Brasil: Las mujeres trabajadoras brasileñas van a la huelga general para probar que no están en venta

La semana pasada. En mas de una manifestación homofóbica Jair Bolsonaro, pretendió combatir el supuesto “turismo gay”, afirmo “Brasil no puede ser un país del mundo gay, de turismo gay. Tenemos familias” y afirmo “si alguien quiere venir aquí a tener sexo con una mujer, hágalo a voluntad”, en una clara invitación al turismo sexual.

De un lado homofobia de otro machismo exacerbado a la enésima potencia. Pero en ambos casos es de preguntarse ¡cual es la preocupación con las familias, si esas familias no pueden convivir con la homosexualidad, pero las mismas pueden tranquilamente hacerlo con la prostitución? ¿qué moral es esa?

Por otra parte, tenemos que buscar comprender cuál es el significado de las consecuencias de la última afirmación del presidente (“si alguien quiere venir aquí a tener sexo con una mujer, hágalo a voluntad”).

El significado: una clara apología a la explotación sexual de las mujeres brasileñas y un estímulo a la prostitución en cuanto actividad económica. Es sabido que la “industria” de la prostitución es una de las más rentables del mundo, dentro de un esquema mafioso, que va desde la prostitución infantil hasta el tráfico de mujeres.

Históricamente el turismo sexual inicio en Brasil en los años setenta, junto a la propaganda y a los incentivos del gobierno brasileño a la industria del turismo. La publicidad vinculada al tiempo de la dictadura militar destacaba el Carnaval, siendo representado simbólicamente por la “mulata” semidesnuda y la samba, presentando de esta forma al resto del mundo a Brasil como un país poseedor de bellas mujeres, en la tentativa de atraer turistas. Hoy recién iniciado el combate al turismo sexual a través de políticas públicas implementadas por los gobiernos de Lula y de Dilma, tenemos hoy un gobierno que propone a los turistas extranjeros que vengan y “tengan sexo a voluntad con las brasileñas”

Cabe entonces la pregunta: ¿con todas las brasileñas? A esta pregunta tal vez Bolsonaro responda: “con las feas no”. Pero es evidente que cuando hace la invitación al turismo sexual Bolsonaro no está hablando de su esposa, su hija o su hijastra, sus nueras, hijas o parientes de sus compañeros de gobierno o de las capas más acomodadas de la población. No es que estas mujeres acomodadas merezcan ser prostituidas, pero es cierto que no es a ellas a las que el ofrece a los turistas extranjeros. Tenemos claro que él en verdad se refiere a las mujeres de la clase trabajadora, de las familias empobrecidas, que sufren el desempleo, de las mujeres que no encuentran trabajo para mantener su sustento y el de sus familias, aquellas que hacen de su cuerpo una forma de sobrevivir. Hay todo un contenido de clase en ese discurso.

Correctamente el gobierno de Maranhao (del gobernador Flavo Dino del Partido Comunista de Brasil PC do B) divulgo un spot publicitario relativo a las Fiestas Juninas (1), en respuesta a la provocación de Bolsonaro, donde se dice “ Maranahos esta adisposicon de los turistas, la mujer maranhense no”  y complementa “en Maranhao las puertas están abiertas a cualquier turista sin distinción , pero las puertas están cerradas a la explotación de la mujer, que merece respeto siempre, en los cuatro puntos del país”.

 

Interesante observar que el debate sobre la prostitución es parte de la pelea entre la derecha y la izquierda en las elecciones españolas de este año.

El PSOE, partido vencedor en las elecciones, propuso una ley para abolir la prostitución y combatir la explotación sexual por mafias.

“la prostitución de la cual nos declaramos abolicionistas, es una de las caras más crueles de la feminización de la pobreza y una de las peores formas de violencia contra las mujeres” afirmaban correctamente.

El partido de centro derecha Ciudadanos, liderado por Allbert rivera, va en la dirección contraria, defiende un “feminismo liberal” que incluye regular la prostitución, que ampaare a las mujeres que quieran ejercerla de manera voluntaria.

Tenemos que regresar a este tema en un futuro, La cuestión de la prostitución en Brasil, precisa ser mejor debatida por le movimiento feminista y por todos aquellos que defienden los derechos humanos y combaten la explotación sexual de las mujeres.

La mejor respuesta que las mujeres trabajadoras debieran dar a Bolsonaro  es organizarse, prepararse para  participar de la masiva huelga general que se prepara para el 14 de junio, para derrotar este gobierno y su política de miseria y explotación.

Monica Giovannetti

 

 

1.- Se llama Fiestas juninas a la tradicional festividad con la cual se celebra en Brasil a San Antonio, San Juan y San Pedro. Como su nombre lo indica, se celebra en el mes de junio, mes en el cual también ocurre el solsticio de invierno en el hemisferio sur. Es una fiesta principalmente rural y se celebra con deliciosas comidas, música tradicional, exhibiciones, fuegos de artificio, globo de papel seda y bailes típicos alrededor de fogatas. Las ciudades de Campina Grande y Caruaru, en el noreste brasileño, se han destacado por organizar las Fiestas juninas más grandes.

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