
Una epidemia del virus del Ébola ha provocado más de 200 muertes desde el 15 de mayo en la provincia de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC).
Se trata de una región minera densamente poblada, donde la intensa movilidad de personas ha favorecido la propagación del virus hacia las provincias vecinas de Kivu del Norte y Kivu del Sur, amenazando también a los países cercanos.
Esta es la decimoséptima epidemia de Ébola en la RDC desde 1976.
Está causada por una variante rara contra la cual no existe ninguna vacuna.
Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la vacunación es solo uno de los medios para combatir el Ébola.
Los sistemas de vigilancia y diagnóstico, el aislamiento de pacientes y la participación de la población son igualmente importantes.
Pero los pocos centros de tratamiento existentes ya están saturados.
Porque la “peor pesadilla sanitaria” de la RDC “se suma al caos de la guerra” (La Tribune Dimanche).
Una guerra alimentada desde hace treinta años por las multinacionales mineras —a través de grupos armados interpuestos— que se disputan el saqueo del subsuelo congoleño.
Las ganancias de estas multinacionales son muy superiores a lo que sería necesario para proteger a la población congoleña.
Por ello, una sola consigna:
¡Confiscación!
Jean Alain

