
«Los barrios de Boxtown y South Memphis siempre han sido víctimas del abandono ambiental. Esto está relacionado con la historia del barrio, que desde hace siglos alberga a una población negra», explica Jasmine Bernard, de 17 años (AFP, 11 de agosto de 2026).
Jasmine es una de las numerosas habitantes de Memphis que se movilizan contra la construcción de los centros de datos, infraestructuras indispensables para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) por parte de SpaceX AI, empresa del multimillonario Elon Musk.
No es la primera vez que empresas deciden instalar sus fábricas más contaminantes cerca de Boxtown, un barrio fundado por antiguos esclavos y habitado hoy por una población obrera negra que vive en condiciones de gran precariedad. Allí, el riesgo de padecer cáncer es cuatro veces mayor que el promedio nacional.
Uno de estos centros bombea diariamente 4.5 millones de litros de agua del acuífero que abastece de agua potable a Memphis y sus alrededores.
Las calles de Boxtown están impregnadas de un olor a huevo podrido y a quemado, consecuencia de los humos liberados por las centrales térmicas. Los habitantes de la región viven además bajo el ruido ensordecedor de las turbinas:
«24 horas al día, siete días a la semana. Si permaneces aquí demasiado tiempo, las vibraciones te provocan náuseas. Vivo aquí desde hace veinte años. Ya he pensado en mudarme (…) pero los precios de las viviendas han aumentado… Y aunque pudiera hacerlo, ¿quién compraría mi casa?», declara una habitante de la ciudad vecina de Southaven.
La NAACP, histórica organización de defensa de los derechos civiles de la población negra estadounidense, presentó una demanda contra SpaceX AI, que construyó estos centros antes de obtener los permisos correspondientes y eludiendo los procedimientos ambientales.
Sin embargo, el pasado junio el Departamento de Justicia solicitó que se retirara la demanda alegando «cuestiones de seguridad nacional».
Para el capital financiero estadounidense está fuera de discusión quedarse rezagado en la carrera por la inteligencia artificial. Y no es para menos:
«Para 2029, se prevé que las inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial superen el billón de dólares a escala mundial, frente a 318 mil millones de dólares el año pasado (…) una cifra comparable al PIB de Suiza, la vigésima economía mundial» (The New York Times, 29 de julio de 2026).
Pero los habitantes de Memphis aún no han dicho su última palabra: en 2021, fue precisamente su movilización la que logró impedir la construcción de un oleoducto altamente contaminante.
Nelly Mary

