Francia: La elección presidencial no va a arreglar nada.

Editorial de Tribune des Travailleurs #535

Por Daniel Gluckstein

La elección presidencial no va a arreglar nada.

   Una vez transcurridas las elecciones municipales, todas las formaciones políticas declararon que la campaña presidencial había comenzado. La elección, es verdad, tendrá lugar dentro de un año. Sin embargo, no va a solucionar nada. No nos referimos aquí a los discursos estruendosos ni a las posturas. Hablamos de clases sociales, de la lucha que llevan a cabo, y de las instituciones en las cuales se refleja esta lucha.

   La Va República es un régimen político particular. Todos los poderes están en manos del presidente, a condición… de que esté en medida de asumir esos poderes. El bonapartismo solamente puede “funcionar” (cierto tiempo) cuando se coloca por encima de las clases sociales en lucha, jugando o bien a favor de una o a favor de otra. Es lo que hizo De Gaulle, de manera parcial, y es por eso por lo que nosotros hablamos de un bonapartismo inacabado.

   No es suficiente sentarse en el sillón del difunto general en el Eliseo. Todavía es necesario ser capaz de vestir sus ropas. Dicho de otra manera, disponer de una cierta base social en el seno de ambas clases en lucha para poder colocarse por encima de ellas. No es el caso de ningún dirigente ni de ningún candidato hoy en día.

   La crisis que paraliza al país desde hace tres años tiene como origen el poderoso movimiento de lucha de la clase en el 2023. Desde esa fecha, la clase capitalista ha ciertamente conseguido propiciar sus golpes a la clase obrera, aunque para ello se ha beneficiado de la inacción deliberada de las direcciones sindicales. También recibió el apoyo directo del Partido socialista para pasar el presupuesto y se ha aprovechado de la política de división de la France Insumisa. Y hoy, Macron utiliza el apoyo que todas las formaciones políticas de “izquierda”, sin excepción, le han aportado para el envío del portaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo, en nombre del respeto a los tratados internacionales (de saqueo imperialista) firmados por Francia.

   Pero eso no puede durar. La burguesía exige poder defender sus posiciones en la escena internacional. Para ello, exige también que sean arrancadas a la clase obrera las conquistas, derechos y garantías que forman el valor de la fuerza de trabajo.

   ¡El consenso que existe sobre la guerra no va a durar mucho tiempo, ya que el pueblo trabajador y la juventud deploran la guerra! No habrá en el 2027 una solución bonapartista que pueda extenderse a toda la política que exige la clase capitalista.

   La alternativa consistiría en cambiar las instituciones y con ello dar la palabra al pueblo. ¿No es eso lo que se proponían hace poco los partidos políticos que constituyeron el Nuevo Frente popular?

   El Partido de los trabajadores no apoyó ese programa.

    Pero en democracia, los trabajadores estarían en derecho de exigir de los partidos que les pidieron su voto que apliquen su programa, que dejen de apoyar la política de guerra de Macron y se comprometan, en la unidad, a llevar una campaña para la convocatoria inmediata de una Asamblea Constituyente encargada de barrer con la Va República y establecer la democracia.

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