
Paul Nkunzimana, en nombre de militantes de Burundi y de la RDC
Tomarán la palabra en el mitin internacionalista del 8 de noviembre
«La guerra que sufrimos es la guerra del imperialismo por el saqueo de nuestras riquezas»
¿Qué vendrás a decir desde la tribuna del mitin internacional del 8 de noviembre?
Seré mandatado por los militantes del Partido de los Trabajadores y de la Democracia (PTD) de mi país, Burundi, y por nuestros camaradas de los Comités por el Partido Democrático e Independiente de los Trabajadores y Campesinos de la RDC.
En su nombre, demostraré que la guerra que sufrimos en esta región de África desde hace más de treinta años es la guerra del imperialismo por el saqueo de nuestras riquezas.
¿Cuáles son los últimos acontecimientos?
Todos los «procesos de paz» dictados por el imperialismo en la RDC están paralizados, pero los negocios prosperan.
Desde el último acuerdo firmado en Washington, el 5 de diciembre de 2025, entre Félix Tshisekedi, presidente de la RDC, y Paul Kagame, presidente de Ruanda, bajo la tutela de Donald Trump, la guerra continúa y se extiende en el este de la RDC.
Se habla de un «sistema ampliado de vigilancia del alto el fuego», de ayuda humanitaria y del retorno de los refugiados. Pero todo esto no es más que pura hipocresía.
Incluso analistas vinculados al imperialismo y a la ONU reconocen que la participación activa de Estados Unidos, la Unión Africana, Qatar y Suiza convive perfectamente con el incumplimiento de los compromisos relativos a la liberación de prisioneros, las treguas y el alto el fuego.
La guerra se intensifica en las provincias de Kivu del Norte e Ituri. En Kivu del Sur, los dos bandos enfrentados utilizan drones y artillería pesada.
¿Quién paga el precio?
Como siempre durante los últimos treinta años, la población civil.
Y todo ello ocurre en un contexto marcado por el devastador regreso del virus del Ébola, que, según la Organización Mundial de la Salud, ya había provocado 1,587 muertes al 31 de julio.
Las poblaciones se enfrentan a todo tipo de atrocidades: masacres, violaciones, saqueos de cultivos, ganado y otros bienes, incendios de viviendas y destrucción de infraestructuras.
Se producen enormes desplazamientos de población, especialmente hacia Burundi, donde más de 100 mil refugiados sobreviven en condiciones inhumanas.
Además, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció que dejará de brindar asistencia a los refugiados congoleños en Burundi a partir de septiembre de 2026 debido a la falta de presupuesto.
¡Una catástrofe humanitaria programada!
¿Y los «negocios»?
Los negocios son más prósperos que nunca para las multinacionales mineras, que operan tanto en la zona administrada por el gobierno congoleño como en los territorios controlados por el grupo armado AFC-M23.
Desde el acuerdo firmado con Trump, grupos estadounidenses han entrado en el sector minero.
Ya se ha informado de una intensificación del tráfico ferroviario que transporta, entre Kolwezi, en la RDC, y el puerto de Lobito, en Angola, cátodos de cobre y concentrados de cobalto destinados a los mercados estadounidenses y europeos.
¿Qué podemos hacer?
La situación podría parecer desesperada.
Pero el 8 de noviembre, en el mitin, llevaré la voz de nuestros camaradas, de nuestros hermanos y hermanas de la RDC que, a pesar de estas condiciones atroces, desarrollan un combate extraordinario junto a los trabajadores, campesinos y jóvenes, ayudando a construir sus organizaciones independientes para poner fin a la guerra y a los falsos «acuerdos de paz».
Es una lucha para expulsar de la RDC a las multinacionales, las tropas y milicias extranjeras y a todos los mercenarios.
Y también para nacionalizar las gigantescas riquezas del país y colocarlas bajo el control democrático de los trabajadores, para que finalmente beneficien al pueblo congoleño.
A quienes nos leen desde los países imperialistas —cuyas multinacionales son responsables del saqueo de la RDC—:
¡Participen masivamente en el mitin del 8 de noviembre para apoyar su lucha!

