
Por la redacción de Tribuna de los Trabajadores
Las conquistas de los trabajadores nunca han sido regalos de los gobiernos. Son resultado de la organización, la movilización y la capacidad de sostener una relación de fuerzas favorable frente al poder. La reciente negociación de la Sección 22 de la CNTE con el gobierno de Claudia Sheinbaum vuelve a demostrarlo.
El 13 de agosto, una representación del magisterio oaxaqueño se reunió durante varias horas en Palacio Nacional con la presidenta Claudia Sheinbaum, acompañada por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el secretario de Educación, Mario Delgado; el director del ISSSTE, Martí Batres, y el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara. Afuera, maestros de la Sección 22 realizaron un mitin para respaldar a su representación.
De la mesa surgieron avances concretos. La Sección 22 informó de la creación de más de 1,300 nuevas plazas docentes para Oaxaca. El gobierno confirmó además que a partir del 1 de septiembre avanzarían nuevas plazas, recategorizaciones, horas adicionales y otros procesos laborales destinados a ampliar la cobertura educativa.
También se acordó ampliar la entrega de uniformes escolares, incluyendo dos para preescolar y uno adicional para primaria y secundaria. Otro compromiso fue establecer una ruta con la Comisión Federal de Electricidad para atender escuelas sin energía eléctrica o con problemas relacionados con el servicio.
Estos resultados importan. Representan empleos, mejores condiciones laborales y recursos para escuelas y estudiantes. Pero sería un error convertir avances parciales en una victoria definitiva.
Las demandas de fondo siguen pendientes
La Sección 22 volvió a colocar sobre la mesa las demandas generales de la CNTE: jubilación digna, abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y de la reforma educativa, además de exigir que se restablezca la interlocución nacional entre el gobierno federal y la Coordinadora. Esas demandas fundamentales no fueron resueltas.
El propio gobierno había pretendido limitar la reunión a asuntos educativos específicos de Oaxaca, diferenciando expresamente a la Sección 22 de la dirección nacional de la CNTE. La respuesta del magisterio fue correcta: aprovechar la negociación de sus reivindicaciones inmediatas sin renunciar al programa general de lucha de la Coordinadora.
Ahí reside una de las principales enseñanzas para todo el movimiento obrero.
Las 1,300 plazas no aparecieron por buena voluntad gubernamental. La reunión misma fue precedida por meses de paros, plantones, marchas, bloqueos, asambleas y jornadas nacionales de lucha. En junio, la CNTE sostuvo durante 19 días un plantón y numerosas movilizaciones en la Ciudad de México, manteniendo como demandas centrales las pensiones, los salarios y la reforma educativa.
Primero hubo lucha; después aparecieron concesiones.
Movilización, negociación, movilización
La Sección 22 resume su método en una política que la CNTE ha construido durante décadas: movilizar, negociar y volver a movilizar cuando las respuestas son insuficientes.
Después de la reunión, su secretaria general, Yenny Pérez, no llamó a confiar pasivamente en las promesas gubernamentales. Advirtió que existen fechas y compromisos, pero que, si éstos no se cumplen, el magisterio regresará a la movilización. La siguiente mesa de seguimiento quedó fijada para el 2 de septiembre.
Esta posición expresa, con todas las contradicciones y límites existentes, un elemento fundamental de independencia de clase: los trabajadores pueden negociar con cualquier gobierno, pero no deben subordinar sus organizaciones a él ni abandonar sus reivindicaciones para proteger políticamente a quienes administran el Estado.
Para Tribuna de los Trabajadores, ésta es la lección que debe extenderse.
Los trabajadores de la educación consiguieron avances porque cuentan con organización propia, asambleas, capacidad de movilización y un pliego de demandas que no depende de las necesidades electorales del gobierno.
Lo conquistado es todavía limitado. La Ley del ISSSTE sigue vigente, las Afores continúan administrando las pensiones y las grandes demandas nacionales de la CNTE permanecen abiertas.
Precisamente por eso la conclusión no puede ser abandonar la lucha, sino profundizarla.
La experiencia de la Sección 22 muestra lo que puede conseguir la clase trabajadora cuando se organiza desde abajo, confía en sus propias fuerzas y mantiene una orientación sencilla pero poderosa:
organización, movilización, negociación y nuevamente movilización hasta conquistar las demandas.

