Brasil: «No aceptaba la falta de respeto»

Entrevista con Creuza Oliveira, presidenta honoraria de la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar de Brasil

¿Cuántos trabajadores son explotados en este sector en Brasil?

Oficialmente hay seis millones de trabajadoras del hogar. En realidad, son más de diez millones. La gran mayoría son mujeres, y especialmente mujeres negras. Antes de la ampliación de la escolarización, muchas eran semianalfabetas o analfabetas.

La lucha comenzó en 1936, cuando Laudelina de Campos Melo creó el primer sindicato de trabajadoras del hogar en Santos, en el estado de São Paulo. Posteriormente surgieron otros movimientos con el apoyo de la Iglesia.

Después de la dictadura militar, las trabajadoras volvieron a organizarse. La Constitución de 1988 reconoció el derecho de los trabajadores a tener sindicatos. Actualmente, más de veintisiete sindicatos están afiliados a nuestra Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar (FENATRAD).

La Federación está afiliada a la Central Única de los Trabajadores (CUT), así como a la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar y a la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar. Esta última logró la aprobación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), fruto de una lucha internacional para garantizar condiciones laborales dignas a las trabajadoras domésticas.

En Brasil hubo avances durante el primer mandato de Lula, pero todavía persisten mucha explotación y violencia.

¿Cómo se construye un sindicato de trabajadoras del hogar?

El trabajo de organización sigue siendo difícil porque cada trabajadora está aislada en una vivienda particular. Es mucho más complicado que cuando los trabajadores están reunidos en una fábrica o una oficina.

Sin embargo, gracias al trabajo de base, pequeños grupos comenzaron a reunirse en distintas regiones del país, especialmente en el empobrecido Nordeste. Poco a poco fueron tomando conciencia de la importancia de organizarse como categoría profesional y llevaron adelante la lucha por la conquista de derechos.

Háblanos de tu trayectoria personal…

Soy de Salvador de Bahía. Empecé a trabajar a los diez años. Sufrí las peores formas de explotación: violencia física y psicológica, así como intentos de abuso sexual.

En la década de 1980, cuando tenía poco más de veinte años, escuché en la radio que un grupo de trabajadoras del hogar se reunía una vez al mes. Mi patrona —sin imaginar de qué se trataba— incluso me explicó cómo llegar al lugar.

¡Para mí aquella primera reunión fue como una luz al final del túnel! Me gustaba mi trabajo, cuidar niños y realizar otras tareas, pero no aceptaba la falta de respeto. En aquella época ni siquiera teníamos derecho a un salario garantizado ni a vacaciones.

Por eso me incorporé al movimiento sindical desde 1985. También participo activamente en el movimiento de mujeres negras y en el Movimiento Negro Unificado (MNU). De esa manera me comprometí con las luchas sindicales, antirracistas y sociales, por el derecho a la vivienda, por la dignidad y por las reparaciones históricas para el pueblo negro.

Entrevista realizada por Dominique Ferré, 29 de mayo.

Notas:

  1. Laudelina de Campos Melo trabajó como empleada doméstica desde los siete años y militó en el Partido Comunista.
  2. Las reparaciones constituyen una reivindicación histórica de las poblaciones negras de América que han sido víctimas de la esclavitud y de la discriminación racial.

Deja un comentario