
❶ ¿Qué contiene el protocolo de acuerdo firmado por Estados Unidos e Irán?
El 17 de junio, Estados Unidos e Irán firmaron un protocolo de acuerdo después de varios meses de conflicto. El texto confirma “el cese inmediato y definitivo de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano” y establece el marco para futuras negociaciones entre ambos países.
Con este acuerdo, el imperialismo estadounidense firma de hecho su derrota frente a Irán ante el mundo entero. El imperialismo se compromete al retiro progresivo de sus tropas estacionadas alrededor de Irán y al levantamiento de cierto número de sanciones económicas. Aunque prometía derrocar al régimen iraní, Trump no tuvo otra opción que llegar a un acuerdo con él. El presidente estadounidense afirmaba querer liberar al pueblo iraní de la dictadura de los mulás. Sin embargo, el régimen iraní sale más fortalecido que nunca después de una guerra cuyo objetivo principal, se confirma, nunca fue la emancipación del pueblo iraní.
Aunque reconoce la derrota del imperialismo estadounidense, el contenido de este texto no deja de ser reaccionario. Estados Unidos perdió la guerra, pero conserva un derecho de control sobre la región. El acuerdo ignora el derecho de los pueblos a decidir su destino y su futuro, empezando por el pueblo palestino. El punto 6 del texto anuncia la creación de un fondo de 300 mil millones de dólares “destinado a la reconstrucción y al desarrollo económico” de Irán… Trump se apresuró a declarar que Estados Unidos no invertirá ni un solo dólar: “Las sumas no serían aportadas por Estados Unidos, sino por empresas deseosas de instalarse en Irán”. Washington ya exige a sus aliados árabes del Golfo, a quienes impuso esta guerra y que fueron sus principales víctimas colaterales, que abran la cartera y participen en este fondo para que el presidente estadounidense pueda lavarse las manos. “Los Emiratos Árabes Unidos y Qatar (…) son los primeros implicados” (BFM, 17 de junio).
❷ Sin embargo, ¿los bombardeos israelíes continuaron en el Líbano?
Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional, declaró que Israel no estaba vinculado por el acuerdo de Trump y que no cedería ante la presión internacional. Después de la firma del acuerdo, Israel continuó los bombardeos en el Líbano. Para Netanyahu, “el combate no ha terminado”. El primer ministro israelí se niega a retirar sus tropas, que siguen desplegadas en el sur del país.
Nunca los intereses de Estados Unidos e Israel habían sido tan divergentes. El régimen iraní declaró que pondría en cuestión el acuerdo si los bombardeos en el Líbano continuaban. Preocupado por preservar el acuerdo, el vicepresidente estadounidense J. D. Vance amenazó directamente a Israel durante una conferencia de prensa el 18 de junio:
“Si yo formara parte del gabinete del gobierno israelí, quizá no atacaría al único aliado poderoso que todavía me queda (…). Quienquiera en Israel que piense que su mayor problema es el presidente de Estados Unidos debe despertar y abrir los ojos ante la realidad de la situación en la que se encuentra este país. En los últimos tres meses, dos tercios de las armas defensivas que protegieron su patria fueron construidas por manos estadounidenses y pagadas con el dinero de los contribuyentes estadounidenses”.
El 19 de junio, nuevos ataques israelíes en el sur del Líbano mataron a dieciséis personas. La negativa —hasta este momento— de Israel a someterse a las órdenes estadounidenses amenaza el acuerdo ya muy frágil concluido con Irán.
❸ ¿Por qué Trump se muestra tan determinado a preservar su acuerdo con Irán?
Su aventura en Irán hizo que Trump perdiera lo esencial de su credibilidad ante los ojos del mundo entero y, para empezar, ante los ojos de la burguesía estadounidense. Quien había sido elegido comprometiéndose a abrir nuevas perspectivas de ganancias considerables para el capital financiero estadounidense apareció incapaz de llevar hasta el final los objetivos que se había fijado. La guerra costó más de 100 mil millones de dólares a Estados Unidos, pero no produjo ningún resultado.
Por su parte, el régimen iraní resistió en “un enfrentamiento con la potencia militar más fuerte del mundo, después de haber demostrado que eran capaces de utilizar el caos económico como arma” (New York Times, 18 de junio). Frente a este callejón sin salida, el imperialismo estadounidense necesitó salir de la guerra lo más rápidamente posible y asegurar la reapertura del estrecho de Ormuz. El acuerdo firmado “da cuenta de un notable nerviosismo estadounidense (…). A pesar de la superioridad aplastante de su ejército, Washington no tiene otra opción que reconocer su extravío estratégico” (Le Monde, 18 de junio).
❹ ¿Cómo es recibido el acuerdo en Estados Unidos?
La intervención militar estadounidense en Irán suscitó una amplia oposición de gran diversidad. Desde los primeros bombardeos, los trabajadores y los jóvenes opuestos a la política del gobierno expresaron su rechazo a la guerra imperialista. Pero también se opuso a la guerra una amplia parte del electorado de Trump, al que se le había prometido el fin de las intervenciones militares estadounidenses.
Sin embargo, el protocolo de paz está lejos de recibir una acogida positiva. El contenido del acuerdo divide al movimiento reaccionario de Trump, MAGA. Los partidarios más fervientes de Israel dentro de MAGA consideran que las declaraciones hechas por Vance el 18 de junio son intolerables. El periódico israelí Israel Hayom, propiedad de una de las principales donantes de Trump, la multimillonaria estadounidense sionista Miriam Adelson, publicó una carta abierta al presidente estadounidense:
“Usted habría podido ser el mejor de los presidentes, pero fracasó. (…) Fracasó al firmar un acuerdo de capitulación con un régimen terrorista asesino y cruel”.
Los republicanos siguen más divididos que nunca. Trump había prometido que pondría fin a las intervenciones militares y devolvería a los estadounidenses su poder adquisitivo. Ocurrió exactamente lo contrario con la guerra en Irán, y el fin del conflicto no bastará para superar la crisis económica. “La guerra en Irán dejó huellas duraderas en los precios de la energía, en la inflación, en las tasas de interés y, más ampliamente, en el crecimiento, recortando hasta 2 % del PIB mundial” (HuffPost, 19 de junio).
Aprovechando esta crisis, los demócratas se presentan como los mejores candidatos para defender los intereses del imperialismo estadounidense. El senador demócrata Cory Booker declaró sobre el acuerdo:
“Este presidente condujo a nuestra nación al desastre. Renunciamos a nuestro poder. Capitulamos ante el enemigo. Y ahora se burlan de nosotros”.
❺ ¿La firma de este texto permite avanzar hacia la paz?
El protocolo de acuerdo —que puede ser cuestionado en cualquier momento— ciertamente no significa el fin de la guerra en la región. Porque la paz no puede garantizarse mientras se ignore el derecho de los pueblos palestino, iraní y libanés a decidir por sí mismos su futuro; mientras el imperialismo estadounidense continúe queriendo imponer su ley en defensa de sus propios intereses.
El retroceso al que Estados Unidos se ve obligado no conduce al fin de la guerra, sino a un redespliegue de las fuerzas militares… ¡Así lo demuestra la carrera desenfrenada por el armamento, que el acuerdo con Irán está lejos de haber interrumpido! La crisis del imperialismo continúa y, con ella, la marcha hacia la guerra generalizada.
❻ ¿Qué salida hay para los trabajadores y los jóvenes en Medio Oriente y en el resto del mundo?
El senador estadounidense Bernie Sanders, uno de los representantes de quienes, dentro del Partido Demócrata, pretenden en palabras combatir por el socialismo, afirmó el 21 de junio:
“La situación política en Medio Oriente es compleja, y nadie cree que podamos llevar mañana mismo la paz, la prosperidad y la democracia a esta región. Pero está claro que necesitamos un enfoque muy diferente del que adoptamos actualmente. Necesitamos una nueva política exterior (…) centrada en los derechos humanos, el respeto del derecho internacional y el multilateralismo”.
Esta afirmación conduce a un callejón sin salida. La paz duradera no vendrá de un cambio de “enfoque” impuesto por el imperialismo estadounidense. Para poner fin a la guerra, hay que atacar las raíces de la guerra, es decir, el sistema capitalista fundado en la propiedad privada de los medios de producción.
Camille Adoue

