Aunque no les guste a los hipócritas de todo tipo

Editorial de La Tribune des travailleurs n°549 – 2 de octubre de 2024 Semanario del Partido de los Trabajadores francés

EDITORIAL

Por Daniel Gluckstein

Aunque no les guste a los hipócritas de todo tipo.

   Declarando que “el Estado de derecho no es ni intangible ni sagrado”, el ministro Retailleau llamó la atención de todas esas almas buenas del mundo político, de izquierda como de derecha.

   Y es que Retailleau lo que hizo fue decir en voz alta lo que todos saben y comparten, a saber, que: “Respetamos el Estado de derecho tanto tiempo como ello sea compatible con los intereses de la clase capitalista a la cual representamos”.

   “El Estado de derecho”, supone que hay un derecho. ¿Quién lo codifica? El poder político. Por consiguiente, el Estado de derecho está por encima del todo poderoso poder político en tanto que éste lo acepte y decida no modificar el derecho. Eso es lo que siempre ha pasado. Aquellos que niegan reconocerlo son unos hipócritas.

   Retailleau dice en sustancia: “Nosotros, los herederos de la Va República, hemos construido un edificio jurídico sobre la base de un golpe de Estado en 1958, cuya fuerza quedaba por encima del derecho de la IV República. Hoy, de nuevo, la fuerza debe privar sobre el derecho, y en ese sentido, modificarlo.”

   Finalmente, Retailleau hace en pequeño lo que Netanyahu hace en grande. Ciertamente, Biden y Macron protestan contra la intervención israelita en Líbano, invocando el necesario respeto a la soberanía de ese país, llaman a un cese de hostilidades y a la puesta en marcha de los principios y resoluciones de las Naciones Unidas. Eso es, aun lado del escenario, el “Estado de derecho”.

  A ello responde Netanyahu que respeta una resolución de la ONU, la que ha creado el Estado de Israel, pero niega el derecho del pueblo palestino a existir como nación soberana. Biden y Macron le llaman la atención, aunque escondidos en un rincón… continúan enviando armas para su guerra de exterminio en Gaza y su guerra en Líbano.

   Más allá de los matices, Biden y Macron comparten con Netanyahu esta convicción: el respeto al Estado de derecho internacional se detiene ahí donde comienza a contravenir los intereses del orden capitalista en la región.

   Aunque no les guste a los hipócritas de todo tipo, Retailleau, como Netanyahu, dicen la verdad de la clase capitalista para quien la democracia y el Estado de derecho nunca pueden estar opuestos a sus planes y exigencias. Para ellos, si la lógica de Israel es el genocidio en Gaza, entonces Israel se arroga legítimamente el derecho de actuar así, un derecho por encima de cualquier otro. Lo mismo que en Francia, si la lógica del capital es la de tener las manos libres para desplegar sus planes anti-obreros y de alimentar con ese objetivo el racismo y la fobia hacia el inmigrado, entonces hay que hacerlo sin vacilación, aunque se abra la vía de acceso al Rassemblement National.

   Las organizaciones que se reclaman del combate emancipador de la clase obrera tienen cosas mejores que hacer que la de unirse al coro de los lloriqueos hipócritas de la reacción. Retailleau dice a todo lo alto la verdad capitalista: la fuerza está por encima del derecho. De fuerzas, es de lo que se trata: le toca a los trabajadores unir las suyas, con sus organizaciones, para construir la acción unida que, precisamente, es la única que puede invertir la relación de fuerzas.

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