Brecha salarial, desempleo y desigualdad laboral, Violencia sistémica contra la mujer

La Secretaría del Trabajo ha publicado que la brecha salarial en México, es decir la diferencia de salario entre hombres y mujeres, es de 14.6% y llega hasta el 33% en estados como Coahuila. Este es un indicador de la desigualdad social a la que se enfrentan las mujeres en particular las de la clase trabajadora y desmiente el discurso de que existe igualdad de oportunidades entre ambos géneros.

Según estudios de OXFAM. “En todo el mundo, las mujeres perciben los salarios más bajos. A nivel mundial, la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 24% y al ritmo actual, serán necesarios 170 años para cerrarla. Hay 700 millones menos de mujeres que hombres con trabajos remunerados”.

De acuerdo al estudio citado la brecha salarial se constata aun en mujeres con altos niveles educativos, quienes ganan un porcentaje menor que los varones que se desempeñan en las mismas actividades. Es decir, no se cumple la máxima de “a trabajo igual, salario igual” que ha sido una de las consignas más viejas del movimiento obrero.

Además, el 75% de las mujeres en las regiones en desarrollo trabajan sin contrato laboral, carecen derechos o no tienen acceso a la seguridad social. En muchos casos los ingreso que obtienes son controlados por el esposo o el jefe de familia, particularmente en las zonas rurales.

A esto hay que sumar que las mujeres tienen jornadas laborales más largas ya que el trabajo doméstico, representa el que más horas consume por semana. Estas labores tienen una importancia central para la reproducción del sistema y como lo mencionan diversos autores marxistas al ubicarse dentro de la esfera privada de la familia se oculta la realidad de la doble explotación de la mujer, cuyos trabajos garantizan la reproducción social de la fuerza de trabajo (alimentación, educación, cuidados, sanidad, etc), es decir de la producción y reproducción de la mercancía más importante para la creación de la riqueza.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) 2019 del INEGI, en México las mujeres trabajan 6.2 horas más que los hombres, en total 59.5 horas a la semana. La mayor parte de estas horas de trabajo no son remuneradas y entre 10 a 15 horas se dedican solo a las labores de limpieza del hogar y elaboración de comida.  Esto implica que una mujer joven trabajará de media cuatro años más que un hombre a lo largo de su vida, sin recibir un pago.

Para las mujeres el trabajo no remunerado representa el 49.4% del tiempo total trabajado de su semana mientras que el 47.9% es el que formalmente es pagado.

Este trabajo NO REMUNERADO “Se estima que como contribución a la economía mundial equivale a 10.8 billones de dólares al año, una cifra que triplica el tamaño de la industria mundial de la tecnología”.  En nuestro país de acuerdo al INEGI el valor económico de éstas actividades representó el 10.9% del PIB nacional en 2018.

Es impresionante el “ahorro” que obtienen los capitalistas, es decir la plusvalía relativa, que generan por la reducción social del costo de la reproducción de la fuerza de trabajo que cargan sobre los hombros de las mujeres y que deberían ser labores socialmente organizadas y financiadas por el estado, como lo son las guarderías, los comedores industriales, las actividades educativas, deportivas y culturales.

Por lo cual es natural que el sistema capitalista mantenga los roles que implican que las mujeres culturalmente se encarguen de las labores del hogar, aun y cuando también desempeñen trabajos fuera de su casa. En ese sentido es necesario para el sistema perpetuar las tradiciones machistas y patriarcales, difundir las ideas retrogradas y conservadoras, aprovechándose de la ignorancia y superstición.

En el contexto de la pandemia de COVID-19 esta situación objetiva no ha hecho más que agravarse. En nuestro país las cifras de violencia intrafamiliar se han disparado durante el confinamiento, y han sido las mujeres quienes han cargado con la mayor parte de las consecuencias de la “nueva normalidad”

El trabajo doméstico se ha incrementado con la presencia de los niños y adolescentes por el cierre de las escuelas, los requerimientos para cumplir con sus tareas y actividades aumentan los costos del hogar y los niveles de estrés también a consecuencia de los reducidos espacios en las casas de interés social a las que tienen acceso la clase trabajadora.  En el caso de las madres profesionistas, el home office y el teletrabajo, han aumentado en gran medida las cargas laborales.

De los 21.6 millones de desempleos, 11.6 millones son de mujeres. Es decir, representamos más de la mitad de los desempleos.

Este próximo 25 de noviembre se realizara la jornada por el día internacional de lucha por la eliminación de la violencia contra la mujer, un llamado lanzado por la ONU, que busca encasillarse solamente en la violencia domestica que afecta a miles de mujeres, sin embargo como hemos explicado no se trata solo de ello, sino de una violencia sistémica resultante de las relaciones de explotación,  

Por ello que te invitamos a discutir con nosotras las militantes de la LCI y preparar esta jornada levantando las consignas necesarias para la liberación de la mujer trabajadora .

ARTÍCULO EXTRAÍDO DEL BOLETIN TRANSICIÓN 25 DESCARGALO AQUÍ

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