
La guerra contra Irán, desencadenada por los bombardeos israelí-estadounidenses del 28 de febrero, debía durar «cuatro semanas o menos». Eso fue, al menos, lo que anunció Trump el 1 de marzo.
Cuando el mes de agosto está llegando a su fin, resulta inevitable constatar que la promesa de una guerra rápida se esfumó hace ya mucho tiempo.
El objetivo de «aniquilar al régimen iraní» no se ha alcanzado y, en realidad, es este último el que determina el ritmo del conflicto porque, de hecho, al menos hasta este momento, no es el perdedor de la guerra.
Trump tampoco logra imponer a Netanyahu su supuesto «plan de paz» para Gaza.
Ahora bien, el Estado de Israel, al continuar con su proyecto genocida en Gaza, Cisjordania y el sur del Líbano, echa más leña al fuego precisamente cuando Trump necesitaría un periodo de calma.
Es porque acumula derrotas en Medio Oriente que Trump se lanzó a una nueva ofensiva, imponiendo a Canadá un arancel del 50 % sobre sus mercancías.
Se trata de un duro golpe para la economía de ese país, cuyo 70 % de las exportaciones tienen como destino Estados Unidos.
Pero tampoco aquí resulta fácil para Trump proclamar una victoria.
Negándose a ceder al chantaje, el primer ministro canadiense Mark Carney ya anunció que su país impondrá, a su vez, aranceles a partir del 8 de septiembre.
Una respuesta particularmente dirigida, pues los impuestos afectarán a los productos lácteos y la maquinaria agrícola y «corren el riesgo de enfurecer a los ganaderos: Canadá representa el 13 % de las exportaciones estadounidenses de productos lácteos. Apuntar al sector agrícola significa golpear a un electorado muy sensible para Donald Trump, profundamente descontento con la guerra económica emprendida por el presidente estadounidense» (RFI, 23 de agosto).
A tres meses de las elecciones, Trump tiene dificultades para presentar un balance victorioso de la primera mitad de su mandato.
La inflación continúa aumentando y el país está «atrapado en una espiral de endeudamiento público y privado», con un déficit presupuestario de «200 mil millones más de lo previsto» y «una carrera de inversiones en inteligencia artificial» que incrementa «el endeudamiento privado» (Le Monde, 20 de agosto).
…¡Difícil para el jefe del imperialismo estadounidense encontrar una salida! ■
Nelly Mary

