Afganistán: cinco años de “apartheid de género”

Una correspondencia de la Izquierda Radical de Afganistán (LRA)

Hace cinco años, el 15 de agosto de 2021, los talibanes entraban en Kabul, conforme a los acuerdos de Doha (Qatar) entre la milicia fanática y la administración estadounidense, presidida por el demócrata Joe Biden.

Al hacer balance de estos cinco años, la Izquierda Radical de Afganistán (LRA) recuerda que la principal característica del régimen talibán ha sido haber instaurado un “verdadero apartheid de género”, que ha colocado fuera de la sociedad a la mitad de la población: las mujeres.

«Más de un centenar de decretos, dirigidos en su mayoría contra las mujeres y las jóvenes, han institucionalizado este “apartheid de género”. Según informes de la ONU, el 52 % de las mujeres afganas solo salen de su domicilio una o dos veces al mes».

La LRA cita, «en particular, el decreto nº 12 (2026), que anula toda igualdad jurídica entre hombres y mujeres y legaliza la violencia conyugal salvo en caso de “daño físico grave”; o el decreto nº 18, que restringe el derecho de las mujeres al divorcio y favorece de facto el matrimonio infantil».

Esta situación amenaza el futuro del país:

«La Unesco ha advertido que, de continuar esta tendencia —la exclusión de niñas y mujeres del sistema escolar y del derecho al trabajo—, habrá una escasez de más de 25 mil maestras y enfermeras para 2030, paralizando de hecho el sistema de salud del país. (…) Cerca de dos tercios de la población nacieron después de 2001; jóvenes y sin empleo, no tienen más alternativa que emigrar ilegalmente hacia Irán o Pakistán».

En virtud del acuerdo de Doha, el imperialismo estadounidense ha entregado, bajo la cobertura de la “ayuda humanitaria”, miles de millones de dólares a los talibanes.

Estas sumas «no tienen como objetivo el bienestar de la población, sino mantener la estabilidad de un régimen que desempeña el papel de “gendarme regional” para contener a rivales como Rusia, China e Irán».

En cuanto a la Unión Europea, denuncia la LRA, «aunque verbalmente defiende los derechos humanos, en la práctica trata con los talibanes. Así, ha coorganizado oficialmente con los talibanes las expulsiones de refugiados afganos desde Europa», como La Tribune des travailleurs había dado a conocer a finales de junio.

Para la LRA, la salida no puede venir de los grupos armados que se oponen a los talibanes, los cuales, al igual que estos últimos, «carecen de un programa progresista y democrático en favor de las clases desposeídas de la sociedad».

«El pueblo afgano, los trabajadores, las mujeres y los jóvenes no quieren ni a los talibanes ni a los señores de la guerra corruptos del pasado. Lo que hace falta es una alternativa radical basada en el laicismo, la democracia y la justicia social».

Un combate «inseparable de la lucha contra el imperialismo y el capitalismo mundial».

Esto pasa, en primer lugar, por la lucha por «los derechos fundamentales de las mujeres y la igualdad entre los sexos, reivindicaciones colocadas en el centro de la transformación social».

Tomando en cuenta la difícil situación en Afganistán, concluye la LRA, «la solidaridad internacional de la clase obrera y de los movimientos opuestos a la guerra y a la explotación constituye la clave para vencer a este régimen oscurantista y a la dominación del capitalismo mundial bárbaro».

Con nuestros corresponsales en Kabul.

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