Oleada de pogromos en Cisjordania

Ataque nocturno del 26 de julio en la aldea de Beitillu, al oeste de Ramala

La violencia se desata en Cisjordania, alentada desde las más altas esferas del Estado de Israel, a pocas semanas de las elecciones del mes de octubre.

El 24 de julio, en un llamado urgente, organizaciones israelíes como B’Tselem denunciaron:

«El hecho ocurrido hoy en la aldea de Tell —donde una “incursión” de colonos provocó la muerte de al menos cuatro palestinos y un colono, además de varios heridos— está provocando una escalada de la violencia en la región; colonos, ministros y diputados de la Knéset llaman a nuevas represalias, que, por cierto, ya han comenzado».

En el medio judeo-árabe +972 (27 de julio), el periodista palestino Mohammad Hesham Huraini relata el pogromo que vivió en su aldea, At-Tuwani:

«Sabía que estaban allí incluso antes de verlos. Era poco después de la medianoche del 18 de julio y unos cuarenta colonos israelíes enmascarados —procedentes del asentamiento de Havat Ma’on, tristemente célebre por su violencia— invadían mi aldea de At-Tuwani, al sur de Hebrón. Estaban armados con palos, piedras y gasolina.

Escuché gritos, seguidos del característico ruido de las piedras rompiendo los cristales. Después sentí el calor del incendio que habían provocado.

Los colonos atacaron primero la mezquita Al-Taqwa. Rompieron sus ventanas, esparcieron gasolina por el suelo y prendieron fuego a la entrada. Pintaron con aerosol estrellas de David en las paredes, además de consignas en hebreo, entre ellas la palabra “Venganza”. (…)

Yo estaba en casa de mi tío cuando comenzó el ataque, mientras el resto de mi familia —mis padres, mis tres hermanas y mi hermano pequeño— dormía en nuestra casa, muy cerca de allí.

Escuché a mis hermanas gritar mientras despertaban, sobresaltadas por el olor del humo y por las paredes en llamas, comprendiendo lo que estaba sucediendo. Corrí hacia la casa con el miedo en el cuerpo. (…)

Muy cerca, uno de mis vecinos —un adolescente de 16 años— dormía debajo de una ventana cuando los colonos vertieron gasolina sobre ella; parte del líquido salpicó su ropa. (…)

Su madre, embarazada, fue golpeada por una piedra que los colonos lanzaron a través de la ventana.

La Media Luna Roja Palestina llegó unos veinte minutos después de que terminara el ataque y trasladó de urgencia a la mujer —Roqaya Rabie, de 35 años— al hospital; pero su bebé no pudo ser salvado, privado incluso de la posibilidad de conocer una vida aquí, a salvo de esta violencia.

Los colonos también atacaron nuestra quesería y le prendieron fuego. Para la mayoría de las mujeres de nuestra aldea, constituye su única fuente de ingresos. (…)

Como de costumbre, el ejército y la policía israelíes no llegaron hasta después de que los colonos se habían marchado.

En lugar de perseguir a los agresores o realizar una incursión en su puesto de avanzada para detenerlos, se volvieron contra nosotros. Nos hicieron retroceder y nos gritaron, mientras permitían que los colonos terroristas abandonaran el lugar con total impunidad.

Una vez más, los palestinos quedaron indefensos frente a una violencia coordinada, perpetrada por colonos bajo la protección del Estado».

«¡Alcen la voz para proteger al pueblo palestino!»

Un llamado de la Coalición Palestina Democrática (extractos)*

«Lo ocurrido en la aldea de At-Tel (gobernación de Naplusa) —una agresión criminal que provocó la muerte de cuatro civiles inocentes— anuncia una intensificación de las agresiones cotidianas, en el marco de una empresa de “limpieza étnica” que continúa ante los ojos y oídos del mundo entero, que permanece impasible frente a las hordas de colonos y los soldados del Estado de apartheid y genocidio.

¿Acaso la complicidad de las potencias imperialistas occidentales, estadounidenses y europeas, con la guerra de exterminio en Gaza no llevaba implícito un mensaje de aceptación tácita de una resolución del conflicto sobre el terreno en Cisjordania, después de que esta haya sido sellada en Gaza?

El silencio de estos Estados frente a la expansión de los asentamientos, la legalización de los puestos de avanzada, la construcción de carreteras de circunvalación, su conexión con las redes de agua y electricidad, su protección por las fuerzas armadas y la apropiación de las tierras; este silencio resulta inquietante y hace temer una complicidad, a pesar de la evolución de la opinión pública europea y estadounidense a favor de los derechos palestinos.

Como si los reconocimientos “verbales” de un ficticio “Estado de Palestina” no fueran más que una cortina de humo destinada a ocultar esta complicidad imperialista con el Estado sionista y a ganar tiempo para llevar a término el proyecto colonial. (…)

Ante esta peligrosa situación, el llamado a la intervención se vuelve urgente, particularmente por parte de las fuerzas progresistas, obreras, políticas, sindicales y juveniles de todo el mundo, para presionar a sus gobiernos con el objetivo de que garanticen la protección del pueblo palestino en Cisjordania y Gaza (…).

Solo una intervención decidida de las distintas fuerzas democráticas del mundo puede detener la escalada, frenar los desplazamientos forzados, impedir el aumento masivo del número de víctimas palestinas y poner fin a esta catástrofe que golpea a Palestina, a su tierra y a su pueblo.

¡Alcen la voz para proteger al pueblo palestino!»

* La coalición reúne a militantes palestinos, algunos de ellos radicados en Cisjordania y Gaza, que debaten una salida política democrática. La coalición tomó la iniciativa de realizar este llamado

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