Palestina: «Un apartheid evidente»

El diario israelí Haaretz (25 de mayo) presenta el perfil de Andreï Khrjanovski, de 28 años, cuyas publicaciones virales denuncian la opresión cotidiana que vive el pueblo palestino. A continuación, una adaptación de algunos de sus testimonios.

La fotografía muestra a un niño palestino sosteniendo un libro de gramática árabe mientras observa el alambre de púas que le bloquea el camino hacia su escuela.

La imagen fue tomada por Khrjanovski, activista antiocupación que vive en Cisjordania y que durante los últimos años ha documentado la violencia ejercida por colonos y fuerzas militares en aldeas palestinas como Umm al-Khair.

Nacido en San Petersburgo, Khrjanovski llegó a Israel en 2022 para visitar a sus abuelos. El mismo día en que debía regresar a Rusia comenzó la invasión rusa de Ucrania. Decidió permanecer en Israel y obtuvo la ciudadanía israelí.

Sin embargo, explica que una de las consecuencias de esa experiencia fue una profunda decepción respecto a sectores de la oposición liberal rusa.

Según relata:

«Muchas de las personas que hablaban constantemente de derechos humanos y de la represión en Rusia comenzaron de repente a justificar la exterminación en Gaza. Escuché decir: “Israel tiene derecho a disolver a todos los palestinos en ácido”.»

Durante su primer año en Israel comenzó a percibir el peso del militarismo y del racismo estructural contra los palestinos en la vida cotidiana.

Cuenta que mientras buscaba un apartamento para sus abuelos en la ciudad de Netanya, una agente inmobiliaria le comentó:

«Netanya es un excelente lugar para vivir porque el alcalde no permite que los árabes alquilen apartamentos aquí.»

Khrjanovski recuerda:

«Me quedé impactado. No sólo porque algo así pudiera existir, sino porque alguien pudiera decirlo a un desconocido suponiendo que era algo normal.»

En enero de 2023 comenzó a trabajar en el Café Jaffa, una cafetería y librería palestina situada en Jaffa.

Allí, uno de los propietarios le explicó que debía viajar a Jordania para visitar a familiares expulsados durante los acontecimientos de 1948 y que no tenían permitido regresar.

La situación le hizo reflexionar:

«Su familia ha vivido aquí durante cientos, quizá miles de años, y ni siquiera tiene derecho a visitarlos. Yo obtuve un pasaporte en tres meses, aunque mis antepasados quizá vivieron aquí hace tres mil años. La injusticia es evidente.»

Poco después comenzó a grabar y difundir videos sobre ataques de colonos, desplazamientos forzados de comunidades palestinas y otras situaciones ocurridas en Cisjordania.

Sus publicaciones alcanzaron una amplia difusión y empezó a recibir llamadas de distintas localidades para documentar nuevos incidentes.

Entre los episodios que recuerda figura una detención compartida con periodistas palestinos. Según relata, los reporteros le pidieron que filmara la escena porque él era el único autorizado a hacerlo.

«Ellos no podían grabar su propia opresión sin la presencia de un israelí», explica.

Por ello, concluye describiendo la situación como:

«Un apartheid evidente».

El testimonio de Khrjanovski refleja el debate existente dentro de sectores de la sociedad israelí sobre la ocupación, los derechos de la población palestina y las profundas desigualdades que caracterizan la vida cotidiana en los territorios ocupados.

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