medio ambiente, conformemente a las exigencias de la clase capitalista, principal responsable de las amenazas que pesan contra la humanidad.

 13.- En su lucha de clase secular, en todos los continentes y en todos los países, la clase obrera ha arrancado, con su lucha de clase, conquistas, derechos y garantías, bajo formas que varían con las condiciones nacionales. En los intersticios de la sociedad burguesa, ha integrado sus propias instituciones proletarias: sindicatos, mutuales, órganos de protección colectiva. Su lucha de clase la ha conducido, en cada etapa, a tratar de servirse de sus organizaciones para organizar su combate independiente y defender las viejas conquistas. Fiel a la formulación de Trotsky, para quien “el que no sabe defender las viejas conquistas nunca hará nuevas”, la IV Internacional considera que es su deber ayudar a la clase obrera a servirse de sus organizaciones para combatir, ayudarla a defender la independencia de sus organizaciones, todas y cada una de las conquistas de la clase obrera.

14.- “La crisis de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección revolucionaria del proletariado”: esta afirmación central del programa de fundación de la IV Internacional se encuentra verificada plenamente a principios del siglo XXI. En todo el mundo, gobiernos dirigidos por partidos que hunden históricamente sus raíces en el movimiento obrero, – partidos que provienen de la II Internacional, socialista y socialdemócrata, partidos surgidos de los partidos comunistaspartidos pequeño burgueses o nacionalistas pequeño burgueses llevados al poder por la voluntad de las masas explotadas y oprimidas de acabar con los representantes directos de la clase capitalista, toman no obstante a su cargo, los planes dictados por la clase capitalista. La dislocación de la URSS -resultado burocráticamente degenerado, surgida de la revolución de Octubre 1917- ha acelerado ese movimiento. Esto se ha observado en muchos gobiernos de Europaartesanos del desmantelamiento de las conquistas obreras y de las conquistas sociales, donde ocupan puestos y participan los partidos socialistas y comunistas. Se observa en América Latina, en particular en Brasil donde los gobiernos Lula/Dilma han seguido pagando la deuda exigida por los capitalistas y banqueros. Tratándose de Venezuela, nuestra defensa incondicional de Venezuela y de su gobierno frente a las amenazas del imperialismo, no nos hacen olvidar que los gobiernos Chávez y Maduro han seguido pagando la deuda. Se ha visto también en Grecia al gobierno Tsipras, elegido y mandatado para romper con el FMI, con el Banco Mundial y con la Unión Europea, decidir aplicar hasta el fin los planes asesinos de éstos contra las masas. Y vemos en África del Sur al gobierno llevado al poder después del fin del Apartheid, entregar el país a las multinacionales y negarse a entregar la tierra a la mayoría negra desposeída de su tierra. Es en gran parte por esta razón que, 15.- El principal rasgo de la situación sigue siendo la voluntad de combate de las masas: “La orientación de las masas está determinada, por un lado, por las condiciones objetivas del capitalismo en descomposición, y por otro, por la política de traición de las viejas organizaciones obreras. De estos dos factores el factor decisivo es, por supuesto, el primero: las leyes de la historia son más poderosas que los aparatos burocráticos”. Es un hecho hoy, desde las grandes huelgas y manifestaciones obreras en España en Portugal, en Grecia, en Francia, hasta la revolución palestina que continúa, setenta años después de la división de Palestina, a levantarse por el derecho a la tierra y a la nación; hasta en los township de África del Sur dónde los trabajadores negros y sus familias ocupan la tierra y exigen que se le entregue a la mayoría negra, encarnando el combate por la República negra; o hasta en China donde los trabajadores tratan de organizar sus sindicatos independientes, defendiéndose como clase obrera y defendiendo también con ello la conquista que representa la propiedad social que la clase obrera china no quiere ver librada al pillaje imperialista y desmantelada… En todos los continentes, bajo todas las formas, a pesar de los golpes recibidos, a pesar de la traición de las viejas direcciones, la situación está marcada por el empuje imparable y continuo de las masas obreras, campesinas, de los jóvenes, tratando de arrancar sus derechos, de defender las viejas conquistas. El combate de la IV Internacional se inscribe en este movimiento concreto, práctico, que es el de la revolución que madura. Es el combate de los negros de los EEUU que se niegan a aceptar los asesinatos perpetrados por la policía, no solo porque las vidas negras cuentan, sino porque exigen acabar con el sistema de opresión heredado de la esclavitud. Es el combate del pueblo de Haití contra la ocupación-pillaje de la ONU, etc.

16.- En este centésimo aniversario de la revolución de Octubre de 1917, fieles al combate de los bolcheviques frente al gobierno provisional y fieles al programa de la IV Internacional, reafirmamos que la IV Internacional no tiene cabida en ningún frente popular, ninguna alianza, que conduzcan a que partidos cuyo origen es el movimiento obrero participen con partidos burgueses, a coaliciones gubernamentales sometidas a las instituciones de la clase capitalista tomando a su cargo los planes que golpean a la clase obrera. Al frente popular de colaboración de clase oponemos el frente único obrero; y en los países dominados, el frente único antiimperialista, por la soberanía de la nación y la democracia. ¡Ningún apoyo a los gobiernos que pagan la deuda, ningún apoyo a los gobiernos que privatizan, ningún apoyo a los gobiernos que aplican los planes antiobreros!

17.- Partidarios de la IV Internacional, estamos convencidos de que su programa, que no es sino la síntesis del programa y de la experiencia del movimiento obrero desde hace ya prácticamente dos siglos, y que se inscribe en continuidad con la I, la II, la III Internacional, está de actualidad más que nunca. Sin embargo, no pretendemos que la Internacional obrera revolucionaria de masa de mañana, o que los partidos revolucionarios capaces de ayudar a las masas a abrirse paso sobre la vía de la victoria en cada país, se construirán en la forma actual de las secciones de la IV Internacional o del CORCI. Es por ello que, al mismo tiempo que combatimos sin descanso por la defensa del programa de la IV Internacional, por la construcción de las secciones de la IV Internacional, obramos en cada país para ayudar al agrupamiento, con formas adaptadas, de todos los militantes apegados a la independencia de clase que obran por una representación política de la clase obrera fiel a sus intereses. Es por ello que a escala internacional, hacemos parte de la Conferencia de Mumbai, del Comité Obrero Internacional contra la guerra y la explotación por la Internacional Obrera en el que, al lado de militantes de todas las tendencias, trabajamos por la independencia de clase en el mundo entero, durante los últimos veinticinco años, la situación de las masas laboriosas no ha cesado de degradarse, las conquistas han sido cuestionadas unas tras otras, mientras que las guerras se generalizan. Y ahí donde los partidos tradicionales de la clase capitalista están directamente en el poder, no deben su supervivencia más que a la participación directa a gobiernos de “gran coalición” de partidos que provienen del movimiento obrero, como ocurrió recientemente en Alemania, o a su apoyo sin participación como en el caso de España.

¡Trabajadores, militantes, jóvenes, os llamamos a organizaros bajo la bandera de la IV Internacional en cada país con esta línea; a construir y a fortalecer sus  secciones afiliadas al CORCI para poner las bases y las condiciones de la reconstitución de la IV Internacional, útil indispensable a la victoria de la clase obrera!

Unanimidad

Firmado por:

Alemania: Max Schumacher, Internationale Arbeiterkorrespondenz, sección alemana del CORCI; Günter Rex,

Internationale Arbeiterkorrespondenz, sección alemana del CORCI

Azania/África del sur: Ashraf Jooma, secretario nacional, sección azaniana de la IV Internacional (AS-FI); Scelo

Mthembu, Comisión obrera (AS-FI); Musa Kunta, comisario político (AS-FI); Mandla ka Phangwa, coordinador

nacional (AS-FI), en nombre de la sección azaniana de la IV Internacional (AS-FI)

Bélgica: Organización socialista internacionalista, sección belga de la IV Internacional

Benín: Rav, por el Comité de enlace de los trotskistas de Benín (CLTB)

Bielorrusia: la delegación bielorrusa

Brasil: Organización comunista internacionalista (OCI, sección brasileña del CORCI)

Burundi: sección burundesa de la IV Internacional

Canadá: Paul Nkunzimana, por el Comité de enlace de los trotskistas de Canadá

Chile: Grupo trotskista chileno

Estados-Unidos: Socialist Organizer, Sección de la IV Internacional en los Estados-Unidos; Mya Shone,

partidario del CORCI

Francia: Tendencia comunista internacionalista, sección francesa de la IV Internacional (miembro del CORCI)

Gran-Bretaña: Los partidarios británicos del CORCI

Grecia: Andreas, editor de Ergatika Nea

Haití: Berthony Dupont, Haïti Liberté

Hungría: Los partidarios de la IV Internacional

India: El grupo Spark

Italia: Sección italiana de la IV Internacional

Marruecos: Los partidarios del CORCI en Marruecos

México: Laura Alejandra Rivera Arrizu (CORCI-México); Raúl Calleja Lacorti (CORCI-México); Luis Carlos Haro

(CORCI-México)

Pakistán: sección pakistaní de la IV Internacional

Perú: Grupo socialista internacionalista, sección peruana del CORCI

Portugal: Grupo « A Internacional »

Rumania: Constantin Cretan (à título personal) ; Ileana Cretan (à título personal) ; Ion Somonescu (à título

personal)

Rusia: la delegación de Rusia

Serbia: Jacim Milunovic, militante obrero

Suiza: Wolfgang Eichenberger, invitado de Suiza

Togo: Steve, militante togolés de la IV Internacional

Túnez: la delegación tunecina

Turquía: Sosyalizm

Zimbabue: Mafa Kwanisai Mafa, coordinador nacional, Memory RudoMpandawana, tesorero, sección de

Zimbabue de la IV Internacional

corqi_ocrfi@yahoo.fr

(1) Los representantes de cinco otros país no han podido participar a la Conferencia.

(2) Véase el texto publicado en la La Internacional n°6, aprobado por la II Conferencia del CORCI.

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