
Es el mundo al revés. El 12 de abril, desde el territorio del sur del Líbano invadido y ocupado por Israel, Netanyahu se congratula: “Nos hemos librado de la amenaza de invasión que viene del Líbano (por Hezbollah, ndlr) gracias al establecimiento de esta zona de seguridad. Hemos realizado un trabajo colosal (…). Todavía quedan cosas por hacer y las haremos”.
¿Un “trabajo colosal”? Desde los primeros bombardeos y la invasión del sur del Líbano, la ofensiva israelita echó a más de un millón de libaneses de sus casas. Y cuando Trump se vio forzado a una tregua con Irán, autorizó a Netanyahu continuar y agravar sus crímenes contra el pueblo libanés. El diario libanés L’Orient-Le Jour informa: “En el primer día del cese al fuego entre Irán y los Estados Unidos, el ejército israelita disparó cien veces en diez minutos. (…) Ataques que, en Beirut particularmente, iban dirigidos a los barrios densamente poblados, sin advertencia alguna. El balance, que no deja de crecer, es terrorífico: 357 muertos y casi 2,000 heridos.”
¿Un “trabajo colosal”? La verdad, es que “los responsables israelitas aplican en el sur del Líbano la misma estrategia que en Gaza (…). Estos últimos días, las nuevas imágenes del ejército israelita muestran operaciones masivas de combate con dinamita en los poblados del sur del Líbano.” (L’Orient-Le Jour del 11 de abril).
El día anterior de las conversaciones entre los representantes israelitas y libaneses, el 14 de abril en Washington, el ejército israelita continuaba atacando a la población civil en Bint Jbeil y sus alrededores.
Por si fuera poco, el 12 de abril un tanque israelita percutó a vehículos de los Cascos azules de la Finul (fuerza de las Naciones Unidas desplegada desde 1978 y cuya misión termina en diciembre del 2026). Desde hace un mes, los Cascos azules – varios soldados franceses incluidos – están en la miro de los tiros israelitas y tres soldados indonesios fueron asesinados. El gobierno francés condenó “con la mayor firmeza” … sin tomar la menor medida de retorsión, como lo acostumbra.
Y es que, trátese de Trump o de Macron, del genocidio en Gaza o de la invasión del Líbano, la más total impunidad siempre estará presente para Israel y para Netanyahu.
Dominique Ferré

