EUA: ¿Una nueva guerra antes de las elecciones?

En el Washington Post (20 de septiembre) David Ignatius, periodista especializado en asuntos exteriores, escribe que el secretario de Estado, es decir, el ministro de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, Mike Pompeo, ha indicado secretamente al gobierno iraquí que Estados Unidos cerrará su embajada en Bagdad si el gobierno iraquí no toma medidas decididas contra las formaciones pro-iraníes que actúan en Iraq.

Para Ignatius, esta medida cautelar es el preludio de una posible intervención militar antes de las elecciones presidenciales de noviembre. “Irak aparece como el lugar donde podría estallar una confrontación entre Estados Unidos e Irán”, escribe. En este sentido, evocamos “las sorpresas de octubre”, refiriéndonos al hecho de que poco antes de las elecciones presidenciales estadounidenses de 1980 se llegó a un acuerdo secreto entre funcionarios iraníes y el gobierno estadounidense para la liberación de los rehenes retenidos en la embajada estadounidense en Irak. Pero esta liberación solo llegaría después de la elección de Ronald Reagan, por lo que parecería un primer éxito para su administración, mientras que la responsabilidad de la afrenta infligida a Estados Unidos recayó en el Partido Demócrata …

Además de la atención de Ignatius a la explosiva situación en el Medio Oriente, también existen barriles de pólvora listos para explotar en Asia (donde la administración Trump multiplica las provocaciones contra China), en África – basta con mirar la situación en Libia o Mali – y en otras partes del mundo, una expresión de la política del imperialismo estadounidense que se superpone a las necesidades inmediatas derivadas de la campaña electoral presidencial.

Volviendo al Medio Oriente, observemos que la postura del presidente  francés Macron encaja perfectamente en este conjunto amenazante. Hablando como si fuera un procónsul que cuida del Líbano en nombre de las necesidades imperialistas, en los últimos días ha denunciado la “traición de los políticos libaneses”. No es un problema, por supuesto, de los intereses del pueblo libanés, sino del hecho de que los diferentes componentes del poder en el Líbano no han logrado formar un gobierno coherente contra los intereses del pueblo libanés.

Como por casualidad, Emmanuel Macron denunció como responsable de este estado de cosas a Hezbollah, quien afirma ser “al mismo tiempo un ejército de guerra contra Israel y un partido político respetable en el Líbano”. Hezbollah tiene vínculos con las autoridades iraníes y la acusación presentada en su contra por Macron se suma a las demandas de Mike Pompeo.

François Forgue –

La Tribune des Travailleurs 259

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