Nueva Reforma a las pensiones; continuidad de las AFORES, pactada con los empresarios y charros

El pasado 22 de julio, el gobierno federal dio a conocer que presentaría una iniciativa de ley para reformar el sistema de pensiones, hasta el día de la publicación de TRANSICIÓN el texto de la iniciativa se desconoce, pero ha trascendido en la prensa algunos de los elementos que contiene, que nos permite ver, que va en el mismo sentido de mantener el sistema de AFORES (cuentas individualizadas).

La intención manifiesta del presidente es lograr garantizar el “acceso universal a una pensión”, particularmente se refiere a quelas personas con menos ingresos puedan obtener una pensión al final de sus vidas por lo cual se pretende reformar el artículo 4º Constitucional: “Los adultos mayores tendrán el derecho a recibir una pensión para apoyar sus gastos básicos de manutención durante la vejez”. La propuesta es un avance a favor de los trabajadores, que incluiría en el texto constitucional el derecho a una pensión, sin embargo, la propuesta de reforma actual es contradictoria con el espíritu de esta propuesta.

En primer lugar, hay que recordar que, en 1997, durante el gobierno de Zedillo se modificó el sistema de pensiones,  estas pasaron a cuentas individuales manejadas por los bancos a través de las AFORES, dejando de lado el sistema de jubilación a través de la solidaridad intergeneracional, es decir que los jóvenes con sus aportaciones pagaban el salario de los retirados, para que al llegar a la vejez, la nueva generación de jóvenes hiciera lo mismo.

En ese momento los millones de pesos que estaban en posesión de las instituciones de seguridad social pasaron a manos de los bancos, quienes pueden disponer de ellas  cobrando por el manejo de las cuentas  amplias comisiones. Este modelo fue impuesto a través de una dictadura militar en Chile(I) y en México se implementó con el voto de los diputados, un verdadero atraco.

Hace menos de un año, los chilenos se levantaron en un amplio movimiento para demandar que se regrese a un sistema solidario, millones salieron a las calles para exigirlo, estas movilizaciones desembocaron en la convocatoria de un referéndum para realizar una asamblea constituyente en aquel país, la pandemia del COVID fue la única capaz de parar esta fuerza ¿Por qué tal nivel de descontento? Por que las pensiones de las AFP (nombre de las AFORES en Chile) son una miseria el 80% de los pensionados reciben menos de un salario mínimo cada mes, mientras que los bancos se han enriquecido con las altas comisiones y el manejo de estos recursos. La realidad en México no es diferente, a poco mas de 23 años de entrada en vigor de las AFORES se calcula que los próximos a pensionarse solo recibirán mensualmente el equivalente al 35% de su último salario devengado y solo por 12 años, mientras los bancos en 23 años han obtenido ganancias millonarias, según datos de la AMAFORE  : tan sólo en 2018 generaron utilidades netas de 10 mil 700 millones de pesos, cantidad equivalente a treinta y tres por ciento de sus ingresos por comisiones.

Las AFORES fueron creadas, para el beneficio de los bancos, no de los trabajadores, representan una fuente de ganancias enorme, donde el dinero lo ponen quienes trabajan, sin poder acceder a él, pero las ganancias son de quienes lo manejan en especulaciones en la bolsa de valores disponiendo a su antojo.

El problema con la iniciativa del presidente es que no cuestiona esta realidad, a nombre de proporcionar un apoyo a los mas pobres perpetua esta situación, cuando él tiene mayoría en el Congreso para echar abajo las AFORES  como ya sucede en muchas naciones  donde se retorna a un sistema estatal solidario intergeneracional.

Algunos analistas han expresado que esta propuesta, al menos en sus rasgos generales es la misma que impulsa el PAN y la COPARMEX desde hace varios años, y que corresponden solo a atender recomendaciones de la OCDEy del BID.

El Secretario de Hacienda, reconoció el mismo 22 de julio que fue trabajada y consensada por la Secretaría de Hacienda (SH), el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

Según lo expuesto, la intención de la propuesta es que de manera proporcional los empresarios aumenten su aportación para las afores, pasando del 5.25% a 13.875%, pero esto no es generalizado sino que dependerá del sueldo de cada trabajador; el gobierno restructurara sus aportaciones a la pensión, proporcionando un porcentaje mas alto para aquellos que ganen menos  de un salario mínimo para que su pensión garantizada, es decir “universal”  llegue a ser del 103% del salario mínimo vigente mensual $3800 mensuales, mientras que los bancos cobraran 1% menos en comisiones y a cambio se les permitirá flexibilidad para inversiones con mayor riesgo.

En resumidas cuentas, es una propuesta que sigue beneficiando a los banqueros y que ha sido muy bien recibida por los medios empresariales y los sindicatos charros. Gibran Ramirez del periódico Milenio expresa

¿Por qué la festejan mis compañeros? Porque es una iniciativa que ha acogido el Presidente que, acaso, no entienden. ¿Por qué la festejan Hiriart, De Hoyos, Reforma y el PAN? Porque es una iniciativa empresarial. Todo mundo se hace tonto. Los empresarios hacen como que van a poner más recursos y los otros hacen como que les creen (hay incluso quien califica de histórico el “acuerdo” propuesto por el Consejo y le endilga la etiqueta de tripartita, pues lo suscribió, para presentarlo al Presidente, el ala neoliberal del gobierno, los sindicatos de patrones y los sindicatos patronales). Nadie engañó ni asesoró mal al Presidente. Decirlo sería restarle inteligencia y seriedad. Tomó la decisión política de acercarse al empresariado y hacerles una gran concesión, aunque eso implique seguir pateando el bote, hacer una mini reforma y una gran operación propagandística a favor del sector financiero.

 Si AMLO quiere hacer cumplir el espíritu de la reforma que propone a la constitución, esta iniciativa no va en el camino correcto, por el contrario, se debe avanzar en la recuperación de los fondos de pensiones, para su administración por parte de los trabajadores a través de un sistema solidario que garantice una pensión y condiciones de vida digna para los trabajadores.

(i) Augusto Pinochet, aprobó esta propuesta pero excluyo de ella a militares y policías, para mantener el apoyo de estas fuerzas en contra de los trabajadores.

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