
La crisis humanitaria que atraviesa Cuba continúa agravándose dramáticamente. Millones de personas padecen apagones de más de 15 y hasta 20 horas diarias, desabasto de alimentos, escasez de medicamentos, colapso parcial de hospitales y una profunda crisis del transporte y los servicios básicos. La ONU ha advertido sobre el deterioro acelerado de las condiciones de vida en la isla, mientras miles de familias sobreviven bajo condiciones cada vez más precarias.
Pero esta tragedia no puede entenderse separada del bloqueo criminal impuesto por el imperialismo norteamericano. Durante décadas, Washington ha utilizado las sanciones económicas como arma política para intentar rendir por hambre al pueblo cubano. Hoy, bajo las nuevas amenazas de Trump y del aparato imperialista estadounidense, la presión sobre Cuba se ha recrudecido, particularmente en el terreno energético.
Frente a esta situación, en México se impulsa una campaña nacional de firmas en respaldo a la carta abierta dirigida a Claudia Sheinbaum, exigiendo el restablecimiento del envío de petróleo y ayuda energética a Cuba, así como el rechazo a las presiones del imperialismo estadounidense.
La carta denuncia correctamente que el gobierno mexicano ha retrocedido ante las amenazas de Washington. Durante el sexenio anterior se realizaron envíos de combustible a la isla como una medida mínima de solidaridad frente al bloqueo. Sin embargo, bajo la presión directa de Trump y las amenazas de sanciones económicas, el gobierno de Morena ha disminuido y prácticamente detenido estos apoyos.
Esta situación demuestra los límites del proyecto nacionalista burgués de Morena. Mientras su discurso habla de soberanía y defensa de América Latina, en los hechos termina subordinándose a las presiones del imperialismo estadounidense. El gobierno mexicano mantiene una relación de dependencia estructural con Estados Unidos y evita cualquier confrontación seria que pueda afectar los intereses del capital y del T-MEC.
La política exterior “humanitaria” de Morena choca constantemente con la realidad de un gobierno bonapartista burgués que busca equilibrarse entre las demandas populares y las exigencias del imperialismo. Cuando Washington aprieta, Morena cede. Y el caso de Cuba es una prueba evidente de ello.
Desde la Tribuna de Trabajadores señalamos que la solidaridad con Cuba no puede quedar en simples declaraciones diplomáticas ni en gestos simbólicos. Mientras el pueblo cubano enfrenta apagones masivos y hambre, el gobierno mexicano debería romper con las presiones de Trump y garantizar el envío inmediato de petróleo, medicamentos y alimentos.
Defender a Cuba no significa apoyar acríticamente a su gobierno ni ignorar las contradicciones internas de la isla. Significa rechazar el bloqueo imperialista y defender el derecho de los pueblos a existir sin ser sometidos por el chantaje económico y militar de Estados Unidos.
La ofensiva contra Cuba forma parte de la crisis del imperialismo senil norteamericano, que ante su decadencia económica y política recurre cada vez más a sanciones, bloqueos, guerras comerciales y amenazas militares para sostener su dominio sobre América Latina. Cuba es castigada porque representa, pese a todas sus contradicciones, una experiencia histórica que el imperialismo jamás logró aplastar completamente.
Por ello llamamos a trabajadores, estudiantes, sindicatos, colectivos populares y organizaciones democráticas a sumarse a esta campaña nacional de firmas.
¡Abajo el bloqueo contra Cuba! ¡Fuera las sanciones imperialistas! ¡Que el gobierno mexicano restablezca el envío de petróleo y ayuda humanitaria!
¡Solidaridad entre los pueblos trabajadores de América Latina!
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