
“Samsung desembolsa más de 300,000 dólares por empleado para evitar una huelga masiva en su fabricación de chips, estratégico para la IA a nivel mundial”, titula Les Echos-Investir del 22 de mayo.
La huelga de dieciocho días por los aumentos en los salarios que debía comenzar el 21 de mayo como respuesta al llamado del sindicato d los trabajadores de Samsung fue en efecto suspendida en el último minuto. Un acuerdo provisional entre el patronato y el sindicato será sometido en los próximos días al voto de los asalariados. Comprende un alza media de los salarios del 6.2% (el sindicato reclamaba el 7%) y la instauración de un nuevo régimen de primas repartidas en diez años. Cada uno de los 78,000 empleados de la división de semiconductores debía recibir 509 millones de wons en promedio, o sean 290,000 euros.
Es el temor de ver paralizada por la huelga la producción de compuestos indispensables al sector de la inteligencia artificial, que hubiera podido redundar en una pérdida de sumas considerables a los capitalistas lo que ha motivado al gobierno coreano a ejercer presión, tanto sobre el sindicato como con los patrones de Samsung (conocidos por sus posiciones antisindicales).
Uno de los corresponsales, militante obrero en Corea, relata: “El sindicato de empresa creado hace algunos años en Samsung cuenta hoy con 75,000 miembros. La división de semiconductores una vez que generaron beneficios de explotación considerables este año, el sindicato exigió primas al rendimiento correspondientes al 15% de los beneficios de explotación. El sindicato anunció que iría a una huelga general a partir del 21 de mayo si sus reivindicaciones no encuentran satisfacción. El gobierno y todos los grandes medios se opusieron firmemente a esta acción que, según ellos, redundaría en un fuerte golpe a la economía. En consecuencia, las negociaciones se dieron bajo la tutela del gobierno y se llegó a un acuerdo en la víspera de la huelga prevista.”
Forzada a ceder concesiones, la dirección de Samsung no renunció a entrar en el juego de la división. Este camarada precisa: “Las divisiones de semiconductores, de telefonía móvil y de electrónica de gran público, como funcionan independientes y los beneficios son principalmente gestionados por la división de semiconductores, la dirección les propuso a los obreros de la división de semiconductores primas de cincuenta a cien veces superiores a las propuestas a los otros. Y solamente conciernen a los trabajadores en CDI, no a los interinos ni a los subcontratistas”.
Sin ninguna duda, esta política de división entre categorías de trabajadores – a la cual la dirección del sindicato tiende a adaptarse – plantea un problema, al igual que la orientación del sindicato Samsung que aísla a los trabajadores de la empresa de toda la clase obrera. Queda el hecho sin embargo de que se trata de un retroceso arrancado por un sector de la clase obrera y un punto de apoyo para toda la clase obrera. Al alivio expresado por la clase capitalista por haber impedido una poderosa huelga que habría amenazado sus ganancias, se mezcla una inquietud. En Samsung, la demostración viene de ser hecha de que es posible arrancar aumentos de salario significativos a los capitalistas. A condición de utilizar los instrumentos indispensables a todos los trabajadores: la organización sindical y la huelga en la unidad.
Con nuestros corresponsales.

