
El rechazo al proyecto político-inmobiliario impulsado por el yerno de Trump, Jared Kushner, se intensifica. Desde hace más de diez días, las manifestaciones de cólera popular son cotidianas en Tirana, la capital. El 11 de junio, una movilización de alcance histórico reunió allí a decenas de miles de personas durante más de cinco horas.
La movilización concentra todas las indignaciones. Frente a ella, el primer ministro, Edi Rama, se hunde cada vez más. Denuncia una “desinformación”, acusa a “fuerzas exteriores”, a “bots”* e incluso a “relatos antisemitas”, responsables, según él, de alimentar la protesta. Habiendo dado personalmente su aval al proyecto de Kushner, pretende que este permitirá la entrada del país en la “Liga de campeones del turismo mundial”.
La juventud está en primera línea en estas movilizaciones. En un país marcado por la ausencia de salarios dignos y por el desmantelamiento de los servicios públicos, el gobierno intenta destacar la promesa de creación de empleos vinculados al turismo. Pero los jóvenes y trabajadores albaneses no se dejan engañar. Reclaman la dimisión del gobierno con consignas contundentes: “¡Edi Rama, dimisión!”, “¡Rama, a prisión!”, “¡Revolución!”, “¡Nueva Albania!”.
Más allá de las promesas de ganancias para los oligarcas, la isla de Sazan —que Kushner desea adquirir— también constituye un enclave estratégico. Se sitúa a la entrada del mar Adriático, frente al canal de Otranto, punto de paso clave entre el Adriático y el mar Mediterráneo. Históricamente, la isla fue fuertemente militarizada. Después de la Primera Guerra Mundial, Italia desarrolló allí una base militar para asegurar su dominación regional. Tras la derrota de Mussolini al final de la Segunda Guerra Mundial, el régimen estalinista de Enver Hoxha retomó el control de la isla, construyendo túneles y búnkeres cuyas huellas aún subsisten. La isla es, por tanto, una posición estratégica de la cual Trump podría sacar provecho para reforzar el dominio del imperialismo estadounidense en Europa.
El movimiento de protesta contra el proyecto rebasa las fronteras de Albania. La diáspora albanesa se suma ahora masivamente a la movilización: se han realizado concentraciones de solidaridad en Atenas, Berlín, Viena, Roma y Washington, y se anuncian otras en París y Bruselas.
Clément Birek
* Agente de software automático que interactúa en servidores informáticos.

