Bolivia: A pesar de la represión, las manifestaciones continúan.

Miles de trabajadores se manifestaron de nuevo el 22 de mayo en la capital, La Paz, respondiendo al llamado de la Central obrera boliviana (COB) y de las organizaciones campesinas, para exigir la dimisión del presidente Rodrigo Paz. Desde principios de mayo, el país vive una explosión de luchas obreras y campesinas: mineros, campesinos, maestros, asociaciones de barrio y pueblos autóctonos se movilizan contra los cortes presupuestales en salud y educación, por la indexación de los salarios con la inflación y contra el programa de expropiación de los pequeños campesinos de sus tierras (proyecto de ley 1720).

Para intentar terminar con las manifestaciones, el poder anuncia un reajuste ministerial… pero las manifestaciones y bloqueos de carreteras continúan. Es en ese momento que el ministerio público lanzó una orden de arresto contra el secretario de la COB, Mario Argollo, acusado de “incitación pública al crimen” y de “¡terrorismo!” La COB denunció al gobierno “que solo sabe responder con la militarización y la represión”.

Cuatro manifestantes fueron asesinados y 127 están en prisión sin juicio. El presidente argentino de extrema derecha, Milei, envió a Bolivia dos aviones con soldados y armas para “contribuir al mantenimiento del orden”. El 21 de mayo, Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, afirmó el apoyo incondicional de Washington, añadiendo que los Estados Unidos – que secuestraron al presidente venezolano en enero – “no les permitirán a los criminales y a los traficantes de drogas derrocar a los dirigentes democráticamente electos”. Un mensaje que el medio brasileño Brasil 247 comenta así: “Marco Rubio amenaza con intervenir en Bolivia y de reprimir a los dirigentes y a los militantes de los movimientos populares” (21 de mayo).

En una declaración del 23 de mayo, la Liga comunista internacionalista de México “condena firmemente la represión ejercida contra las movilizaciones populares y obreras en Bolivia. (…) Mientras que los gobiernos hacen cargar el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores, las grandes empresas continúan acumulando ganancias. Llamamos al reforzamiento de la solidaridad internacionalista entre los pueblos en lucha y a la construcción de una alternativa política revolucionaria para los trabajadores.”

Con nuestros corresponsales en Argentina, Brasil y México.

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